Remoto

Los avances tecnológicos permiten monitorear el trabajo remoto, evaluando en tiempo real el progreso realizado.

Los sismos, huracanes y enfermedades contagiosas —como el coronavirus y la influenza— son amenazas que no solo atentan contra la seguridad y salud de los empleados, sino que traen consigo serias condiciones económicas, lo que poco a poco obliga a los patronos a contemplar opciones para dar continuidad a sus operaciones, permitiendo al trabajo remoto cobrar fuerzas.

Expertos en diversos sectores de la economía reconocen que ante una realidad como la que se vive en el suroeste de la Isla —a consecuencia de los fuertes sismos—, donde la productividad de la región apenas alcanza un 30%, la opción del trabajo remoto pudiese mantener ese porcentaje mucho más elevado en aquellos sectores que así lo permitan.

Para Viviane Fortuño, presidenta de CTI Consulting Group, el trabajo remoto ha comenzado a despuntar con fuerza en mercados como los EE.UU. y China. Sin embargo, reconoce que en Puerto Rico todavía no cuenta con una fuerte penetración, pero está convencida de que la Isla se encamina en esa dirección.

Resaltó que en su experiencia en la zona suroeste del País “pude constatar que había muchos tipos de negocios que pudieron dar paso a esta alternativa para darles continuidad a sus operaciones. Existe la realidad de que no todo el mundo está dispuesto a relocalizarse —que sería otra opción para las empresas, así como el tiempo flexible—, pero ante el temor generalizado, el poder trabajar desde cualquier lugar donde el empleado estuviese albergado, le pudo haber permitido al negocio continuar operando”.

La ejecutiva fue enfática en que el trabajo remoto no es viable para todas las empresas y exige un compromiso y responsabilidad por parte del empleado, pero aseguró que —de lograrse ambas— redunda en economías y productividad. “Aquí lo importante es que el patrono invierta en la tecnología para poder conectar a su empleado desde cualquier lugar. Asimismo, se necesita un cambio de mentalidad. Los millennials aman el trabajo remoto y hoy son muchos los de esta generación en puestos gerenciales que van a adelantar esta etapa en las empresas”, sostuvo Fortuño.

Agregó que “estas nuevas generaciones nos empujan a eso. Lo importante hoy es saber identificar el talento a contratar, la madurez del profesional, su capacidad para trabajar desde cualquier lugar logrando los resultados esperados; todos esos procesos sin nunca perder conexión entre los componentes del equipo de trabajo. Ese es el futuro. Los tiempos cambian y sobrevivirán aquellas empresas o negocios que se adapten a esos cambios”.

Sobre este particular, el CPA Kenneth Rivera coincide en lo estratégico de utilizar la alternativa del trabajo remoto en momentos de crisis. Aseguró que en los momentos de desastres y de epidemias, esta opción provee una oportunidad al patrono de incorporar a su personal en el más corto tiempo posible, permitiendo reducir de manera significativa la interrupción de operaciones.

“En momentos donde las carreteras están destruidas, los hijos y familiares están en el hogar y no hay quien los cuide, hay contagio de enfermedades y otras condiciones, la salida al trabajo es un verdadero reto. Hoy, con los avances tecnológicos el trabajar a distancia es una realidad que reduce los días por enfermedad o las licencias prolongadas, que al final redundan en mayores costos para los patronos”, señaló Rivera.

Estudio valida las opiniones

Sobre este tema, la agencia de noticias de negocios Bloomberg menciona en un artículo que “el coronavirus fuerza el experimento del trabajo desde casa” y que “el teletrabajo no es un privilegio, sino una necesidad”, en virtud de evitar la propagación del virus y disminuir los efectos económicos del cese de las actividades.

Un estudio publicado en 2015 por Stanford University dejó demostrado que la productividad de los empleados de la agencia de viajes china Ctrip subió 13% cuando trabajaban desde su casa: por un lado, porque interrumpían menos su trabajo y se enfermaban menos, pero también porque atendían más llamadas por minuto, porque lo hacían desde el espacio confortable y menos poblado de sus casas.

El teletrabajo, además, permite a las compañías ahorrar miles de dólares en infraestructura e implica menos impacto en el medio ambiente y menos tiempo de traslado para los empleados. Además, los avances tecnológicos permiten monitorear el trabajo remoto, evaluando en tiempo real el progreso realizado.

Transparente el impacto

Más allá de las implicaciones en la salud pública, el coronavirus parece que también está probando la estabilidad de la economía global ante el fuerte peso que les representa China en las importaciones, exportaciones y turismo. Acorde con Goldman Sachs Group Inc., este brote pudiese reducir el crecimiento económico de EE.UU. en 0.4 puntos porcentuales durante el primer trimestre de este año, tendencia que no parece ser igual para Puerto Rico.

Rivera reconoció que se trata de un virus muy nuevo, cuya duración en una superficie normal es de 48 horas, por lo que todo producto que se importa de dicho destino no debiese representar ningún tipo de riesgo.

Aseguró que en un plazo mediano, el impacto pudiese dejarse sentir en la reducción de la oferta, lo que implicaría un alza en precio de los productos o que muchos de estos productos no lleguen a la Isla con la regularidad de siempre. A ello agregó que en el caso de Puerto Rico es muy bajo el turismo chino que llega —al igual que el intercambio comercial—, por lo que hasta el momento el impacto es transparente. La suerte pudiese cambiar de llegar a propagarse el virus en la Isla, lo que impactaría de manera inmediata el turismo.

reportera