Hospitales

La crisis por la pandemia del coronavirus (Covid-19) ha socavado las finanzas de la industria hospitalaria del País, provocando —en los pasados 60 días— pérdidas ascendentes a $202 millones.

De prolongarse el encierro y si la pandemia continúa hasta finales de diciembre, el sector hospitalario privado puede enfrentar pérdidas cercanas a los $1,000 millones, según un estudio reciente realizado por la firma Birling Capital.

Del estudio —al que tuvo acceso EL VOCERO— se desprende que de continuar la situación actual hasta diciembre, al menos 30 hospitales tendrían que reducir drásticamente sus operaciones y cerca de 15 se verían forzados a cerrar sus puertas de forma permanente.

El tráfico de ingresos y visitas a los hospitales comenzó a reducirse mientras cada institución aumentaba su preparación para proteger a empleados y pacientes del coronavirus, justo cuando la gobernadora Wanda Vázquez proclamó la cuarentena y el toque de queda a mediados de marzo.

Con la posibilidad inicial de la llegada del Covid-19 a Puerto Rico, las recomendaciones de las autoridades sanitarias incluían que todos los ciudadanos se abstuvieran -entre otras cosas- de visitar las salas de emergencia, los consultorios médicos y también se prohibieron las cirugías electivas.

“Nuestros hospitales están perdiendo $3.3 millones por día. El sector hospitalario en Puerto Rico ha experimentado un deterioro en términos de rentabilidad impulsado, en parte, por el impacto del huracán María, los terremotos y ahora se agudiza con el Covid-19”, afirmó Francisco Rodríguez, principal oficial ejecutivo (CEO) de la firma que realizó el estudio.

Por su parte, el presidente del Colegio de Médicos, Víctor Ramos, reiteró que es real la “emergencia” que experimentan los hospitales privados.

Señaló que la necesidad de distanciamiento social para combatir el Covid-19 lo ha trastocado todo —como el comportamiento de las personas para buscar los servicios de salud— y ello también acarrea un costo operacional mayor para cumplir con los protocolos. “Esto, unido al pago pesetero de los planes médicos, generará el cierre masivo de proveedores. Definitivamente el sistema de salud en la Isla hay que repensarlo”, sentenció Ramos.Asistencia financiera

En vista de que muchos hospitales están operando a la mitad de su capacidad y algunos han despedido una parte importante de sus trabajadores, Rodríguez expresó que es necesaria la creación de un programa de préstamos con un financiamiento de $1,500 millones del gobierno federal ara apoyar la operación de los centros de servicios de salud en Puerto Rico.

Recordó que además de la crisis humanitaria que puede suponer la falta de acceso a servicios de salud, el aporte económico de este sector a la economía también es de alta importancia.

La industria hospitalaria representa aproximadamente el 13.4% de la fuerza laboral total de la Isla. Mientras, Puerto Rico gasta alrededor del 13% de su Producto Interno Bruto (PIB) en atención médica.

Rodríguez destacó que si las instituciones hospitalarias no reciben la asistencia financiera necesaria del gobierno estatal y federal —para auxiliarles en las pérdidas actuales y las proyectadas— algunas desaparecerán antes de fin de año. Existen proyecciones de que en el mejor escenario, la situación actual podría durar hasta el segundo trimestre de 2021 y entonces el reto será mayor, indicó.

Dijo que aun cuando los hospitales han recibido apoyo financiero como parte de las disposiciones de la ley CARES y otras ayudas, no es suficiente. Han adquirido préstamos de la Administración de Pequeños Negocios (SBA), $81 millones distribuidos entre 6,000 proveedores y los $150 millones anunciados ayer por la gobernadora Wanda Vázquez. Aclaró que aunque el préstamo de la SBA es justamente para el pago de nómina, los despidos que se han visto obligados a realizar no impactan la ayuda, ya que cuentan con una nómina muy superior a los $10 millones, que es el límite del préstamo.

Sobre este particular, Ramos comentó que la ayuda de los $150 millones anunciada por la gobernadora fue lo que él en conjunto con la Asociación de Hospitales impulsó para salir a flote. “No vamos a bajar la guardia y vamos a estar muy pendientes a que la industria devuelva a los empleados (que fueron cesanteados) a sus puestos de trabajo. De no hacerlo corren el riesgo de no contar con el respaldo para peticiones futuras” expresó.

Crisis similar a la de la banca

Rodríguez indicó que han realizado análisis del sector de salud y que desde 2017 han estimado que una de las mayores amenazas que enfrenta la Isla es el riesgo sistémico a un colapso del sistema hospitalario del País. Desde los huracanes Irma y María, entienden que hay una posibilidad mayor.

“Tras el paso de María, el riesgo incrementó y con el Covid-19 pudiese suceder algo muy similar a lo que sucedió en 2008 con la banca. De esto suceder, gran parte de la población se quedaría sin servicio médico, lo que traería consigo una crisis humanitaria”, estimó.

Añadió que aun cuando Estados Unidos —incluido Puerto Rico-—está entre los lugares con mayor gasto sanitario ‘per cápita’, también ocupa el último lugar de entre un grupo de 11 países desarrollados en cuanto al desempeño del sistema de salud. Del gasto total para la atención de la salud, un 38% es lo que va hacia los hospitales, y ha sido así durante los últimos 50 años.

Otro desafío considerable que enfrentan los hospitales de la Isla y de Estados Unidos es el hecho de que se ven obligados a reducir los costos, a expensas de crear impactos potencialmente devastadores en las comunidades atendidas, o tomar medidas de reducción de costos menos agresivas que los llevan a enfrentar dificultades financieras.

“Las pérdidas continúan día a día”, afirmó Rodríguez, y añadió que los hospitales se enfrentan a la realidad de una Isla en quiebra donde el acceso a capital cada vez es menor.

Se intentó obtener una reacción del presidente ejecutivo de la Asociación de Hospitales, Jaime Plá, pero no se recibió al cierre de esta edición.

reportera