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El incumplimiento con las normas de orden público de algunos visitantes que rondan las áreas turísticas de San Juan, está afectando la economía de los pequeños negocios, ya que para lidiar con el comportamiento agresivo de estos, los comerciantes se han visto en la necesidad de costear servicios de seguridad privada.

“Para trabajar con la conducta inapropiada, los pequeños y medianos negocios han tenido que contratar personas para la seguridad cuando apenas pueden sobrevivir económicamente. Las grandes cadenas pueden hacerlo, pero los pequeños no”, indicó Jesús Vázquez, presidente del Centro Unido de Detallistas (CUD).

La situación se agudiza, ya que más allá de la conducta inapropiada de algunos turistas, ahora muchos de esos visitantes se están negando a pagar su consumo. Ramón Leal, vicepresidente sénior de International Restaurant Services, Inc. (IRSI) y expresidente de la Asociación de Restaurantes (ASORE), aseguró que los establecimientos de comida están recibiendo visitantes en grupos que llegan a consumir y luego se niegan a pagar la cuenta por una supuesta insatisfacción con la calidad de los alimentos.

“Hemos sabido de restaurantes tipo buffet que sirven la comida en la mesa y estos turistas cuando terminan de comer dicen que no les gustó la comida y se van sin pagar. La industria no está acostumbrada a lidiar con estas situaciones. Hay mucha molestia entre los dueños de restaurantes en Condado e Isla Verde. Esto también ocurre en negocios del sur y suroeste de la Isla. Es un tema que hay que atender con prontitud para saber qué hacer y a quién llamar”, declaró Leal añadiendo que estas situaciones se dan más durante las noches y cuando los turistas llegan a los establecimientos en grupos.

Impera el temor

Algunos comerciantes temen por su seguridad, ya que muchos de los turistas que visitan sus establecimientos en las zonas más concurridas, demuestran conductas desafiantes.

“Llegan estos turistas en grupos, sin mascarillas y sin guardar distanciamiento físico y se ponen agresivos, entonces, ¿qué van a hacer los comerciantes? No pueden responderle y poner en peligro ni a los consumidores ni a sus empleados. No tienen el control porque estas personas están a la defensiva. Lo que sí pueden es hacer valer el derecho de admisión por vestimenta inadecuada”, argumentó Vázquez.

El presidente del CUD resaltó que los comerciantes constantemente orientan a las personas sobre los protocolos de seguridad requeridos para evitar la propagación de covid-19; y que los negocios que han sido penalizados o cerrados recientemente han tenido otro tipo de situaciones que no tienen que ver con las medidas de seguridad.

“Los multados en estos días han sido por falta de permisos o licencias, no por falta de protocolos de salud como el uso de las mascarillas. Lo que también está mal porque este es un país de ley y orden, y hay que seguir las leyes”, dijo Vázquez.

Por su parte, Iván Báez, presidente de la Asociación de Comercio al Detal, añadió que, aunque la mayoría de los comerciantes están en cumplimiento, hay varios que no siguen las reglamentaciones exigidas por el gobierno.

“Llevamos un año con la pandemia y la mayoría de los negocios han aprendido sobre los protocolos de seguridad, pero siempre va a haber uno que otro que no sigue las reglas y hay que penalizarlo”, opinó Báez.

En relación a la situación de los turistas que llegan con actitudes que afectan negativamente el ambiente de los lugares turísticos y el comercio, y por la que se ven obligados a reforzar sus medidas de protección y prevención para proveerle un entorno seguro a sus clientes, recalcó que es un asunto que debe atender la policía.

Báez reconoció que el CUD y otras organizaciones hacen lo posible porque sus miembros estén en cumplimiento y educar al turista, pero entiende que hace falta una mayor presencia de las autoridades pertinentes. “Hay que movilizar más el patrullaje y tener mayores recursos en los lugares con más actividad. Que sea vea la fuerza del orden público, es un tema de logística. El estado es responsable de brindar los servicios básicos de seguridad, deben moverse a las áreas donde se requieren y ayudar al comercio que se ha llevado la peor parte de la batalla del covid-19”.

Unión de esfuerzos

Por otra parte, el Comisionado del Negociado de la Policía, Antonio López Figueroa, aseguró a EL VOCERO que se reunieron con los comerciantes de Condado y los dueños de los hoteles, y acordaron mover el cuartel de la Policía que está fuera de la zona turística a un lugar más céntrico. También van a contar con una unidad rodante y otra de Manejo de Emergencias.

“Tenemos un acuerdo de colaboración para trabajar unidos y nos vamos a reunir mensualmente. Dimos nuestros números de teléfonos personales para que nos llamen para cualquier querella. Tendremos presencia policíaca indefinida en los lugares turísticos”, declaró Figueroa.