La determinación que se tome una vez analicen las recomendaciones del ‘task force’ económico y de salud, si cierra o restringe algún sector económico o aumenta el horario del toque de queda será perjudicial para la recuperación de la Isla, cuyos daños a causa de la pandemia se estiman en más de $10,000 millones.

Esta es la opinión del economista Adrián Alós, a quien —aunque entiende que la decisión de la gobernadora es una compleja y basada en la salud de la ciudadanía— le preocupa el efecto negativo de aumentar las restricciones impuestas, ya que redundaría en la disminución del gasto del puertorriqueño y, por ende, en un efecto adverso en la ya maltrecha economía.

“Dependiendo de cuán atrás vayamos en la nueva orden ejecutiva, se sigue extendiendo el periodo de recuperación de la Isla. Un cierre completo, nuevamente, va a ser devastador económicamente. Si es parcial, poniendo restricciones más fuertes, se verá una reducción en el consumo y nuevamente más compras ‘online’, pero por otro lado, no queremos llegar al número de infecciones que hay en estados como Florida y Texas”, explicó Alós.

La frustración y la incertidumbre del comerciante boricua —que se ha tenido que adaptar a retos sin precedentes en la Isla— es otra preocupación que tiene el economista, ya que —añadido a lo económico— podría culminar en más cierres de negocios.

“En los restaurantes se quedaron muchos meseros sin empleo cuando se cerró, pero volvieron a ser llamados con la apertura. Si vuelven a cerrar o limitar los horarios hasta las 7:00 p.m. —que es cuando la gente sale a comer y a las tiendas— esos empleados se quedarían otra vez sin trabajo. Entonces, los dueños de negocios no volverían a llamar a esos empleados, porque por miedo van a pensar que les volverá a ocurrir lo mismo. Además, los restaurantes perdieron mucho inventario que tendrían que volver a perder y volver a prepararse. Muchos van a cerrar y no abrirán nuevamente”, dijo.

Otro factor que Alós mencionó como desfavorable para los comerciantes, es que las ayudas federales dirigidas a los negocios ya se brindaron y no se sabe si podrían repetirse, lo que empeoraría el panorama, sobre todo de los pequeños y medianos negocios ante otro escenario de cierre.

“El gobierno federal ya dio préstamos para los dueños de negocios. Me pregunto, ¿ese negocio que ya tomó un préstamo, va a tomar otro para volver a operar? ¿Extenderán el Programa de Protección de Sueldo (PPP) de la Ley Cares? No he escuchado de nuevas ayudas para este sector. Esto es bien complejo desde el punto de vista del gobierno federal”, comentó.

Por su parte, el expresidente de la Asociación de Restaurantes (Asore), Ramón Leal, aseguró que imponer nuevas medidas de control que limiten los horarios de operación de los restaurantes, tendrá un efecto nefasto en esta importante industria.

“Sería un retroceso. Gracias a la ampliación en el horario del toque de queda hasta las 10:00 p.m. y al aumento en la capacidad de ocupación a 75%, muchos restaurantes pudieron reabrir operaciones, lo que les permitió atraer a unos 20,000 empleados. La gente no cena a las 5:00 p.m., la gente visita los restaurantes para cenar entre las 6:00 y las 8:00 de la noche. De retroceder el toque de queda, no habría sentido para servir esta comida, lo que repercutiría en nuevos cierres operacionales y la cesantía de miles de empleados”, afirmó Leal.

El ejecutivo sostuvo, además, que los restaurantes han invertido grandes sumas de dinero para poder cumplir con todos los protocolos de salud y distanciamiento social, inversión que —de verse obligados a cerrar nuevamente— se iría por la borda, sin mayores probabilidades de recuperación.

Impacto al turismo

El turismo es otro sector que será impactado con cualquier tipo de cierre que decrete el gobierno local, pues sufriría el golpe de las nuevas restricciones a los restaurantes, lugares de entretenimiento al aire libre o dentro de los establecimientos comerciales.

A los líderes de la industria turística les inquieta y ven como injusta la idea de cerrar nuevamente los hoteles, casinos y lugares al aire libre —como las playas o reservas— porque entienden que han sido muy responsables tomando las medidas necesarias para evitar el contagio del virus.

“Nuevamente un cierre sería un golpe brutal para el turismo. Muchos negocios no volverían a abrir. Hay que ser responsables con el cumplimiento de los protocolos de seguridad y con el comportamiento de los individuos. Nuestros socios se han mantenido trabajando con reglas muy estrictas. Estamos en espera de la carta circular de la gobernadora. Hay que intervenir con quienes no cumplen, hacer que les duela el bolsillo, porque no pueden pagar quienes sí cumplen”, declaró Clarissa Jiménez, directora ejecutiva de la Asociación de Hoteles y Turismo de Puerto Rico.

Antes de tomar decisiones que afecten a los comerciantes, se debe realizar un amplio análisis de los focos de contagio, según Juan Carlos Agosto, presidente de la Cámara de Comercio.

“No cabe duda de que sin salud no hay economía, pero antes de tomar decisiones que impacten a nuestros ciudadanos y comercios, tenemos que estudiar y evaluar con detenimiento los datos en términos de salud, contagios y economía. Es importante que cualquier modificación en el calendario de apertura se enfoque en las áreas de potencialmente mayor infección. El comercio se ha reinventado por lo que tenemos que encontrar ese balance para que pueda seguir desarrollándose, mientras el contagio se mantiene controlado”, indicó Agosto.

“Los negocios han cumplido con su parte al tomar medidas extraordinarias de limpieza, rotulación y disminución de cabida. El trabajo en equipo va a ser indispensable para salir de esta situación. Creo que la concienciación, información y comunicación van a ser parte indispensable para una solución. De lo contrario, si no hacemos lo que nos corresponde, podremos ver un retroceso y nadie —ni los trabajadores ni los empresarios ni el gobierno— quiere eso”, agregó.