pasteles 2
El pastel, que es uno de los platos típicos de Puerto Rico, puede tener entre sus ingredientes la carne de cerdo. >Suministrada

La falta de herramientas tecnológicas para detectar el contenido de los tradicionales pasteles puertorriqueños ha detenido totalmente la salida de este producto hacia los Estados Unidos, aseguró a EL VOCERO Fernando Lugo, supervisor del Departamento de Agricultura Federal en la Isla.

Si bien la peste porcina no es peligrosa para los humanos, la enfermedad puede causar la muerte de los cerdos en poco tiempo, lo que lleva a graves pérdidas económicas para el sector porcino.

“No se permite la salida de ningún tipo de pastel porque no tenemos certeza de su contenido. Para saberlo tendríamos que abrirlo, lo que dañaría el producto. En ocasiones el pastel ni siquiera es de cerdo, pero al preparar la mezcla se pueden agregar productos que son derivados del cerdo, lo que ya contamina el pastel para efectos de esta emergencia. Por eso todos los pasteles están prohibidos para salir desde cualquier punto, sea correo o avión”, expuso Lugo. El funcionario informó que el tiempo de la prohibición es indefinido hasta que se logre detener el contagio en la República Dominicana.

Según explicó,  la orden federal se emitió el pasado 17 de septiembre para prohibir todo movimiento de carne de cerdo y sus derivados hacia los Estados Unidos, como estrategia para evitar el posible contagio y propagación de la peste porcina africana.

La enfermedad contagia a los cerdos domésticos y salvajes y se detectó por primera vez en Asia. Al presente se ha detectado contagio en la vecina República Dominicana.

Healthy Newborn Piglet in farm
La peste porcina nunca ha sido detectada en Puerto Rico, confirmaron las autoridades agrícolas. >Suministrada

Lugo explicó que las máquinas de rayos X en los aeropuertos pueden detectar materia orgánica que tenga forma de pastel, pero no pueden identificar si contiene carne de cerdo, res o pollo, o si es de vegetales.

El funcionario aclaró que la decisión es una medida preventiva, ya que en Puerto Rico no existe la enfermedad ni ha existido nunca.

Advirtió que si la enfermedad llegara a la Isla tendrían que implementar medidas más restrictivas.

“Estamos hablando de que si una persona pisa una granja porcina, tendríamos que desinfectar sus zapatos y ropa. Se trata de un virus que es bien agresivo y letal”, afirmó, pero destacó que por el momento no hay que temer al consumo de carne de cerdo en Puerto Rico.

Lugo fue enfático al destacar el impacto económico del virus, debido a su rápida propagación y sus efectos inmediatos sobre los cerdos. En el caso de los Estados Unidos, la venta de carne de cerdo representa $19,000 millones.

En el caso de Puerto Rico, según los datos del Departamento de Agricultura, el negocio de carne de cerdo promedia los $14 millones anuales, para una producción promedio de 10 millones de libras.

Sin embargo, el consumo de carne de cerdo en la Isla es de 230 millones de libras anuales, brecha que se cubre con la importación del producto desde Estados Unidos y Canadá. 

Ángel Rodríguez, presidente de la Cooperativa de Porcicultores de Puerto Rico, aseguró que están tomando todas las medidas preventivas para evitar el contagio.

Sostuvo que en 1978 y 1984, la República Dominicana registró esta enfermedad porcina y nunca llegó a Puerto Rico.

Recordó que la prevención es bien importante debido al tráfico constante entre la República Dominicana y Puerto Rico. También puntualizó la entrada ilegal de dominicanos.

“Ellos traen consigo alimento para la travesía. Al lograr entrar se esconden en los montes donde suelen soltar las sobras de alimentos, sin descartar carne de cerdo. Justamente en los montes hay cerdos salvajes, los cuales en las noches salen en busca de alimento y pueden entrar a las fincas privadas de cerdos y contagiarlos”, alertó.

Rodríguez aseguró que hasta el momento la industria de cerdos en la Isla mantiene estable las ventas.

Preocupa a los vendedores

Marisol Rivera, quien tiene un negocio de pasteles artesanales, se mostró preocupada y contó a EL VOCERO que aproximadamente el 25% de su producción va hacia los Estados Unidos.

“Muchas familias desde octubre ya encargan los pasteles para llevarle a sus hijos, sobrinos y amigos en los Estados Unidos. En un negocio pequeño como el mío, que hago unos 1,000 pasteles para la temporada navideña —entre noviembre a enero— perdería de vender sobre 250 pasteles en la primera tirada si esa orden no cambia”, indicó Rivera. “En un negocio de pasteles comerciales, estamos hablando de miles de dólares dejados de devengar”, agregó.

El precio promedio de los pasteles en la Isla fluctúa entre los $2.50 a $3.00.

reportera