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 Durante las últimas décadas, Puerto Rico ha visto su acceso al capital severamente obstaculizado, producto del éxodo de todos los bancos internacionales y algunos bancos locales -nueve bancos en total-, situación que complica la realidad económica de los comerciantes en la Isla ante el impacto que ha dejado a su paso la pandemia del Covid-19.

Actualmente, el mercado de Puerto Rico está controlado por tres bancos locales que han crecido en tamaño y capitalización. Aun así, su apetito crediticio se ha vuelto bastante tímido durante la última década, una situación que continuará infligiendo daño a la mayoría de las empresas en la Isla.

Estadísticas de la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras (OCIF) reflejan que las carteras de préstamos comerciales se han reducido.

A medida que estos bancos salieron del mercado, con ellos, Puerto Rico perdió más del 50 por ciento de su capacidad de préstamos comerciales, y la mayoría de las empresas tienen que utilizar ahora “operaciones de préstamos alternativos” que cobran tasas de interés que superan el 20% en la mayoría de los casos.

Según la OCIF, en 2008 había $60.2 mil millones en préstamos en Puerto Rico otorgados solo por los bancos comerciales. Para el año 2019, la cartera total de préstamos comerciales se ha reducido a $33.5 mil millones, una disminución de $26.7 mil millones o un 44%.

“Estas son reducciones muy significativas en una tendencia que empeorará a medida que los bancos de Puerto Rico monopolicen el mercado. Nos preocupan todos los pequeños y medianos empresarios, que son el alma de muchas comunidades. La mayoría se ha visto gravemente afectada por la falta de acceso al capital. Debido a la falta de capital, no pueden crecer, reponer suministros, buscar nuevos inventarios o mejorar”, afirmó Francisco Rodríguez, CEO de la firma Birling Capital.

Durante el mismo período comprendido entre 2008 a 2019, el capital de los bancos creció de $6.4 mil millones en 2008 a $7.7 mil millones en 2019, un aumento en el patrimonio de $1.3 mil millones o 20.30%. “Los bancos crecen y se nutren por ingresos, en la medida que hagan más préstamos, más crecen sus carteras e ingresos”, apuntó.

Transformar el BDE

Una de las ideas presentada por el ejecutivo es el transformar y recapitalizar el Banco de Desarrollo Económico para Puerto Rico (BDE), al tiempo que se le otorga $2 mil millones en capital fresco para permitir que el mismo se comprometa completamente a ofrecer todo tipo de préstamos a pequeños y medianos empresarios. “Al hacerlo, la ley de la BDE debe cambiarse para crear una composición de la junta, principalmente, de directores del sector privado y dos jefes de agencias gubernamentales. El BDE debe ser la única entidad del gobierno de Puerto Rico que brinde financiamiento al sector privado”, afirmó Rodríguez.

Sostuvo, además, que, al brindar asistencia al BDE- a través de fondos federales garantizados-, estimados en $2 mil millones, “el Congreso estaría ayudando a 3.5 millones de ciudadanos estadounidenses a recuperarse de la amenaza actual y permitirá a la empresa actualizar sus instalaciones, adquirir el equipo necesario y continuar siendo un catalizador importante de la economía de Puerto Rico con trabajos remunerados dignos”.

Acorde con el ejecutivo, la empresa privada ha recibido poca ayuda financiera de las disposiciones de la Ley CARES, asegurando que sin ayuda financiera y pérdidas de $10 mil millones, la economía de Puerto Rico nunca se recuperará. “Una cosa es segura, sin la participación directa del Congreso, el sector empresarial de Puerto Rico desaparecería antes de fin de año”.

reportera