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 Si un empleado de una empresa se contagia con coronavirus (Covid-19) y tras el periodo obligatorio de cuarentena continúa registrando un resultado positivo a pesar de que ya no presenta síntomas, el patrono está obligado a reintegrarlo a sus labores.

En entrevista con EL VOCERO, Juan Felipe Santos, socio administrador de la firma legal Jackson Lewis en Puerto Rico y portavoz de la Sociedad para la Gerencia de Recursos Humanos (SHRM), explicó que los patronos no pueden condicionar el regreso de un empleado a una prueba negativa de Covid-19.

“Si el empleado se siente físicamente bien y no tiene síntomas, pero sigue dando positivo, este tiene derecho a regresar a trabajar. El patrono no puede condicionar el regreso a una prueba negativa de Covid si ya cumplió con los criterios del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés)”, explicó Santos.

El abogado sostuvo que según las disposiciones del CDC, para que un empleado pueda reintegrarse a su puesto de trabajo —independientemente de que continúe positivo al coronavirus— tiene que haber estado más de 24 horas sin fiebre y tienen que haber transcurrido más de 10 días desde el primer síntoma.

Santos detalló, además, que mientras la persona esté en cuarentena hay varias licencias con paga a las que se puede acoger. No obstante, dejó claro que estas solo son elegibles si el empleado tiene síntomas que le incapaciten de poder trabajar. “Si se siente bien, no le aplica”, enfatizó.

El Families First Coronavirus Act obliga a las empresas con menos de 500 empleados a cumplir con dos licencias con paga por enfermedad que estarán activas hasta fin de año. El estatuto enmendó el Family and Medical Leave Act (FMLA) y el Fair Labor Standards Act (FLSA), que determinan la compensación que pueden recibir los empleados en situaciones de enfermedad y que aplican a los empleados que hayan trabajado al menos 30 días consecutivos con el mismo patrono.

La ley —aprobada por el presidente Donald Trump— establece el Emergency Paid Sick Act, con el que se protege a los empleados que no puedan trabajar presencial o remotamente debido a razones vinculadas al coronavirus, entre estas un contagio, una cuarentena preventiva, un cierre decretado o el cuido de sus hijos.

Con esta disposición, los empleados a tiempo completo que sí cualifiquen podrán recibir hasta 80 horas de licencia con paga en el periodo de dos semanas. Los empleados a tiempo parcial recibirán el pago por dos semanas de trabajo que será promediado de acuerdo a las horas trabajadas en los pasados seis meses.

Si la licencia es solicitada por aislamiento ordenado por el gobierno, cuarentena recomendada por un médico o porque la persona tiene síntomas de coronavirus y está a la espera de un diagnóstico, la paga es a base del 100% del salario, hasta un máximo de $511 diarios y $5,110 en el agregado.

“Si posterior a esta licencia, el empleado sigue enfermo por alguna condición relacionada al Covid-19, este puede agotar sus días de enfermedad, sus días de vacaciones, solicitar la licencia de enfermedad por emergencia nacional, alguna licencia sin paga, entre otras cosas. A todo es elegible si tiene alguna condición. Si es positivo y no tiene síntomas, no es elegible”, sentenció el abogado.

Si el patrono se niega a reincorporar al empleado por no tener un resultado negativo y transcurren más de 90 días, automáticamente procede un despido. Santos alertó que la situación puede dar paso a una causa de acción por discrimen por impedimento.

“Hay personas que tras la cuarentena no presentan síntomas, pero continúan positivos al virus por semanas y algunos hasta por meses. Si es despedido por esto, el empleado puede tomar acción judicial contra el patrono. Este tipo de litigio se está presentando mucho en Estados Unidos”, enfatizó.

Según informó, en Puerto Rico hay demandas radicadas en el Tribunal Federal para el Distrito de Puerto Rico contra patronos que supuestamente han negado las licencias federales a sus empleados o que tomaron represalias en contra de estos tras haber solicitado las licencias.

Santos dejó claro que si el puesto de trabajo de la persona requiere que esté de manera presencial, el patrono debe incorporarlo con las debidas precauciones para evitar otros contagios. “No todos los trabajos proveen la facilidad de ejercer las tareas remotamente. Es necesario que implanten las medidas cautelares que sean necesarias para que el empleado pueda regresar y los demás empleados se sientan seguros”, puntualizó.