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Puerto Rico no es el único lugar que ha tenido que enfrentar problemas financieros y económicos. En tiempos recientes, varios países y ciudades han experimentado situaciones iguales o peores a la que enfrenta la Isla actualmente. Nos parece que es importante analizar la experiencia y las estrategias que han implementado otros lugares para superar sus respectivos problemas financieras.

Obviamente, cada experiencia responde a circunstancias muy particulares y en ninguna circunstancia sugiero copiar exactamente lo que han hecho estos países para salir de sus situaciones de adversidad.

Claramente, el caso de Puerto Rico es único, por la naturaleza propia de la estructura económica de la Isla, por su relación política con los Estados Unidos, y por la magnitud de la propia crisis. Desde esta perspectiva, al examinar la experiencia de otras naciones y jurisdicciones, podemos aprender de las cosas que han funcionado y adaptarlas a nuestra propia realidad.

Si continúan las pugnas y peleas estériles, tenemos casi garantizado el fracaso del proceso de ajuste fiscal, y de restructuración de la deuda, dos componentes esenciales para finalmente salir del estancamiento económico. La bola está en nuestra cancha.

La experiencia de Detroit (2013 – 2018)

La ciudad de Detroit guarda muchas similitudes con la situación de Puerto Rico. La cuna de la industria automotriz de los Estados Unidos y símbolo de su poderío industrial comenzó su un proceso de caída durante la década del 1960, tras los intensos disturbios raciales ocurridos en el 1967. Más adelante, el auge y ascenso de Japón y Alemania como nuevas potencias en la industria automotriz comenzó a opacar a Detroit. La ciudad, que, durante la década del 1950, llegó a tener 1.8 millones de habitantes y el ingreso per cápita más alto de todos los Estados Unidos, entró gradualmente en una crisis económica y fiscal de grandes proporciones. En el 2013, al momento de declarar la emergencia fiscal, la población ascendía a 700,000 personas.

El declive económico e industrial de Detroit tras las tensiones raciales durante la década del 1960 causaron una emigración de profesionales de la ciudad provocando la contracción de su base contributiva. Los ingresos por concepto sobre la propiedad inmueble se redujeron al punto de que solo el 53% de la población pagaba impuesto por sus residencias. La tasa de desempleo llegó a 18%, más del doble de la nación, y más de 80,000 edificios están vacíos, y una tercera parte de su población vive bajo el nivel de pobreza. La ciudad se convirtió en unas de las más peligrosas de todos los Estados Unidos.

En julio del 2013, la situación de la ciudad llegó a niveles insostenibles y el gobernador del estado de Michigan, Rick Snyder, decidió declarar la insolvencia de la mayor ciudad del estado y designó a Kevyn Orr, como una especie de síndico de la ciudad de Detroit, con amplios poderes para gobernar la ciudad.

Con una deuda de $18,500 millones, la ciudad comenzó a reorganizar sus finanzas bajo el Capítulo 9 del Código Federal, convirtiéndose en la mayor quiebra de la historia del mercado municipal de bonos. En diciembre de 2013, el juez federal de la Corte de Quiebras, Steven Rhodes, autorizó formalmente la solicitud de quiebra de la ciudad y en noviembre 7, el mismo juez aceptó el plan de reorganización de Orr, declarando el fin del estado de emergencia fiscal.

Al momento de declarar su emergencia fiscal, la ciudad experimentaba un déficit de $330 millones, y cerca del 40% de sus ingresos se destinaban a pagar intereses de su deuda. El plan de reorganización de las finanzas de la ciudad, creó un marco legal para negociar con cerca de 100,000 acreedores y permitió reducir en $7,000 millones, en un plan de largo plazo, que fue supervisado por un juez federal.

El plan implementado en Detroit incluyó reducción en el nivel de gasto público, recortes en los beneficios de las pensiones, restablecimiento del pago de intereses a los acreedores y algunas inversiones para mejorar la infraestructura de la ciudad. Previo a la crisis, una tercera parte de los ingresos de la ciudad iban dirigidos al pago de las pensiones de los empleados públicos. Desde el 1937 al presente, en los Estados Unidos se han radicado 600 solicitudes de quiebra bajo el capítulo 9.

Luego de 5 años, ya el control fiscal impuesto a Detroit por el gobierno estatal de Michigan ha cesado y gradualmente la ciudad continúa su proceso de recuperación.

Este análisis fue redactado por la unidad de investigaciones de Inteligencia Económica, disponible para suscriptores junto a más de 100 indicadores económicos y herramientas de inteligencia de negocios para su empresa.

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