Dinero

La pandemia de coronavirus no solo es la peor crisis de salud de los últimos 100 años, sino que también ha forzado una revisión completa de la economía global, en la cual Puerto Rico tiene que insertarse aprovechando la avalancha de fondos federales que están llegando y que se suman a los previamente asignados por concepto de los huracanes y los sismos.

Aunque a ciencia cierta nadie parece conocer la cantidad real de los fondos federales asignados a la Isla -desde los huracanes hasta el momento actual- y mucho menos cuánto de ello se ha desembolsado, se estima que la asignación total alcanza los $97.6 mil millones, cuantía que para el analista financiero y CEO de la firma Birling Capital, Francisco Rodríguez Castro, se trata de una liquidez enorme y significativa, que bien utilizada puede representar el repunte del desarrollo económico del País.

Acorde con sus datos, a la Isla se le ha asignado $83 mil millones relacionados con huracanes, $600 millones asociados con los terremotos y $14 mil millones relacionados con el Covid-19.

El estimado del total del dinero reembolsado, acorde con el economista José J. Villamil, promedia los $18,000 millones, lo que representa un 18.5% del monto total.

Data reciente presentada por el director ejecutivo de la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (Aafaf), Omar Marrero, sostiene que, por concepto de los huracanes, el gobierno federal asignó a la Isla $49.6 mil millones, de los cuales han reembolsado solo $16.2 mil millones.

De los fondos asignados por concepto del Covid-19, se estiman en $12 mil millones, si se suman los dineros otorgados a: industrias, comercios, gobierno central y desempleo (PUA). A mediados de junio, el desembolso de esta partida, ascendía a $557 millones.

En este particular, Rosanna Torres, directora del Centro para una Nueva Economía (CNE) en Washington D.C., estima los fondos federales aprobados para la Isla en unos $61 mil millones y desconoce la cuantía desembolsada, asegurando que el gobierno no ha estado divulgando la información. No obstante, enfatizó que los desembolsos han representado un proceso inexplicablemente lento, lo que “ha afectado el proceso para una recuperación efectiva, ya que genera escepticismo”.

En tanto, Rodríguez Castro aclaró que el gobierno tiene que reconocer que ese dinero no es recurrente, por lo que tiene que reinvertirlo en planes e inversiones que generen ingresos recurrentes en otras industrias. “Se trata de crear una base sólida para transformar la economía, mientras se utiliza ese dinero. Es la oportunidad de crear Alianzas Público Privadas (APP), traer nuevas industrias, hoteles, e inversiones nuevas que redunden en beneficios futuros”.

Mencionó, además, la atracción de industrias que hagan sentido con la realidad de la Isla, “como la atracción de la manufactura, y con ello devolverle el brillo y la solvencia que por años nos distinguió”.

Como tercer elemento enfatizó en la necesidad de sacar al gobierno de todo aquello que el sector privado pueda hacer mejor. Entiende que con ello se sigue reduciendo el tamaño del gobierno y se fortalece al sector privado. “Hay que aprovechar la tormenta para salir fortalecido de ella. Esta es la oportunidad de la Isla, si la sabe aprovechar. Hay muchos sectores que se pueden beneficiar con una gestión adecuada, en vista que nos enfrentamos a una nueva realidad”, afirmó el analista.

El ejecutivo está convencido que, con la más reciente crisis, surgirán tres reposicionamientos. Primero, negocios que nunca recuperarán su estado anterior, por lo que tendrían que reinventarse para poder sobrevivir. En segundo lugar, algunas de las tendencias actuales aumentarán, porque su necesidad inmediata ha sido indiscutible durante este período crítico. En tercer lugar, se crearán ecosistemas únicos en torno a estos nuevos niveles de protección personal y seguridad sanitaria. “La transformación afectará al menos a tres generaciones y será irreversible, alterando el comportamiento humano a lo largo de su vida. Cada transformación genera nuevas oportunidades económicas”.

Forma de recuperación económica

Acorde con Rodríguez, la pandemia de coronavirus es un ejemplo clásico de lo que los economistas llaman un “shock exógeno”; un evento o desarrollo proveniente del exterior del sistema que tiene efectos significativos en una economía. En vista de ello, contempla la recuperación de la Isla como una de forma de “U”. Esta se trata de una recuperación que ocurre gradualmente, donde la economía no vuelve a los niveles normales rápidamente, asegurando que en el resto de 2020 no se experimentará una recuperación por completo. No obstante, hizo la salvedad que esta recuperación se logrará siempre y cuando el coronavirus no se propague de nuevo y se tenga que regresar el toque de queda.

“Lo que predice la forma de “U” es que el comportamiento humano cambiará y alterará la forma en que se llevan a cabo los negocios. Estamos convencidos de que el comportamiento humano cambiará por las próximas tres generaciones”, agregó, en momentos en que sostuvo que le toma a un ser humano, en promedio, 66 días para que un hábito se vuelva automático, fecha que venció el pasado 19 de mayo, por lo que la nueva realidad se convirtió en un hábito.

Sugerencias para el repunte económico

Como estrategia para pasar de la etapa de sobrevivencia a la de prosperidad, identificó una serie de acciones en cinco fases: audacia, resiliencia, reinvención, restitución y revolución. “Cada fase variará en duración según la industria, el sector, las normas y los reglamentos. La mayoría de las entidades se encontrarán operando en varias etapas a la vez”, afirmó Rodríguez.

La clave de la audacia es la velocidad de las acciones. A medida que los propietarios reconsideran sus flujos de ingresos, deben posicionar el negocio a largo plazo, para adelantarse a la competencia, como sería el adoptar las innovaciones digitales y tecnológicas para mejorar el negocio.

En la resiliencia, sostuvo que la mayoría de las empresas deben enfrentar este shock con planes de resistencia más amplios, ya que la pandemia cambiará las estructuras y modelos industriales. Ello da paso a la reinvención. Gran parte del progreso vendrá de los cambios en los modelos operativos, el desarrollo de un nuevo conjunto de objetivos claros, equipos enfocados y una rápida toma de decisiones. Asimismo, mencionó ser necesario que los líderes revalúen toda la organización y su modelo de negocio, y desarrollar planes de acción para crear un modelo de restitución que sea efectivo, escalable, productivo y que permita la adquisición de nuevos cambios en el entorno.

Una vez se cree esta nueva visión empresarial, le sigue el proceso de revolucionar con cambios que incluyan el trabajo remoto, el horario flexible, la educación a distancia, la disminución de las ventas físicas y el establecimiento de comportamientos de distanciamiento social como elementos permanentes del nuevo modelo económico.

reportera