Economía

La economía de Estados Unidos se ha paralizado y los efectos son incalculables, ya que se desconoce cuánto tiempo durará el efecto del Covid-19, cuánta gente se contagiará y cuánta gente morirá a causa del virus que sigue esparciéndose mundialmente.

El presidente Donald Trump, aunque tardó un poco en reaccionar, a diario toma medidas para proteger a las empresas y los empleados, en un intento de que la emergencia dure lo menos posible para que la economía de esta gran potencia pueda resurgir.

“Las últimas expresiones del presidente sugieren que va a tomarse el riesgo que sea necesario para ayudar a mantener los empleos. Dice que es un presidente en tiempos de guerra. Es un hombre de negocios y claro, en lo primero que va a pensar es en mantener la economía. Él sabe que si la economía seguía como estaba nadie le iba a ganar. El índice de miseria, que es la suma de la inflación y la tasa de desempleo, estaba favorable. Se entiende que quien logra eso está siendo efectivo como gobernante”, explicó el economista Santos Negrón, sobre la situación de la nación antes de la llegada del coronavirus.

El escenario cambió y aunque Estados Unidos cuenta con innumerables recursos económicos a su favor, el impacto en su economía, al igual que en el resto del mundo, será dramático, por lo que su recuperación no será inmediata.

“Se paraliza la producción y mucha gente se va a la calle, lo que obliga al gobierno a tomar de sus fondos de mitigación. Estados Unidos tiene la Reserva Federal que tiene fondos extraordinarios y puede compensar a las empresas, pero también tiene los gastos del gobierno, por lo que tiene un límite por la pandemia. Nadie puede proyectar cuánto durará esta situación que es muy grave en California, New York y New Jersey y que seguirá expandiéndose. No sabemos cuánto tiempo deben estar en casa, ese es el dilema de todos los países”, indicó Negrón.

Esencial bajar la curva de contagios

El tiempo de duración de la emergencia depende en gran medida de lo que dure la propagación del virus y de que llegue una vacuna para manejar la situación que ha puesto en jaque al mundo.

“La situación de incertidumbre es dominante. El objetivo fundamental es que se aplane la curva para restaurar la situación económica, aunque la enfermedad tenga presencia. O sea que se normalice la actividad económica como se hace con el riesgo de otras enfermedades como influenza y pulmonía, que los hospitales puedan atender los casos con medidas de cautela. Si se logra, se reafirma la economía gradualmente con cierta normalidad”, dijo el economista.

Sostuvo, además, que no se puede bajar la guardia y que hay que seguir las medidas impuestas por los gobiernos para evitar que el golpe sea peor a nivel salubrista y económico.

“New York estaba confiado en su gran poder económico y en que la bolsa de valores estaba en niveles históricos. Ya comenzaron a cerrar negocios y fábricas. El gobierno comienza a gastar ante la crisis. Ahora la recesión se agrava y países como Alemania dicen que no veían una situación así desde la segunda guerra mundial cuando las ciudades quedaron devastadas y tuvieron que comenzar de nuevo desde cero”, agregó.

Efecto directo en Puerto Rico

En crisis como la que se está experimentando a nivel global, se recuperan primero los países con grandes recursos como China y Estados Unidos, pero los más pequeños y dependientes como es el caso de Puerto Rico, van a tardar más tiempo en levantarse.

“Dependemos de la ayuda de Estados Unidos y nuestra producción está vinculada a este país. Hay repercusiones en Puerto Rico de lo que pase allá. La economía de la Isla es dependiente de esta nación. Si a ellos les va mal nos vamos en la misma dirección, si están en crisis, nosotros estamos en crisis. Uno de los renglones propios de la Isla es el turismo, que está afectado, y la exportación agrícola que está bien vulnerable en este momento”, declaró sobre la relación de la Isla con Estados Unidos.

Impacto en el ciudadano común

El pronóstico en la Isla será un efecto en cadena que afecte a muchos pequeños y medianos negocios que se verán en la obligación de reinventarse, además de una nueva mentalidad de ahorro y nuevos patrones de consumo.

“Va haber una reducción significativa en la demanda de negocios. Se tendrán que crear actividades sustitutivas. Muchas familias van a depender de las ayudas del Gobierno de Puerto Rico y Estados Unidos. También hay que ver en qué medida se podrá seguir pagando las pensiones de más de 100,000 pensionados, que es un grupo significativo al que se le paga sobre $2,000 millones del fondo general. Si la situación dura cuatro o cinco meses, la situación cambia por completo”, agregó.

Por esta razón todavía es muy temprano para conocer si las medidas que se están tomando para mitigar el impacto a las empresas y empleados, son suficientes o son solo el comienzo.

“Es como estar en el mar sin una carta de navegación. No conocemos si vamos por buen rumbo, no tenemos las guías. Depende de la intuición y capacidad de quien conduce la embarcación. De la capacidad de crear actividades económicas, de la creatividad. Estados Unidos está más confundido que nosotros porque sus problemas son más grandes y hay una situación de tranque entre republicanos y demócratas”, opinó Negrón.

Menos consumo

El experto en Economía exhortó al puertorriqueño a ser precavidos con sus ingresos para que puedan administrar mejor sus recursos económicos mientras dure la emergencia y los contagios del Covid-19.

“Hay que sobrevivir, y administrar con prudencia lo poco que tenemos. Las familias deben tener un consumo más equilibrado. Como en tiempos de guerra, el problema es colectivo y de grandes proporciones. Hay que tener austeridad en el consumo y mantener la economía del hogar en lo que esto pasa. No es como un huracán, el virus avanza y el problema es más largo por lo que como consumidores tenemos que hacer ajustes. Hay que cambiar la mentalidad de consumo”, indicó el economista.

En cuanto al sector comercial el panorama es complejo porque la mayoría de los negocios en la Isla subsisten con los ingresos que generan a diario.

“La mayor parte de los comercios viven del día a día. Compran, venden, acumulan y tienen un margen de ganancia, pero no tienen la capacidad de resistir muchos meses pagando agua, luz, nómina, renta y seguros. Las grandes corporaciones tienen más fondos acumulados y una reserva, pero aun así dependen mucho de los demás. Al romperse la cadena de producción muchos no podrán sobrevivir”, concluyó.