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Buscan darle más visibilidad a las góndolas para reducir los faltantes. (Suministrada)

A cuatro años del paso del huracán María, todavía los productos faltantes en los puntos de venta —‘out of stock’— alcanzan el 22%, cifra que representa el porcentaje más elevado experimentado en la Isla fuera de una catástrofe atmosférica.

Este elevado porcentaje, acorde con Francisco J. Cabrero, presidente de la firma de estudios Professional Market Research (PMR), representa un costo de oportunidad de aproximadamente $625 millones para las marcas que se venden en los supermercados y farmacias en Puerto Rico.

Según los datos del PMR, por cada punto de faltante en góndola se pierde medio punto en ventas, cifra que puede ser significativa, cuando en la Isla las ventas en la industria de alimentos, en tiendas de comestibles y supermercados representan $5,000 millones.

Cabrero sostuvo que la aceleración en la falta de productos en góndola ha sido más marcada desde los meses del verano. La acción la adjudicó al problema de logística en los muelles, la reducción de producción como consecuencia de la prolongación del covid-19 y el aumento en consumo que se ha experimentado ante los aumentos en las ayudas federales.

Como ejemplo, detalló que en el 2017 —cuando el paso del huracán María— el año cerró con 21% de faltante en góndola, con los meses de septiembre a diciembre como los más críticos, con porcentajes históricos tan elevados como 47%, 45%, 37% y 28%, respectivamente. En el acumulativo del año 2021, los faltantes en góndola promedian 18.6%, una cifra por encima del cierre del 2020 que alcanzó 16.5%.

“Lo que no está accesible para el consumidor, no se vende. Estar presente todo el tiempo en la góndola debe ser la meta final de todo producto en la cadena de distribución”, mencionó Cabrero. “Las inversiones en mercadeo requieren muchos recursos económicos y el no estar en góndola es echar a perder toda la inversión realizada”, agregó.

En torno a lo que se pueda esperar para este último trimestre, explicó que como regla general, el fin de año suele ser bueno a nivel de góndolas y ventas.

“Si no hay ningún disloque mayor a lo que está sucediendo hoy, debemos estar experimentando cierta mejoría”, afirmó. Aun así, considera que existen algunas limitantes que pudiesen impactar esta proyección, como son la culminación de las ayudas federales y la necesidad de empleados para incrementar la producción.

Impacto del ‘out of stock’

El ejecutivo explicó que la situación de faltantes en góndola repercute en la migración de clientes hacia otros establecimientos y la falta de lealtad hacia marcas y productos particulares.

“Los faltantes en góndola abren la puerta a la competencia, y ante los momentos económicos que se viven no se pueden dar ese lujo. Aunque no representa el cierre de un negocio, sí se pierden clientes, y un cliente que se pierda es más que suficiente. Es algo que resulta costoso”, abundó.

Sostuvo, además, que a las grandes cadenas les toma más tiempo poder reaccionar para nivelar el suplido, y a nivel de transacción pierden más dinero. “La manufactura local posee mayor flexibilidad, lo que le permite moverse más rápido”, afirmó.

El faltante en góndola en Puerto Rico históricamente ronda en 15%, frente al promedio de 8% en Estados Unidos. Se estima que lo idóneo a nivel de la Isla sería 10% o menos de faltante en inventario, pero la industria entiende que al ser una isla, toma más tiempo lograr el nivel más aceptable.

Alternativa para eficiencia en góndola

Como alternativa para darle mayor visibilidad a las góndolas, para que sean más eficientes y se logren niveles de ventas más elevados, PMR desarrolló —con una inversión aproximada de un millón de dólares— un sistema para identificar oportunidades en las góndolas de supermercados y farmacias.

Esta infraestructura -denominada IntelliShelf- permite la interconexión de los principales jugadores en el punto de venta, para un mejor desempeño de los productos en góndola que es reducir el ‘out of stock’.

Se informó que más bien se enfoca en identificar situaciones de disponibilidad de productos, así como la ejecución óptima de funciones de distribución dirigidos al consumidor mediante la góndola. Utiliza la tecnología, mediante imágenes e inteligencia de planogramas, para lograr conexión con la góndola y proveer información del consumidor.

Según Cabrero, el sistema puede integrar al equipo de mercadeo, ventas y operadores de supermercados para trabajar con la información.

“Esta transformación de servicio y tecnología ahora contará con más capacidad y nuevas características que mejorarán la manera en que la industria responde ante el producto agotado, el cual incide directamente en el resultado de ventas de cada compañía”, agregó.

reportera