2020

Se estima que en el mejor de los escenarios la economía crezca 1.9%.

Las proyecciones para 2020 contrastan negativamente con las que habían sido presentadas. Pese a que se estimaba que las economías del Caribe crecerían 2.3% y que continuarían aumentando con la inversión en reconstrucción, ahora se proyecta que se enfrentan a una recesión que ocasionará una desaceleración antes de que se complete la recuperación.

De llegar finalmente todos los fondos federales de recuperación aprobados para la Isla, la proyección de la Junta Federal de Control Fiscal en 2020 era de un crecimiento económico de 5.5%, cifra que difiere un poco de lo que proyecta la firma Inteligencia Económica, que más bien anticipa un crecimiento de 3.4%. Sin embargo, acorde con la posición de economistas y analistas económicos, ambas proyecciones parecen estar bien lejos de la realidad si en efecto dichos fondos no llegan en la cuantía aprobada. Se estima que en el mejor de los escenarios la economía crezca 1.9%.

El secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), Manuel Laboy, indicó a EL VOCERO que la clave del crecimiento económico del País está en la atracción de inversiones mediante incentivos económicos como la Ley para Incentivar el Traslado de Individuos Inversionistas a Puerto Rico (Ley 22 de 2012).

“Los incentivos otorgados redundan en mayor actividad económica, inversiones, empleos, transparencia y responsabilidad fiscal”, comentó el titular del DDEC.

Sin embargo, aunque se apuesta a la atracción de inversión privada, Puerto Rico continúa perdiendo competitividad frente a otros destinos. En la clasificación “Ease of Doing Business 2020” del Banco Mundial, Puerto Rico ha bajado 10 posiciones desde 2016 a 2019 y actualmente ocupa la posición número 65 de 190 países.

Según el informe, las 10 economías que obtuvieron el mejor puntaje en las clasificaciones sobre la facilidad para hacer negocios fueron Nueva Zelanda, Singapur, Hong Kong, Dinamarca, Corea del Sur, Estados Unidos, Georgia, Reino Unido, Noruega y Suecia. Entre estas primeras posiciones no ubica ninguna economía de América Latina o el Caribe (ALC) y tampoco entre los primeros 50 números.

“Esa pérdida de competitividad se debe al desorden que ha habido en la infraestructura para hacer negocios, los altos costos energéticos, la falta de financiamiento y la reciente caída del gobierno (de Ricardo Rosselló). Nos hemos debilitado grandemente y lo tenemos que recuperar. Podría haber un despunte si se manejan estas situaciones porque Puerto Rico, en gran medida, es visto como una zona de riesgo”, opinó el economista Santos Negrón.

“El dinero que ha llegado y el mínimo impacto que ha tenido ha comenzado a disiparse y seguirá así este próximo año. Si se piensa en recuperación hay que pensar en el periodo previo a la recesión, para 2006. Las proyecciones para 2020 están bien lejos de esos números. Sin duda habrá una desaceleración económica”, enfatizó Negrón.

La proyección del FMI

Pese a esto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene que, aunque la región se ha desacelerado de 1.0% en 2018 a 0.2% en 2019, podrían repuntar si recurren a fuentes internas de crecimiento para acelerar la recuperación, lo que depende, a su vez, de un repunte del consumo y la inversión privada.

“Se espera un repunte tentativo a 1.8% en 2020. Hay factores externos que continúan perjudicando las perspectivas de la región, como el lento crecimiento mundial y los flujos de capital volátiles. La incertidumbre en torno a las políticas económicas en algunos de los países grandes de ALC sigue siendo un freno para el crecimiento”, sostienen las proyecciones para 2020 del FMI.

En el caso de que aumenten las inversiones fijas, el Banco Mundial sostiene que el crecimiento regional podría aumentar 2.5% en 2020. “En 2020 y 2021, el crecimiento de las exportaciones netas se reducirá ligeramente, al tiempo que se debilitará la demanda externa y se fortalecerá la demanda de importaciones. Asimismo, los precios de los productos básicos, tras experimentar un periodo de volatilidad, se mantendrán estables, contribuyendo así a generar un camino de crecimiento más firme para la región”, puntualizó la organización.

Posición afirmativa de la banca

Zoimé Álvarez Rubio, vicepresidenta ejecutiva de la Asociación de Bancos de Puerto Rico, sostuvo que en 2020 se continuará viendo de cerca el desarrollo de las consolidaciones bancarias que se han dado a conocer recientemente. “Como hemos enfatizado, permanece una banca competitiva, sólida y líquida que continuará fortaleciendo sus operaciones y dirigiendo sus esfuerzos a atender y satisfacer de forma eficiente las necesidades del mercado”.

Respecto a las tasas de interés y la tendencia a la baja que se pudo constatar en 2019 —con la reducción más reciente en octubre—, aseguró que seguirán observando las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos. “Estas reducciones persiguen promover el movimiento de la economía. No obstante, es importante mantener un monitoreo del efecto que las determinaciones de la Reserva pueden tener, ya que la economía de Puerto Rico no se mueve a la par con la de Estados Unidos”, apuntó la ejecutiva.

Coincidió en que el desembolso de los fondos de recuperación continúa siendo crucial para el movimiento de la economía de la Isla. Dijo que la distribución y utilización adecuada y acertada de estos fondos y otras partidas siguen siendo clave para el desarrollo económico. Agregó que es importante enfocar los esfuerzos en la diversificación y en la exportación, pues en el panorama actual ningún segmento por sí solo puede mantener a flote la economía.

Otro factor señalado como importante fue salvaguardar la forma de hacer negocios financieros en la Isla para que no se aleje de la forma en que se llevan a cabo en Estados Unidos y otras jurisdicciones. Para esto es importante que el gobierno, legisladores y entes reguladores sean facilitadores en el proceso de mantener un óptimo ambiente de negocios y de libertad contractual.

En el ámbito internacional, según datos de la American Bankers Association (ABA), aunque el panorama es favorable existen las preocupaciones de un aumento en los conflictos comerciales, de una economía global en debilitamiento y del potencial de una contracción fiscal que puede llevar a los negocios a retractarse de las inversiones de capital. Aun con la posibilidad de que las tensiones comerciales se reduzcan en los meses por venir, la incertidumbre que enfrentan los negocios muy probablemente persistirá.