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En julio pasado se produjeron en la Isla 1,319,000 sacos de cemento de 94 libras y se vendieron 1,424,000.

La paralización de las labores de construcción durante los meses en que estuvo vigente el cierre comercial casi total a causa del Covid-19, generó una demanda inusual por el concreto que ha ocasionado la escasez de sus agregados —arena, piedra, grava, entre otros— y que podría trastocar la producción del material en la Isla.

Según los datos más recientes del Instituto de Estadísticas, en julio se produjeron 1,319,000 sacos de cemento de 94 libras y se vendieron 1,424,000. Esto se traduce en un aumento de 31.3% y 23.8%, respectivamente, al compararse con los datos obtenidos a la misma fecha en 2019.

El presidente de la Asociación Puertorriqueña del Concreto (APC), Elvin Figueroa, señaló a EL VOCERO que durante los tres meses de paralización comercial se generó una demanda acumulada por el concreto que dio paso a un aumento de producción, pero las labores se han visto trastocadas por la falta de agregados.

“Necesitamos más niveles de agregados para satisfacer la amplia demanda, pero no hay suficiente material para servirnos. Las canteras tienen una capacidad y están armadas para atender un volumen en específico. Al aumentar tienen un pico que no esperaban y tienen que hacer cambios en su infraestructura”, señaló Figueroa.

En el período acumulado de enero a julio, la producción de cemento totalizó 6,471,000 sacos de 94 libras, lo que se traduce a una merma de 11.1% en contraste con los 7,278,000 sacos producidos en el mismo periodo de 2019. La venta de cemento totalizó 7,166,000 sacos de 94 libras en el acumulativo de 2020, una disminución de 10.4% respecto a los 7,996,000 sacos en el mismo periodo de 2019.

A pesar de que se ha vendido menos concreto este año, Figueroa explicó que durante el cierre comercial las canteras no estaban operando, por lo que el agregado disponible no es suficiente para satisfacer la demanda acumulada en el periodo de paralización y la de los meses subsiguientes.

Ojo a la exportación

Figueroa también aseguró que otro problema que contribuye a la situación es la exportación de los agregados que se producen localmente a otros destinos en el Caribe. “El permiso de exportación está íntimamente ligado al de explotación. Se supone que lo que sobre es lo que se puede exportar, pero eso no es lo que está sucediendo. Al exportarse se crea una insuficiencia de material a nivel local”, afirmó.

No obstante Humberto Reynolds, presidente de Del Valle Group y pasado presidente del Capítulo de Puerto Rico de la Asociación de Contratistas Generales de América, no considera que la exportación de agregados sea el problema. Explicó que la demanda en otras islas del Caribe es menor a la existente en Puerto Rico.

“La exportación no está impactando la capacidad de la industria de satisfacer la necesidad local. Simplemente la pandemia detuvo la producción y manufactura de agregados. Las canteras están trabajando a capacidad, pero la demanda es tanta que todo lo que producen lo venden. Es cuestión de tiempo”, comentó el empresario.

A juicio de Reynolds, la escasez se debe a que previo a la emergencia por el Covid-19 se estaban ejecutando proyectos de amplia envergadura que requerían de concreto y asfalto, a los que se le sumó la demanda agregada. Uno de los proyectos es la reconstrucción del sistema vial de la Isla, que cuenta con $900 millones en fondos estatales y federales.

“El agregado se usa para el concreto y el asfalto. El programa de carreteras estaba subiendo en el pico de trabajo durante los meses previos a la pandemia y la necesidad de agregados era mucha, pero se iba atendiendo a medida que iba aumentando. Se detuvo y al reactivar el sector eso estaba acumulado y lo mismo pasó con el concreto”, añadió Reynolds.

Por su parte, Figueroa prevé que la situación recrudecerá en la medida en que aumenten las labores de construcción relacionadas a los fondos del Programa de Desarrollo Comunitario para la Recuperación de Desastres (CDBG-DR) aprobados tras el huracán María. “Se espera un volumen grande de construcción con estos fondos. Han empezado lento, pero el volumen de casas que se espera que se construya es mucho y hay que prepararse”, acotó.