Influencer

En Estados Unidos, las empresas -en su mayoría de cosméticos- invierten cerca de $900 millones en influencers al año. >Suministrada

Pequeño y en crecimiento, así es el mercado de influencers en Puerto Rico, donde participantes del sector entienden que le falta desarrollo y profesionalización para colocarse a otro nivel, aunque no a los renglones de facturación multimillonaria como ocurre en otros países.

A nivel global, de haber sido “una industria” de $1.7 mil millones en 2016, aumentó a $3 mil millones en 2017, a $ 4.6 mil millones en 2018 y la proyección para este año es que llegue a los $6.5 mil millones, según el estudio The State of Influencer Marketing 2019, del Influencer Marketing Hub.

Loraima Tolentino, experta en “influencer marketing” para DOT Communications, explicó a EL VOCERO que un influencer puertorriqueño puede recibir entre $100 a $3 mil por publicación en redes sociales o creación de contenido para marcas. No obstante, en Estados Unidos, las empresas —en su mayoría de cosméticos— invierten cerca de $900 millones en influencers al año, por lo que el pago —según la figura— puede superar los $250 mil por publicación.

“Hay camino por recorrer. El segmento no está bien desarrollado y falta educación. Hay influencers en la Isla que han dejado sus trabajos para dedicarse a tiempo completo, pero en el momento en que estamos no paga tanto como otros destinos. Pueden vivir de ser influencer, pero tienen que saber cómo moverse para diversificar sus ganancias y hacer buen dinero”, comentó Tolentino.

En la Isla la mayor demanda está en el segmento de moda, belleza y estilos de vida. Entre las más conocidas dentro de este renglón están Frances Estrada de The Pecking Order (107 mil seguidores), Melissa Delgado de Miss Lluvia con Sol (86,600 seguidores), Suzanne Ujaque de SuStyle (83 mil seguidores), Nathasha Bonet (15,500 seguidores), Natalia Vázquez de Miss Gala (25,500 seguidores), entre otras que han logrado consagrarse como las más importantes en la industria.

“Necesitamos que se trate como negocio”

Suzanne Ujaque, presidenta de Holistic Marketing & Communications y también influencer de moda y belleza para mujeres de talla grande, indicó a EL VOCERO que el mercado de influencers en Puerto Rico tiene potencial de desarrollo, pero “todavía le falta mucho camino para que sea considerado un negocio”. Insistió en que “no se trata de la manera apropiada a pesar de que es una tendencia que llegó para quedarse”.

“El consumidor busca cada vez más una asociación directa con la marca y eso se puede hacer a través de los influencers. Esto llegó para quedarse, pero no para sustituir lo que es publicidad tradicional. Se tiene que tratar como el negocio que es más allá de los intercambios”, comentó Ujaque.

Según la plataforma de marketing y análisis de datos LaunchMetrics, el 98% de las marcas que utilizan influencers en sus estrategias remuneran con intercambios de objetos u productos. A juicio de Ujaque, se debe a la falta de profesionalización de los influencers y la necesidad de que visualicen su trabajo como una plataforma de negocio.

“Desde mi experiencia como influencer, así como experta en mercadeo, es necesario la profesionalización de la actividad de los influencers porque es un trabajo a tiempo completo. La popularidad de las redes sociales ha dado paso al surgimiento de nuevos trabajos y hay que tratarlos como tal. Las agencias o las partes que manejan la selección de los influencers necesitan más educación para que no se desvirtúe. Estamos en buen camino, pero hay camino que recorrer”, aseguró la experta.

Por su parte, Natalia Vázquez, de Miss Gala, explicó que los influencers surgen de manera orgánica y que — aunque cuando comenzó su blog hace casi 6 años no imaginaba que podría subsistir de esta actividad o llegar a convertirse en una personalidad de las redes— siempre vio su plataforma con el potencial de poder monetizar en un futuro.

“Esto comenzó como un espacio creativo para desenvolverme. Estudié mucho el proyecto porque no era abrir un blog por abrirlo y tenía que durar con el tiempo. Estudié relaciones públicas y mercadeo, por lo que sabía que mi nombre tenía que ser versátil, comercial, y que pudiera adaptarse a otros proyectos. Siempre lo vi como un proyecto de negocios a largo plazo, pero no imaginaba que esto podría convertirse en una carrera o que podría vivir solo de esto”, mencionó Vázquez.

La joven —quien hace un mes aproximadamente se convirtió en madre— logró renunciar a su empleo como creadora de contenido para una agencia de publicidad y dedicarse a la influencia a tiempo completo. No obstante, reconoció que el progreso de la monetización fue lento y que, en un principio, poco remunerado.

“Proyecto que no facturo, es dinero que no cobro. Mi diario vivir es conceptualizar proyectos, ejecutarlos y venderlos a las marcas. También están las marcas que te buscan que es el 80% de los casos y las mayores negociaciones. Detrás de cada publicación, detrás de cada evento, hay un proceso y mucho trabajo”, indicó Vázquez.

Por su parte, Nathasha Bonet, periodista y también influencer, expresó que es necesario “que más empresas, marcas y negocios locales reconozcan el trabajo y valor detrás del mercadeo de influencers”. Según entiende, esto podría dar paso a que se continúe invirtiendo en talento local y al establecimiento de una industria consistente y bien capitalizada “donde se pueda subsistir de nuestros servicios”.

“En el 2015, luego de graduarme, no conseguía empleo y me surgió la idea de tener mi propio medio que a su vez me sirviera de portafolio. Lo abrí en septiembre de ese año y en pocos meses la acogida era buenísima… Simultáneamente conseguí trabajo dentro la publicidad y esas experiencias me ayudaron a poder desarrollar mi plataforma”, detalló, al tiempo que recalcó que se convirtió en influencer porque su medio le dio la oportunidad de desarrollar una comunidad fiel de seguidores.

Según contó, desde hace un año y medio decidió irse por su cuenta y logra monetizar a través de su blog, redes sociales y servicios profesionales que brinda a diversas marcas. “Cotizo la conceptualización creativa de los trabajos, los derechos de autor, la producción de vídeos, entre otras cosas. Básicamente funcionamos como un medio integrado con una agencia de publicidad”, acotó.