Laura Rodríguez

Laura Rodríguez, vicepresidenta de Asuntos Gubernamentales del Center for American Progress.>Suministrada

De aprobarse en el Congreso el proyecto Construir Mejor que promueve el presidente Joe Biden, el cual persigue una reforma contributiva y de infraestructura que toma en cuenta el cambio climático y la energía renovable, Puerto Rico también saldría beneficiado, aunque al momento se desconoce el impacto directo en cada una de las partidas.

Así lo explicó en exclusiva con EL VOCERO, Laura Rodríguez, vicepresidenta de Asuntos Gubernamentales del Center for American Progress (CAP), organización de investigación y defensa de políticas públicas sobre temas económicos y sociales, con sede en Washington, D.C., tras explicar que es una propuesta de sobre $3,500 billones, que se evalúa y esperan que se apruebe antes del 31 de octubre.

“Este proyecto podría cambiar la estructura económica de Estados Unidos porque se trata de inversiones a la infraestructura social y física, así como propuestas para combatir el cambio climático. Todas las propuestas incluirían y beneficiarían a Puerto Rico”, aseguró. Rodríguez agregó que tienen detallado lo que concierne a la Isla, ya que el proyecto aún no se ha firmado.

Según explicó, una de las prioridades es cambiar el sistema contributivo para ponerle mayor carga a los que más tienen, liberando a la clase media que durante décadas ha sido la más afectada en este renglón económico. De lograrse la reforma contributiva, impactaría a cerca de 50 millones de familias en Estados Unidos, incluyendo a la Isla.

“Biden busca subirle el porcentaje de impuestos a las compañías más grandes y a los individuos que generen más de $400,000 anualmente. Esto también significaría un recorte de impuestos histórico para la clase media”, sostuvo Rodríguez.

Se espera que con el alza de estos impuestos se pueda generar $2.9 billones durante un periodo de 10 años, presupuesto con el que se sustentarían los programas sociales que busca imponer el presidente a un costo de $3.5 billones.

Rodríguez aseguró que el presidente está interesado en apoyar a la clase trabajadora, sobre todo a la clase media que no puede vivir con el salario mínimo, por lo que en muchos estados han comenzado a subir la compensación de los empleados.

“El desempleo comenzó a bajar, pero la variante delta le puso freno a ese progreso. El año pasado se hizo un estudio sobre dónde se puede vivir en Estados Unidos con el salario mínimo y el resultado fue que en ningún estado, ni en las zonas rurales. Con la inflación se necesita un salario mínimo mucho más alto del que se habla, de entre $22 y $26 la hora y aquí no llega a $15”, declaró.

En la actualidad las negociaciones en el Congreso para aprobar el proyecto se basan, según Rodríguez, en la unión o separación de fondos para la nueva infraestructura social y física, además de incluir o eliminar algunos programas de ayuda. También se intenta lograr un consenso en los temas ambientales que trascienden al sector económico, como los autos eléctricos que podrían afectar a uno de los mercados más lucrativos del mundo que es el de los autos de combustible.

“Hay mucha plata en el negocio de autos y eso causa demoras y tranques. Es difícil cambiar la mentalidad de auto de gasolina al eléctrico, pero el combustible no es bueno para el ambiente. También hay que entrenar a la gente sobre la industria solar”, señaló Rodríguez.

“Se busca desarrollar la infraestructura de autos eléctricos con centros de carga e incentivar su compra. Hay muchas maneras como deducirlos en la planilla de ‘income tax’, pero todavía no se saben los detalles”, apuntó.