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 Se prevé que la competitividad comercial a nivel global será muy agresiva tras el efecto negativo que ha provocado la pandemia de Covid-19 en la economía, y según Manuel Cidre, secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), Puerto Rico debe mantener una mano de obra productiva para que pueda aprovechar las oportunidades en nuevos mercados y fortalecer los que ya tiene.

“Hemos visto una participación laboral muy reducida a raíz del evento pandémico. Hay opiniones diversas sobre las razones, pero una de ellas se debe a que las ayudas federales han sido un disuasivo para volver a trabajar. Hay industrias con grandes problemas de recursos humanos como alimentos, construcción y servicios. Si nosotros tenemos esa crisis y esta se mantiene, pudiera afectar el suplido de los productos que fabricamos en Puerto Rico”, expresó Cidre.

El funcionario se mostró preocupado ante la posibilidad de que esta situación laboral sea alimentada por el ingreso federal que reciben los desempleados —cuando se busca desarrollar la industria de la manufactura, entre otras— y anunció que llevará el mensaje al Congreso.

“Hay un grave peligro de que otras jurisdicciones estén mirando, viendo la oportunidad y utilicen este problema de Puerto Rico para el crecimiento de sus respectivos países. Estamos promoviendo el ‘welfare to work’ para que sea algo que se discuta con seriedad en Estados Unidos en las próximas semanas. El sector público y privado tienen que pensar cómo podemos coexistir con la ayuda social y el trabajo”, explicó.

El economista Adrián Alós coincidió en que la baja tasa de participación laboral de Puerto Rico puede ser un factor en contra de los planes para atraer las empresas manufactureras a la Isla, y considera que es un factor económico y social que hay que atender con prontitud.

“Que las personas no estén dispuestas a trabajar pudiera significar un problema en el renglón de la manufactura. No nos podemos quedar sin fuerza laboral, la que ha estado tan baja como un 40%”, recalcó el economista.

Vacunación y suministros

Aunque las naciones más ricas logren la meta de vacunar a sus ciudadanos a mediados de año, hay países pobres que tardarán más tiempo en lograrlo, lo que afecta el intercambio comercial y la cadena de suministros global. En el caso de Puerto Rico, los entrevistados entienden que por el momento la situación no tendrá un impacto mayor y que por el contrario, si se aprovecha la coyuntura histórica que ha expuesto a la Isla a nivel internacional, la vacunación tardía de otros destinos podría favorecer el comercio local.

“Todas estas crisis traen problemas para algunos y oportunidades para otros. Los más pobres son los más perjudicados y habría que analizar el entorno de suplido global y ver dónde pudiera haber una situación que ponga en peligro el ‘supply chain’. El mayor productor es China con 1.4 billones de personas y aún en plena pandemia tiene números positivos. En los países de Centroamérica y Suramérica —excluyendo a Brasil, Perú, Chile y Argentina, donde no han comenzado el proceso de vacunación— este factor puede poner en peligro su estabilidad productiva”, señaló Cidre.

La oportunidad de intercambio comercial para la Isla está en identificar los sectores que pueden desarrollarse para aumentar el capital que entra a las arcas del gobierno y crear nuevas oportunidades de empleo.

“Por ejemplo, Lufthansa tiene una operación de mantenimiento de flota de aviones en Puerto Rico con cinco hangares y hay un competidor en El Salvador que tiene 21 hangares. Si ese país no entrara a la inmunidad de rebaño con la vacunación en un tiempo prudente y tiene una ola de contagios orientada al deceso y las restricciones de viajes, provocaría que la flota de aviones que va a El Salvador escogiera otros destinos y Puerto Rico pudiera ser parte de ese negocio”, indicó Cidre.

En el caso de Colombia, que según informó el secretario es el productor de flores más grande del mundo, si no logra vacunar a la población rápidamente se podría afectar el suplido inmediato de flores, lo que pudiera comercializar otro país que busque esa oportunidad de negocio.

“Colombia lidera el campo de las flores y hasta desplazó a Holanda con los tulipanes. Este país comienza el proceso de vacunación, pero si el suplido de vacuna no es suficientemente ágil en un tiempo pertinente, se pudiera ver afectado y la cantidad de su exportación al mundo entero. Entonces puede venir otro país, ser proactivo y quitarle el negocio”, abundó el titular del DDEC.

No peligran los abastos

El secretario aseguró que los abastos de la Isla no están en peligro, ya que cerca del 87% proviene de Estados Unidos, de donde siguen llegando sin mayores problemas, pero la entrega de las vacunas sí se está afectando con la ola de frío.

“El suplido en la Isla, hasta ahora no ha sido un ‘issue’. En cuanto a la vacuna, Estados Unidos no da abasto y el frío va a afectar la distribución en Puerto Rico. Sin embargo, hay tres operaciones farmacéuticas que pudieran ser capaces de producir esa vacuna: Pfizer, Johnson & Johnson y AstraZeneca. En el sector de la exportación local, si sacamos las farmacéuticas y suministros médicos, es bien reducida. Ese aspecto no representa un problema y las operaciones foráneas han seguido produciendo sin mayor problema”, aseguró Cidre.

El Turismo

Alós entiende que el efecto de que no haya un proceso efectivo de vacunación global seguirá afectando al sector turístico, debido a las restricciones de viaje que imponen los países, tanto los desarrollados como los subdesarrollados.

“A mí, más que los suministros, me preocupa el impacto al turismo que es inmediato, porque vamos a tener que ajustarnos a que menos personas vengan a visitarnos y mucha gente depende de la industria turística. Hay que darles ayuda a estos negocios. En países como Canadá están atrasados en términos de la vacuna y esto se va a extender hasta fin de año, por lo que los países desarrollados también se afectan”, puntualizó Alós.