Gustavo velez

El economista Gustavo Vélez presentó la realidad de la industria tras el impacto del covid-19. >Suministrada

A casi un año y medio del comienzo de la pandemia de covid-19, la industria de los restaurantes ha logrado una tibia recuperación, pues aún enfrentan problemas de reclutamiento de empleados, aumento en precios provocados por el disloque en la cadena global de suministros y horario de operación reducido a causa de las restricciones de cupo impuestas por el Departamento de Salud (DS)

Así se desprende del cuarto estudio sobre el impacto económico de la pandemia en la industria de restaurantes, comisionado por la Asociación de Restaurantes de Puerto Rico (Asore) y elaborado por la firma Inteligencia Económica. En la presentación el economista Gustavo Vélez destacó que pese a los retos que confronta la industria, los restaurantes han logrado imponerse a otros sectores económicos en el renglón de ventas al detal.

Informó que el 48.7% de los participantes de la encuesta reportaron ventas más altas en la primera mitad de 2021 en comparación con el año pasado. En cambio, el 28.6% indicó que las ventas están peor que el año pasado.

El presidente de Asore, José Vázquez, aseguró a EL VOCERO que “estamos encaminados. Este año arrancó bien cuando lo comparas con el 2019, pero todavía nos queda para recuperar lo que perdimos el año pasado”.

Del estudio se desprende que el éxito limitado que tuvo la industria de restaurantes este año es atribuible a la llegada de los fondos federales que se distribuyeron en distintos sectores de la economía del País. En el lado de los comensales, la ayuda distribuida bajo el Programa de Asistencia por Desempleo Pandémico (PUA, por sus siglas en inglés) y los incentivos ofrecidos por el gobierno de la Isla a la ciudadanía y a los primeros respondedores, aportaron al nivel de ventas de estos negocios, mientras que del lado de los restaurantes el Programa de Protección de Pago (PPP) les proveyó una importante línea de apoyo para evitar el recorte de empleados.

Aunque Vázquez se expresó optimista con la posibilidad de que el sector pudiese recuperarse completamente el próximo año, la clave para que ocurra depende de la estabilización del mercado laboral.

Según el estudio, el 66.6% de los encuestados indicó que confrontan la necesidad de empleados y que los puestos vacantes representan entre 15% y 80% del total de las plantillas laborales.

Además, los resultados evidencian que apenas 9.2% de los dueños de restaurantes encuestados reportó no tener escasez de empleados y que recurren a los aumentos y recortes de gastos para mitigar las pérdidas.

Como agravante a la situación, el disloque global en la cadena de suministros provocado por la pandemia ha forzado a los dueños de restaurantes a aumentar los precios, pues algunos productos —como las carnes y el pollo— han aumentado hasta el doble de su precio prepandémico, detalló Vázquez.

El costo de carnes, pollo y aceite es de los más altos que han tenido que pagar los restaurantes, provocando aumentos en precio de 53%, según los encuestados.

Para amortiguar el golpe el sector ha reducido la inversión en mercadeo, con 44% de los entrevistados reportando recortes en ese renglón. Mientras que el 34.5% indicó que tuvo que reducir el horario a los empleados.

 La reducción de horario responde principalmente a las restricciones impuestas por Salud a los negocios en la Isla y que condicionan la operación con mayor capacidad a la presentación del certificado de vacunación.

El 62.5% de la industria actualmente opera bajo las restricciones, mientras que el restante opera a menor capacidad.