quiebra

A pesar de que la radicación de quiebras cayó en poco más de un 43% en el pasado mes de febrero, el decrecimiento no se debe a que la radiografía financiera de los boricuas haya mejorado, sino a los aplazamientos en el pago de las obligaciones financieras concedidos por la banca y las ayudas federales.

De acuerdo con las estadísticas del Boletín de Puerto Rico, un total de 374 quiebras fueron radicadas en febrero, lo que representa una reducción de 43.50% en comparación con las 662 quiebras radicadas el mismo mes en 2020. En lo que va de año, el acumulativo asciende a 658 quiebras, mientras que en 2020 la cifra fue de 1,158. Esto refleja una disminución de 41% aproximado.

A juicio de Eugenio Alonso, presidente de Consumer Credit Counseling, la merma se debe a lo que describe como una “mejoría ficticia” ocasionada por los alivios económicos federales que han llegado a la Isla, así como a las moratorias en préstamos personales y comerciales a los que la banca ha accedido a lo largo de la pandemia.

“Cuando se vayan acabando las moratorias y las ayudas relativas a la pandemia, se verá un aumento sustancial de las quiebras. El aguante se debe a que la economía de Puerto Rico está viviendo una prosperidad ficticia potenciada por la inyección de fondos federales que permiten que la economía se mantenga a flote”, aseguró Alonso.

Hasta la fecha, la mayoría de los capítulos de quiebra continúan registrando números menores a los del año pasado. En el capítulo 7 de bancarrota (liquidación) se registraron 271 casos entre enero y febrero de este año, lo que supone una reducción de 38% y suponen el 41% del total de quiebras radicadas.

En el capítulo 11 (reestructuración) la cifra de quiebras ascendió a seis (25% menos) en el acumulativo del año, mientras que en el capítulo 13 (reorganización individual) se registraron 379 casos en los primeros dos meses, lo que sostiene una reducción de 46.7% en comparación con los 711 radicados en 2020. El único en registrar un aumento fue el capítulo 12 (para ganaderos y agricultores) en el que se registraron 2 casos.

El informe sostiene, además, que un total de 31 negocios en los primeros dos meses se han acogido a un proceso de quiebra, lo que representa una caída de 34% en la cifra en contraste con los 47 comercios que al mismo periodo en 2020 habían radicado. Los negocios que han incoado el proceso -hasta el momento- son agrícolas (3), cafeterías (3), hoteles (2), abogados (2) y hojalatería (1).

El municipio que ha registrado el mayor aumento de quiebras en comparación con el año pasado es Cataño con 11 casos que reflejan un incremento de 83% sobre los cinco casos reportados en el acumulativo hasta febrero de 2020. Por el contrario, Bayamón registró 17 casos menos, lo que supuso una disminución de 60%.

“Aunque las quiebras están bajando, las quiebras personales todavía son bastantes. Las demandas de cobro de dinero personales son magistralmente altas. Las demandas por cobro de dinero comerciales también. El consejo es que aguanten el dinero que tienen y que, si no tienen que acogerse a las moratorias, no lo hagan. Esto no es gratis, luego le pasan el costo”, agregó Alonso.

Por su parte, el economista Gustavo Vélez coincidió en que la Isla atraviesa un estado ficticio de mejoría económica que altera los patrones de consumo, ahorro y endeudamiento, al tiempo en que aseguró previamente a EL VOCERO que las quiebras despuntarán una vez pase “el efecto burbuja”.

“La economía de Puerto Rico no está resuelta. Los millones de dólares que han llegado por el covid-19 han creado una burbuja en la Isla. Este dinero ha generado una falsa sensación de recuperación y aumentado momentáneamente el poder adquisitivo de las personas. Cuando desaparezca su efecto, se dispararán las quiebras y el estancamiento”, sostuvo Vélez.

Previo a la pandemia, el crédito del puertorriqueño había reflejado una mejoría que contribuyó a un decrecimiento en los índices de delincuencia hipotecaria y a la caída en la radicación de quiebras. La cantidad de consumidores con crédito en Puerto Rico es de 1.4 millones aproximados.

Rodney Curbelo, gerente general de TransUnion Puerto Rico, explicó a EL VOCERO que -en general- el crédito de los boricuas no se ha visto afectado en la pandemia, pero no descarta que ocurra cuando se disipe el efecto de las ayudas vigentes. “Hay muchos factores que influyen a que la mejoría en el crédito se sostenga. Hoy en día, el crédito de los puertorriqueños está mejor que hace una década”, sentenció.

Curbelo explicó, además, que, aunque el 52% de las personas con crédito activo en la Isla se mantienen en rango “prime plus” o “super prime” -con un promedio crediticio de 697 puntos-, las quiebras pueden incrementar sustancialmente.

“En Puerto Rico la mayoría de las personas con crédito pueden pedir lo que deseen al solicitar cualquier producto de crédito. Esto no necesariamente influye a que las personas no radiquen quiebras. Que la mayoría del mercado local tenga crédito excelente no es sinónimo de que las quiebras no vayan a aumentar”, puntualizó.