Taxi

Los transportistas temen perder su fuente de ingresos. >Josian E. Bruno Gómez/EL VOCERO

La crisis sanitaria por el coronavirus ha tenido un impacto devastador para los taxistas, operadores turísticos, guías y excursionistas, quienes se han quedado prácticamente sin empleo.

Representantes de estos sectores aseguraron a EL VOCERO que la casi paralización de la industria responde a la reducción en el número de turistas extranjeros que llega a la Isla, y si la situación se prolonga no descartan que muchos no puedan subsistir como taxistas o guías turísticos.

“Quisiera decir que la caja está sonando, pero no es así... llueve y no escampa. Los cruceros siguen extendiendo sus fechas de llegada y los pocos turistas que llegan no son de alto consumo. Los taxistas pueden hacer un turno de cinco, seis y siete horas y hacer un viaje de solo $12”, declaró José Poupal, presidente de Puerto Rico Operadores Turísticos, Guías y Excursionistas (Protege).

Poupal enfatizó que este sector —que atiende tanto al turista local como al extranjero— no se ha beneficiado de la ayuda económica ofrecida por el gobierno local y el federal por la crisis del Covid-19 y la situación se ha tornado precaria para las familias de los transportistas hasta que el sector turístico se estabilice.

“Aquí ha sobrevivido el que ahorró y muchos transportistas van a desaparecer si no hay turismo, porque aquí todo el mundo tiene carro. No recibimos ayudas como otros sectores comerciales. El 80% de los transportistas son independientes y la cosa está bien difícil”, insistió el empresario.

El también propietario de Executive Solution, —una empresa dedicada a la transportación de lujo— añadió que este sector igualmente se ha visto afectado. “No hay ejecutivos llegando a la Isla y no hay conciertos, que son quienes solicitan mis servicios para alquilar limusinas o autos de lujo. Tengo una flota que sigue pagando seguros y a la que hay que darle mantenimiento, aunque no haya clientes”, enfatizó.

Los taxistas turísticos —aquellos que operan solo en sectores turísticos— también han recibido un golpe ante la orden ejecutiva sobre el Covid-19 que impone el toque de queda y restringe el horario de operación de los negocios de comida y recreación.

Este es el caso de Aileen Sánchez, quien lleva 15 años laborando como taxista, es madre soltera y ha visto cómo se ha limitado la entrada de dinero, por lo que pagar las cuentas cada vez es más difícil.

“Con las restricciones de que la gente tiene que tener una prueba de Covid-19 negativa para abordar aviones desde Estados Unidos, han mermado los clientes, más de lo que ya habían disminuido. Nuestro ingreso es mucho menor, menos de la mitad de lo que ganábamos antes de la pandemia. Muchos taxistas se han retirado para dedicarse a otro tipo de trabajo”, relató Sánchez.

Contó que durante un turno de 7:00 p.m. a 3:00 a.m. —en el que antes servía a sobre siete clientes—ahora atiende solo dos. Adjudicó la situación a que antes de la pandemia —durante la madrugada y hasta las 6:00 a.m.— llegaban muchos vuelos y en la actualidad el número es limitado.

“Ha sido bien fuerte y la única ayuda que hemos tenido es la que han provisto para los cuentapropistas, porque no formamos parte de la Compañía de Turismo. Los días que se mueve algo son los viernes y sábados en la noche, cuando la gente sale a comer, y domingo en los ‘check out’”, indicó la taxista.

Pescando clientes

La modalidad de conseguir clientes ha sido transformada por el Covid-19. Ahora los taxistas tienen que identificar a los clientes prospectos monitoreando la llegada de pasajeros a la Isla, para llegar al aeropuerto con anticipación y ofrecerles sus servicios.

“Nos pasamos velando cuando llegan vuelos y de dónde provienen porque, por ejemplo, si son de las islas del Caribe, llegan muy pocos pasajeros. A mí también se me ha complicado el horario porque tengo que estudiar ‘online’ con mi hijo hasta las 2:00 p.m. y se me reduce el horario de trabajo. La falta de barcos también nos ha hecho, como decimos, un boquete en el bolsillo, pero seguimos en pie de lucha”, aseguró Sánchez.

Para los guías turísticos, el panorama no es diferente, pues también están padeciendo por el poco turismo que llega a la Isla y que, según expresan, es de bajo nivel económico.

“A principio de la pandemia de Covid-19 estábamos mejor, aunque abrían y luego cerraban los comercios. Ahora hay más miedo. En diciembre tuve una sola excursión, cuando usualmente es temporada alta”, indicó Roberto Moreno, propietario de Boriken Tours. “En enero hubo como cinco reservaciones. Todos los tours operadores estamos iguales. No hay trabajo y los turistas que llegan no gastan en excursiones”, agregó. Según Moreno, la poca demanda existente suele ser para recorridos a caballo o para disfrutar de los ‘ziplines’.

“No puedo perder a mis empleados porque para ser guía turístico hay que estudiar por ocho meses y sacar una licencia. No es conveniente perderlos y luego coger a otro que tiene que educarse antes de comenzar a trabajar. También hay que conservar los cinco vehículos que tengo, que hay que pagarlos, sacarles marbete y si no se usan se dañan. Hay que darles mantenimiento”, detalló Moreno, quien también ha incursionado en la modalidad de ofrecer excursiones virtuales.