negocios en puerto rico

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Puerto Rico sigue siendo un destino complicado para hacer negocios, ya que según economistas consultados por EL VOCERO los retos van más allá del aumento a la energía eléctrica y agua potable, sino que se extiende a la calidad de los servicios y el tiempo que se demoran los comerciantes en llevar a cabo las gestiones necesarias para operar los negocios.

Aunque no existe un dato oficial del incremento en el costo de hacer negocios por la pasada década, el economista Santo Negrón estima que pudiese fluctuar entre 15% y 20%.

Negrón adjudica el costo de hacer negocios en la pasada década al alza en el costo de transporte terrestre y marítimo y de las utilidades, además de la inestabilidad social que impone un costo adicional para seguridad y también suma el próximo aumento al salario mínimo.

“Todo ello incide y ha ido incrementando con el correr de los años, haciendo cada vez más difícil el hacer negocios en la Isla”, indicó Negrón. “No existe un estudio que analice a ciencia cierta el alza experimentada, pero definitivamente se trata de un impacto de doble dígito”.

El secretario del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), Manuel Cidre, admitió que el alza en el costo de hacer negocios en la Isla debe estar en doble dígito, producto de la inflación generada por el alto consumo ante los miles de dólares que han discurrido en la economía, la prolongación del covid-19 y la merma en productividad.

“Entendemos que prontamente se incrementen los intereses en un esfuerzo por detener el consumo y con ello se reduzcan los precios nuevamente”, apuntó Cidre.

Necesario mejorar

El economista Vicente Feliciano sostuvo que el plan fiscal hace referencia a que hay que mejorar el ambiente de hacer negocios en Puerto Rico y los trámites de permisología, ya que trasciende el costo de los permisos porque tiene un grado de dificultad poder obtenerlos, lo que mantiene los proyectos detenidos durante meses, aumentando los costos.

Igual ocurre, señaló el economista, con el mercado de los bienes raíces y las utilidades, que también pueden complicar el ambiente de negocio e inversión, cuando para obtenerlos hay que esperar largos periodos de tiempo o el servicio es caro, intermitente e insuficiente.

“Además del alza en el costo de electricidad, que no haya luz y se detengan las operaciones, tiene un costo para los negocios. Lo mismo pasa en los bienes raíces, si aquí se tardan meses en una orden de desahucio para sacar a un inquilino que no paga, las personas no van a querer invertir para alquilar sus propiedades. Estas gestiones son mucho más rápidas en Estados Unidos”, sostuvo Feliciano.

El economista enfatizó que a los efectos negativos que la Isla ha estado enfrentando con la pandemia de covid-19 y la crisis económica que lleva más de una década, hay que sumarle el encarecimiento de los alimentos, materiales de construcción, combustible, gas, tarifas de transporte y energía eléctrica, además del aumento al salario mínimo y la falta de mano de obra, partidas que inciden directamente en el costo de hacer negocios en la Isla.

Acorde con el reporte Doing Business, del Banco Mundial del 2020 —que clasifica las economías de 190 países— Puerto Rico aparece número 65, mientras que Estados Unidos es el número seis, lo que según los analistas evidencia las limitaciones de la Isla a la hora de hacer negocios.

“En el área de permisos de construcción aparecemos número 143 y para registrar una propiedad estamos en el 161. En otros renglones como en el de conseguir crédito estamos en mejor posición, número cuatro”, indicó el economista y CEO de Abexus Analytics, Adrián Alós.

En el proceso para la apertura de un nuevo negocio, Puerto Rico aparece en la posición 59, en la obtención de electricidad número 92, en cumplimiento de contratos es el 70, en protección a inversionistas minoritarios es el número 88 y en el pago de impuestos ocupa el puesto 163, expuso Alós.

Métricas adicionales como los índices de medición de competitividad —del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés)— presentan la misma tendencia.

La WEF identifica entre las fortalezas de Puerto Rico su fuerte marco de protección intelectual, el potencial de innovación y su capital humano. Pero igualmente presenta debilidades en áreas como la estabilidad macroeconómica, la infraestructura eléctrica y la limitada actividad de exportación de las empresas de la Isla. Estas debilidades en comparación con las fortalezas hacen del destino uno con calificación “C” en el plano de la competitividad global.

Ante los señalamientos, Francisco Montalvo Fiol, coordinador para el Foro Económico Mundial en la Isla y director del Instituto de Competitividad Internacional de Puerto Rico de la Universidad Interamericana, también coincidió en que el aumento en los costos para hacer negocios en Puerto Rico es real y afecta sobre todo a las pequeñas y medianas empresas (pymes).

“Hemos entrado a una espiral inflacionaria, mientras las empresas están forzadas a la competitividad en la parte digital en la que tienen que invertir. Este costo es grande e incluye las estrategias e infraestructura para adaptarse a los cambios”, indicó.

El ejecutivo resaltó el incremento en la tarifa de la electricidad, ya que entiende significa un gran desafío para muchas empresas, grandes, medianas y pequeñas.

“El costo energético es bien grande, especialmente para el sector de la manufactura. A esto también se le suma el impuesto al inventario y la tardanza en la cadena de suministros, por los productos que no están disponibles porque las fábricas están atrasadas como ocurre en Asia”, aseguró Montalvo.

Este panorama de los altos costos de hacer negocio en la Isla, según explicó el coordinador de la WEF en la Isla, afecta a la inversión extranjera y a la posibilidad de que muchas compañías puedan expandirse.

“El empresario puertorriqueño es resiliente y ´se las busca´, es superviviente, pero los comerciantes tienen presiones enormes en términos de costo”, puntualizó el ejecutivo.