san juan

La zona turística del Condado en San Juan muestra la desolación de las calles, un área hotelera donde la ocupación debido al coronavirus ha caído de manera exponencia. 

Al concluir el año calendario 2020, el cierre de comercios y la paralización de la economía local por la cuarentena para evitar la propagación del coronavirus (Covid-19) podría dejar pérdidas estimadas en $5,000 millones, la cual no se descarta que aumente según se adopten medidas más restrictivas para asegurar el distanciamiento social dentro y fuera de la Isla.

El pronóstico resalta de un estudio preliminar que realiza el economista José Joaquín Villamil, presidente de Estudios Técnicos, que no se distancia -en magnitud- de las proyecciones hechas por expertos sobre las economías de diferentes países. De hecho, ya se advierte que el coronavirus asestará un golpe mayor al que dejó la burbuja inmobiliaria y el contagio de la banca internacional en todo el mundo hacia la segunda mitad de la primera década del 2000.

 “Pensamos primero que era muy difícil precisar el daño agregado, porque algunos negocios están cerrados y otros están vendiendo más que nunca. Mucho de lo que se pierde estas dos semanas se recupera más adelante, pero aún es muy difícil saber cuánto se recuperará. Estimados nuestros por los próximos tres trimestres registran que el costo del coronavirus en la Isla alcanza los $5,000 millones, en línea con los estimados de otros economistas”, afirmó Villamil.

 Con ello coinciden otros estimados del economista José Alameda, que reflejan que la economía local sufrirá un golpe significativo en cuanto a la disminución del Producto Interno Bruto (PIB) y el empleo total. Acorde con estos estimados, la pérdida en el PIB puede llegar a un negativo 2.6 % -en las primeras dos semanas de cierre por la cuarentena-, equivalente a $2,500 millones. El PIB del 2020 se estima en $95,000 millones.

 Según la firma Birling Capital, la economía global sufrirá un golpe insuperable en términos de disminución del PIB y empleo total, con un costo que podría superar los $6 trillones, con los pequeños y medianos empresarios entre los que sufrirán el impacto más severo y, en algunos casos, mortal.

 La emergencia por el avance mundial del coronavirus y su impacto en la economía ha hecho que muchos países, incluido Puerto Rico, anuncien medidas de rescate a empresas y ayudas para los ciudadanos. En la zona euro y en Estados Unidos trabajan en paquetes de estímulo que superan la marca de $2 trillones.

 En el caso de Puerto Rico, este alivio pudiese alcanzar los $1,000 millones, informó ayer la gobernadora Wanda Vázquez.

Golpe seguro

 “Estamos creando un modelo que nos permita ir actualizando el impacto. Entendemos que hay unos segmentos que pueden recuperarse prontamente, como servicio y manufactura. Pero hay otros sectores como turismo y agricultura que deberán tomar un poco más de tiempo”, afirmó Villamil. Reconoció que hay mucha actividad de negocio detenida y transacciones que se han perdido.

 En torno a las ventas al detal, explicó que es un sector de demanda derivada, que no representa un crecimiento autónomo. Dijo que estas han registrado decrecimiento desde 2018, cuando alcanzaron los $3,260 millones. En 2019 cayeron a $3,202 millones y se estima un cierre de 2020 en los $3,154 millones, para una merma de 1.5 %. La baja no ha sido significativa hasta ahora ya que ha habido amplio flujo de consumidores en los negocios que están abiertos y lo que no se vende hoy se puede mover en dos o tres días o semanas. Lo que ocurre es que la venta se ha concentrado en pocos comercios como supermercados, farmacias y colmados, entre otros.

 Sin embargo, en el análisis de Alameda, el sector de ventas al detal puede perder unos $36 millones en los primeros 15 días de cuarentena, equivalente a $2.4 millones por día.

Cambia la dinámica de la economía

 Para Villamil la economía mundial, de la cual Puerto Rico no es la excepción, será muy distinta después que se logre controlar el coronavirus. Entiende que quedará un EE.UU. muy debilitado, y China y Rusia saldrán fortalecidos, lo que cambia el centro de gravedad de la economía global.

“Esto cambia la dinámica económica como la nuestra. De ahora en adelante las decisiones de política económica van a ser decisiones de manejo de riesgo. Ahora el centro de gravedad económico del mundo cambió. Ahora es la economía del Pacífico. Ante ello, Puerto Rico de ahora en adelante tendrá que tomar decisiones políticas económicas basadas en manejo de riesgo”, explicó.

 Para Kenneth Rivera, expresidente de la Cámara de Comercio, otro de los impactos de esta pandemia es que el plan fiscal delineado por la Junta Federal de Control Fiscal no se va a poder cumplir. “Todo cambia, incluyendo las prioridades. Ahora hay que esperar para ver cómo las variables de ayuda local y federal mitigan el impacto de un fenómeno como este, nunca antes visto, que ha impactado a nivel global. Habrá sectores que se podrán recuperar prontamente, pero hay otros como restaurantes, entretenimiento o servicios de peluquería o uñas, entre otros, que simplemente se perdieron. Al momento es muy difícil pode determinar un impacto real, que sí entendemos es muy significativo”, señaló.

Cantazo al erario

 En otro análisis realizado por Edwin R. Ríos, economista y exsecretario auxiliar de Asuntos Económicos del Departamento de Hacienda, los ingresos del Fondo general se podrían reducir en el periodo del toque de queda, por la interrupción parcial de la actividad económica, en unos $100 millones a $115 millones.

 El arbitrio que más se afecta es el Impuesto sobre las Ventas y Uso (IVU). Usualmente los recaudos del IVU de las ventas de marzo oscilan en los $210 millones. De estos, el comercio al detal, al por mayor, restaurantes y las actividades de entretenimiento representan el 65% de los recaudos. Se estima que en ese periodo los recaudos del IVU se pueden reducir en unos $60 millones. 

En cuanto a los arbitrios en vehículos de motor, la baja puede ser temporal. Los recaudos en un mes rondan los $30 millones, así que la cuarentena podría hacerle bajar unos $15 millones. El consumo de bebidas alcohólicas, loterías, carrera de caballos y tragamonedas del mes de marzo se pueden reducir, teniendo un efecto de unos $9 millones adicionales.

 En cuanto la contribución sobre ingresos de individuos, Ríos estimó un potencial de unos $25 millones. De igual forma, las ganancias de las empresas que no operan se reducen. Basado en la aportación económica de esos sectores al producto bruto de la economía, se podrían dejar de recibir unos $10 millones. 

reportera