Artesanías

El costo de la materia prima que utilizan los artesanos del País ha ido incrementando, lo que ha provocado el alza en precio de las piezas que elaboran, justo cuando el sector ha comenzado a repuntar después de las dificultades generadas por la pandemia de covid-19.

Esta es la situación que enfrentan los comerciantes que viven de las artesanías, quienes han comenzado a ver mejoría en las ventas, pero teniendo que adquirir los materiales con precios mucho más altos a los acostumbrados, lo que los ha obligado a incrementar el costo de las obras para balancear los márgenes de ganancia.

Daniel Rosa, presidente de la Federación de Artesanos de Puerto Rico, admitió la preocupación del sector ante el aumento que se registra de entre 30% y 50% en el costo de materia prima, como la madera y el cuero, entre otros. “No sabemos si estos precios se van a regular más adelante, porque ahora estamos teniendo buenas ventas, pero el costo de vida sigue aumentando’’, expresó.

Este sector económico —que se nutre tanto del turismo extranjero como del turismo interno— también analiza los cambios en el desarrollo económico de la Isla, ya que reconoce que afectan a la población en general y al comercio.

‘‘Nos preocupa el 2022. ¿Cómo va a incidir la economía dentro del sector artesanal? Porque las ayudas se acaban en septiembre. Por eso estamos haciendo todo lo posible por vender todo lo que tenemos, porque no sabemos cómo será el próximo año. Muchos están aprovechando este tiempo para pagar sus deudas’’, resaltó Rosa.

El artesano expuso que las ventas han ido mejorando de manera gradual, según se fueron flexibilizando las directrices de la orden ejecutiva impuesta por el gobierno para contener los contagios en la Isla, y que en la actualidad se pueden celebrar actividades en las que se venden los productos de los artesanos puertorriqueños.

Rosa sostuvo que al principio de la pandemia les fue fatal, pero puntualizó que ahora la venta “es espectacular”. Mencionó que ha participado de ferias como la de la Hamaca, en San Sebastián, —que aunque no estuvo llena a capacidad, fue mucha gente a comprar— y la feria de San Germán, donde logró vender todo su inventario. “La gente quiere salir del encierro y despejar su mente’’, afirmó.

Identificó entre las artesanías que tienen más salida están los jabones y artículos para damas y caballeros —tales como carteras y accesorios—, además de otras alternativas que antes de la pandemia tenían poca venta. Como ejemplo señaló que la intarsia —una técnica que une las maderas de diferentes tonalidades— antes no se vendía mucho porque suele ser muy costosa. “Ahora está teniendo aceptación’’, aseguró.

‘‘Con el encierro los artesanos se pusieron más creativos e hicieron cosas nuevas. Las ventas se han disparado y ya se celebran eventos, donde habrá una selección de las mejores artesanías’’, adelantó Rosa.

Las actividades también son un aliciente para Teddy Vázquez de Artesanías TW, artesano de máscaras de vejigantes que suele vender sus creaciones a través de las ferias que se llevan a cabo alrededor de la Isla.

‘‘Ya se están abriendo algunas plazas como el mercado artesanal del Instituto de Cultura, en el Paseo la Princesa en el Viejo San Juan, pero el éxito va a depender de cómo se comporte el ciudadano que asista. Yo voy a diferentes actividades de comparsas y de temas de vejigantes en todos los pueblos. Ya estoy haciendo mi inventario para comenzar a venderlo’’, afirmó.

El flujo de visitantes que llega a la Isla del exterior también está siendo clave para mejorar la economía de los artesanos, ya que muchos turistas les compran los regalos y recordatorios que se llevan de su estadía en Puerto Rico.

‘‘Yo le vendo a tiendas de artesanías en el Viejo San Juan y lugares como Casa Pueblo. Antes me pedían piezas tres veces en semana y ahora como una vez al mes. Al principio todo se detuvo, pero las tiendas ya han ido abriendo’’, sostuvo el alfarero Rafael Vázquez, dedicado a la creación de vasijas, tazas y vasos para licor.

El trabajador del barro al torno, explicó que también ha subsistido gracias a las ayudas federales que han recibido quienes tienen su documentación vigente y en orden.

‘‘Doy clases en el Centro Artesanal de Vega Baja —que todavía está cerrado— pero tengo un estudiante que viene a mi taller. También tenía órdenes atascadas de mis productos y aproveché el tiempo para terminarlas y como trabajo desde mi taller en casa no tengo muchos gastos. Las ayudas han sido buenas para quienes estén registrados como artesanos y hayan llenado sus planillas’’, resaltó el alfarero.

Los tejidos también han comenzado a mostrar un incremento en la venta, aunque varía según el tipo de producto que busque el consumidor.

‘‘La gente salía menos por lo que había menos venta de trajes de baños, sandalias, accesorios y carteras. Tenían poca demanda, pero se vendían regalos y ropa de bebé. El margen de ganancia ha sido menos, pero nos hemos mantenido entre una cosa y otra’’, indicó la propietaria de Metamorfosis by Jackeline Pérez, en Santa Isabel.

La artesana de tejidos agregó que también se sostiene de las clases que brinda en las comunidades.