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En el futuro, los grandes contratos de décadas por amplios espacios en los centros comerciales podrían quedar en el pasado, de continuar la tendencia de ventas en línea, la necesidad de menos pies cuadrados para mostrar de manera física la mercancía en comercios y ante el reajuste de operaciones de grandes cadenas, ya sea porque se acojan a la quiebra o porque transforman sus modelos de negocios.

El “oasis” ante los amplios retos del sector de ventas al detalle se proyecta cada vez más en las ofertas de entretenimiento, para complementar las visitas a centros comerciales, o convertirse en el pretexto para acercar a los consumidores hacia otra mercancía. De hecho, estudios reflejan que entre un 20% y un 30% de los visitantes de los centros comerciales acuden a estos para entretenerse o participar de alguna actividad.

En Puerto Rico —al igual que en Estados Unidos— esa es la tendencia, lo cual es notable en unos centros comerciales más que en otros. El cambio en el sector comercial es tal que solo basta hacer un recorrido por los centros comerciales de menor tamaño en los diferentes pueblos para notar la cantidad de pies cuadrados disponibles y a la espera de inquilinos.

Representantes de los principales centros comerciales de la Isla reconocieron que los más pequeños enfrentan mayores retos y coincidieron en la necesidad de agregar entretenimiento en su concepto general de negocio, como estrategia que les permite impactar a diversidad de sectores.

José A. Ayala Bonilla, gerente general The Mall of San Juan —centro comercial que a esta fecha todavía mantiene cerrada las operaciones de la cadena Saks Fifth Avenue, que ocupaba una gran cantidad de espacio y cuya operación atiende un nicho de alto poder adquisitivo— aseguró a EL VOCERO que el factor entretenimiento es fundamental y comentó que “este centro comercial desde sus inicios se ha caracterizado por la cantidad de actividades que celebra a lo largo de todo el año”.

Dijo que a casi dos años del paso del huracán María, ya pueden afirmar que operan con normalidad, lo cual incluye la salida de tiendas y la llegada de otras, que complementan la oferta para los visitantes. “El esfuerzo de restauración en las áreas que fueron afectadas luego del huracán se completó. Continuamos ofreciendo una experiencia variada de compras y entretenimiento a todos nuestros clientes”, sostuvo.

Por su parte, Rafael Pérez, director de arrendamiento de Plaza Las Américas en Hato Rey y Plaza Del Caribe en Ponce, los dos centros comerciales de mayor tamaño en la Isla, reconoció que luego de los ajustes por los huracanes de 2017, ambas instalaciones ya mantienen una ocupación que alcanzan el 94% y 92%, respectivamente. Las negociaciones para mejorar la rentabilidad ante la salida de comercios y el cierre de algunas cadenas importantes, los llevó —entre otras cosas— a que algunos establecimientos como carretas ubicadas en pasillos se convirtieran en tiendas independientes, que requieren más pies cuadrados.

Pérez reconoció que han atraído nuevos inquilinos, y además de cadenas y franquicias de tiendas, particularmente han llegado establecimientos en el área de servicios, como restaurantes y barberías, entre otros. También se ha propiciado la expansión de algunos comercios para ocupar mayor espacio.

“Estamos viendo muchos conceptos locales o manejados por personas locales, como es Marcos Pizza, Kokomo, Marcelo Amado, El Churri, La Nueva Era, entre muchos otros, lo que denota confianza. Los cierres que hemos experimentado no se han basado en un mal desempeño en el centro comercial, sino cierres o quiebras a nivel corporativo. En nuestro caso seguimos ofreciendo una oferta variada para la atracción de todo tipo de consumidor. Igualmente seguimos ofreciendo experiencias, que van desde la clase de Zumba hasta ferias de novias y autos, diversificación para todos los miembros de la familia”, añadió Pérez, al resaltar el elemento del entretenimiento.

Asimismo, Adolfo González, presidente de Empresas Caparra, que alberga el centro comercial San Patricio Plaza, acepto que en su caso lograron recuperarse bastante pronto luego del golpe del huracán en todo el país y en el sector comercial, aunque persisten los retos económicos de la Isla. En su caso, el cierre de la tienda Kmart dejó un amplio espacio disponible que redujo la ocupación a un 78%. Ese golpe lograron mitigarlo —de otro lado— con la transformación de los cines, lo cual mejoró la rentabilidad general del negocio. Indicó que tras la reciente inauguración de los cines, bajo un concepto de alto nivel, y con otros restaurantes han podido atraer a otro tipo de clientes “los cuales nos visitan, pero no solo para comprar, sino para entretenerse”.

El espacio que dejó Kmart lo distribuirán entre varios inquilinos y González señaló que ya están en conversaciones con algunos empresarios. “Más adelante estaremos haciendo las modificaciones a las instalaciones, para arrendar en varios espacios y establecimientos y seguir diversificando la oferta”, comentó.

reportera

(1) Comentarios

Joe Pepper

La época gloriosa de los centros comerciales está llegando a su fin.

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