Dinero

El G7 alcanzó un acuerdo para implementar una tasa impositiva mínima global de un 15% pata evitar que las multinacionales trasladen sus ganancias a países con impuestos más bajos. 

Ante la posibilidad de que se instaure un impuesto mínimo global de 15% para las grandes corporaciones como recomienda el G7 —que agrupa a Estados Unidos, Canadá Japón, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido— Puerto Rico podría verse obligado a replantear su modelo de incentivos contributivos, según analistas consultados por EL VOCERO.

Los siete países alcanzaron a finales de la semana pasada un acuerdo para implementar una tasa impositiva mínima global de 15% con el objetivo de evitar que las corporaciones multinacionales trasladen sus ganancias a países con impuestos más bajos. Este pacto será discutido a finales de año con el grupo de las economías principales del G20.

Hasta el momento, las empresas multinacionales pueden establecer subsidiarias en países con tasas impositivas más bajas para declarar allí sus ganancias, por lo que solamente pagan la tasa de impuestos local aun si las ganancias provienen de las ventas realizadas en otros países. Las corporaciones foráneas pagan un impuesto especial de 4% en Puerto Rico bajo la Ley 154 de 2010.

Ante el acuerdo, el economista José Joaquín Villamil indicó a este medio que de aprobarse la tasa impositiva global, Puerto Rico verá limitada su ventaja competitiva fiscal. “Puerto Rico, que únicamente ha basado su estrategia de industrialización en incentivos contributivos, va a tener que moverse a una estrategia de desarrollo económico que no dependa de eso porque no será viable”, puntualizó.

Villamil enfatizó que aun si el acuerdo del G7 no procede, el gobierno de Puerto Rico como quiera se verá obligado a cambiar su estrategia de desarrollo en respuesta a la propuesta fiscal del presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Entre varias cosas, el gobierno federal evalúa aumentar el 10.5% sobre los beneficios intangibles en el extranjero de baja imposición (Gilti, en inglés) a 21%, para financiar la reconstrucción de la infraestructura.

“Por un lado o por el otro, Puerto Rico perderá su ventaja competitiva contributiva. Los programas de ayuda relacionados con el covid-19 nos han tratado con generosidad, pero las medidas fiscales que serán necesarias para financiarlas significarán con certeza que Puerto Rico tendrá que modificar sus estrategias de desarrollo económico lejos de los incentivos fiscales a un sistema de promoción”, agregó el economista.

Por su parte, Kenneth Rivera, CPA y expresidente de la Cámara de Comercio de Puerto Rico (CCPR), coincidió en que Puerto Rico perderá la competitividad que le otorga la tasa impositiva del 4%. “Sería necesaria una dispensa para que Puerto Rico siga siendo competitivo, pero veo bien difícil que de aprobarse el 15%, eso suceda. Más cuando es Estados Unidos el que impulsa la medida”, sentenció.

Aparte del impuesto mínimo global único con tasa de 21% que el gobierno federal promulga para limitar la competencia fiscal internacional, la propuesta de Biden también proyecta un aumento de 37% a 39.6% en la tasa contributiva aplicable a grandes empresas y millonarios, lo que también incidiría negativamente sobre el sistema de incentivos de la Isla si no se le otorga una dispensa.

“Estamos contra la pared porque tenemos el G7 por un lado y el Gilti por otro. Para fines contributivos Puerto Rico es una jurisdicción fiscal separada, por lo que si Estados Unidos toma una posición agresiva en contra de los países y no hace una excepción a la Isla, nos podríamos perjudicar porque estarían diluyendo los incentivos que es la punta de lanza de las inversiones en la Isla”, agregó Rivera.

Mientras que el economista Argeo Quiñones, aseguró que las exenciones contributivas no son la única herramienta que tiene el gobierno de la Isla para estimular la inversión externa. “En la Isla no tenemos un plan de desarrollo económico que sea eficiente… Aquí hay un supuesto de que la exención contributiva es la única herramienta que se tiene para estimular la inversión y eso es falso. Ha sido desmentido por diversos estudios de desarrollo y contribuciones”, afirmó.

Quiñones sostuvo que la suma de los impuestos -de Puerto Rico y los globales- será demasiada para el sector empresarial, lo que a la larga afectará a la Isla. “Si empieza una carrera para bajar las contribuciones y Puerto Rico —en medio de su crisis fiscal— entra ahí, nos veremos afectados. La situación fiscal de la Isla obliga a que cualquier transformación del sistema contributivo arroje más ingresos para desarrollo y el servicio de la deuda, no menos”, puntualizó.