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El crecimiento registrado en el empleo por cuenta propia, así como el empleo informal o por debajo de la mesa —que no tributa— se ha convertido en otra de las razones por las que los patronos no consiguen empleados que cubran la oferta laboral existente.

Si bien es cierto que el desempleo en la Isla incrementó dramáticamente a causa de la paralización comercial para mitigar la pandemia, a más de un año del ‘lockdown’ y la apertura gradual de la economía, la oferta laboral ha aumentado, pero la demanda por los empleos no.

El abogado laboral y exsecretario del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos (DTHR), Ruy Delgado Zayas, en parte atribuyó la situación a los salarios poco atractivos en la Isla y a que los trabajadores “se han dado cuenta de que para generar buen dinero no tienen que estar empleados”.

“En este año y medio de pandemia las personas se han dado cuenta de que estar empleado no es la única manera de lograr estabilidad. El empleo ha dejado de ser atractivo por la falta de flexibilidad y salarios bajos. La gente ha aprendido que trabajar por su cuenta es algo viable para ganarse la vida”, explicó Delgado Zayas.

De acuerdo con la Encuesta del Grupo Trabajador del DTRH, el empleo por cuenta propia continúa ganando terreno en el mercado laboral. Para el período de julio a abril del año fiscal 2021, el número de personas empleadas por cuenta propia fue de aproximadamente 174,000 trabajadores, lo que reflejó un incremento de 4.8% en comparación con el mismo periodo al 2020. Esta es la cifra más alta registrada desde el 2017.

“El problema no es la falta de mano de obra, es la falta de buenos empleos con condiciones laborales que sean atractivas, por lo que la gente se está viendo obligada a montar sus propios negocios, a trabajar por su cuenta o a sumarse a la economía subterránea… No están dispuestos a quedarse como empleados si eso le produce menos que trabajar por su cuenta”, agregó Delgado Zayas.

El economista José Joaquín Villamil, en entrevista previa con EL VOCERO señaló que tras la masiva pérdida de empleos que generaron los cierres comerciales para mitigar la pandemia, la actividad subterránea (empleos informales) aumentó.

Villamil detalló que previo al coronavirus, la actividad subterránea generaba en Puerto Rico el aproximado de sobre $17,000 millones, que representan sobre 30% del Producto Interno Bruto (PIB). Más de 27 centavos de cada dólar que entra a la economía de la Isla proviene de actividades informales, apuntó.

“Se espera que esa actividad siga aumentando. La crisis generó la necesidad de incurrir en actividades informales. Esto incluye a todo jardinero, electricista, mecánico o persona que ofrece un servicio, que hace sus chiripas y no paga contribuciones. No se puede decir que es algo pasajero”, afirmó Villamil.

De acuerdo con Umberto Donato, presidente del Capítulo de Puerto Rico de la Asociación de Contratistas Generales de América (Agcpr), el aumento en el trabajo informal afecta principalmente a la industria de la construcción, lo que a su vez afecta los trabajos de reconstrucción de la Isla.

El empresario explicó que los proyectos con fondos federales requieren nómina certificada y los trabajadores de la construcción no están aceptando plazas de empleo porque están generando más entre los trabajos que no tributan y las ayudas económicas federales y estatales.

“Tenemos un pronóstico de que necesitaremos 60,000 empleos adicionales para la reconstrucción de la Isla y lo vemos complicado. Se nos está haciendo difícil conseguir la mano de obra porque prefieren mantenerse fuera del sector laboral formal porque el salario que tendrían que recibir para igualar lo que ingresan entre las ayudas y los chivitos sería mucho más alto de lo que los patronos pueden pagar”, enfatizó el arquitecto.

Donato expuso que, por ejemplo, un carpintero en la economía informal gana cerca de $150 a $200 diarios en efectivo, mientras que un carpintero en la economía formal gana un salario de $15 por hora o $120 diarios, a los que tiene que restar cerca de 30% en contribuciones para un total de $80 diarios.

“Estamos hablando de que reciben el doble fácilmente en la economía informal y a eso se le suman las ayudas tradicionales como salud, asistencia nutricional y vivienda... y las ayudas de pandemia. Pueden recibir entre $20,000 a $40,000 más en ayudas. Fuera de la economía formal reciben el equivalente de $60,000 a $70,000 que un patrono no puede igualar”, indicó el ejecutivo.

No obstante, Delgado Zayas entiende que si las empresas quieren ser atractivas nuevamente a los trabajadores, no basta con solo incrementar el salario mínimo. “Tienen que buscar la manera de hacer atractivo el trabajo. No solo es pagar $8.50 o $40 más a la semana, eso no produce entusiasmo… Tienen que ser flexibles, reducir la jornada laboral, ayudar en el cuido de los niños, entre muchas otras cosas”, puntualizó.