Guilty

Suhaily Sepúlveda, abogada de profesión, sostiene que fue su amor por la moda lo que la llevó a convertirse en empresaria. >Suministrada

Los vientos huracanados de María —más allá de toda la devastación— despertaron el deseo de emprender en cientos de boricuas que al igual que Suhaily Sepúlveda decidieron atreverse a seguir sus sueños, reinventarse y depender de la autogestión.

Aunque es abogada de profesión, su amor por la moda la llevó a convertirse en empresaria. Identificó un problema muy común entre las mujeres puertorriqueñas y fue así como —junto a su esposo Armando Sánchez— estableció Guilty, un clóset virtual que ofrece un servicio de alquiler de ropa a través de una suscripción mensual.

“Siempre he tenido una inquietud de innovar y como abogada no podía canalizarla. Soy una entusiasta de la moda y me di cuenta de que a pesar de que las mujeres siempre tenemos el clóset lleno, nunca tenemos nada que ponernos. Comprar no necesariamente resuelve el problema porque nos cansamos de la ropa y Guilty nace de esa idea”, comentó Sepúlveda a EL VOCERO.

La plataforma —que es la primera y única suscripción de moda en Puerto Rico— fue lanzada al mercado un mes después del embate de María y aunque la Isla había quedado devastada, Sepúlveda no se dejó amedrantar y aprovechó la oportunidad para conceptualizar su empresa. “Muchos pensaron que estábamos locos y que no tendríamos éxito, pero se equivocaron. Era el momento adecuado para reinventarnos”, confesó.

“Tenía unos ahorros que utilicé para hacer la inversión inicial y decidí no dejar mi empleo al principio. Se lanzó en una escala bien pequeña y una vez comenzó a generar ingresos, se fueron inyectando al modelo de negocio para aumentar capacidad e inventario. Una vez contamos con un volumen significativo de clientes, mi esposo y yo decidimos dejar nuestros trabajos para dedicarnos de lleno al negocio”, agregó la empresaria.

Durante esos primeros meses, Sepúlveda y su esposo corrían todas las operaciones de la compañía; desde manejar el inventario y la página de internet, hasta lavar, planchar y hacer las entregas. En un principio solamente contaban con unas 300 piezas en inventario y hacían entregas a Santurce y la Milla de Oro. Hoy, tienen disponibles más de 4 mil piezas en inventario —en su mayoría blusas y vestidos— y entregan a San Juan, Guaynabo, Carolina, Bayamón y Caguas.

“Al principio fue bien cuesta arriba. No voy a negar que nos equivocamos unas cuantas veces, pero eso lo tenemos de referencia para no cometer los mismos errores en un futuro. Nuestra primera compra fue un desastre porque no sabíamos para qué nos iban a utilizar. Pensamos que la ropa que la gente iba a querer alquilar era ropa pomposa. Nos dimos cuenta de que nadie pedía eso, que era todo lo contrario. Entendimos rápidamente que no podíamos ser un servicio de ocasión, sino un servicio que resolviera el diario vivir”, contó la empresaria.

Según explicó, parte del éxito que han tenido se debe al apoyo que han recibido por parte de la aceleradora de negocios Parallel18. En marzo de este año lograron entrar al programa preparatorio pre18 en el que obtuvieron una subvención de $20 mil. “Desde que estamos en Parallel hemos triplicado capacidad. Hemos crecido más de un 300% de lo que estábamos hace un año. Nos dimos cuenta que ya no era un pasatiempo y que era algo a tiempo completo”, acotó.

“Más que moda, somos una empresa de logística”

Sepúlveda explicó que su modelo de suscripciones está basado en una economía colaborativa, un sistema en el que se comparten e intercambian bienes y servicios a través de plataformas digitales y que se ha convertido en una tendencia de mercado.

En este modelo —utilizado por empresas como Netflix y Uber— se paga por utilizar un producto, un servicio, información o talento, de manera no duradera y sin adquirirlo; en otras palabras, una renta.

“Es un reto porque —aunque es una tendencia probada en Estados Unidos— en Puerto Rico no lo es. Creamos un sitio web que ofreciera una especie de clóset virtual y que nos permitiera manejar las suscripciones. No somos una tienda regular porque no bregamos con ropa y ventas solamente, sino con data, estadísticas y logística”, destacó.

Sepúlveda detalló que una vez el cliente se suscribe en la página web tiene la posibilidad de escoger varias piezas del catálogo y añadirlas a su clóset virtual. La información y estilo de la clienta se guarda en una base de datos que permite seleccionar piezas adecuadas para la persona. El envío se hace mediante un mensajero que se encuentra con la clienta y intercambia la ropa ya utilizada con la nueva.

Actualmente, la empresa genera unos 8 empleos directos y continúa expandiendo su mercancía y alcance. “Abrimos una lista de espera para todo Puerto Rico y mientras más demanda veamos que hay en algún municipio, hacia ese iremos”, concluyó.