Paradores

Palmas de Lucía, uno de los paradores de la Isla. > Suministrado

Como estrategia de desarrollo económico, la marca Paradores de Puerto Rico —que celebra sus 48 años de historia— estará enfocada en añadir más hospederías y atraer los turistas de nuevos mercados internacionales.

Xavier A. Ramírez, presidente de la Asociación de Paradores y Turismo de Puerto (Aptpr) explicó que hace varias décadas en la Isla existían más de 40 paradores, que fueron disminuyendo con el tiempo hasta quedar solo 11.

Ramírez sostuvo que la reducción en el número de hospederías se debió a que no pudieron cumplir con los requisitos para obtener el endoso de la Compañía de Turismo de Puerto Rico (CTPR). Para operar como parador las instalaciones no pueden tener más de 75 habitaciones, deben estar ubicados fuera del área metropolitana y el dueño debe ser de familia puertorriqueña.

“Muchos de los paradores crecieron con más habitaciones, los compraron personas extranjeras o se les hace difícil cumplir con los requisitos, por eso hay pocos”, afirmó.

La idea original de la Compañía de Turismo era sacar al turista de la zona metropolitana y crear un programa como el existente en España, que motivaba al visitante a que conociera los atractivos de las diversas regiones del País.

En la actualidad hay cerca de 700 habitaciones entre los 11 paradores, que generan un promedio de 300 empleos, por lo que Ramírez entiende existe potencial de crecimiento económico para el comerciante que busque atender al turista residente, que representa el 70% de las reservaciones, o al turista extranjero, que representa el 30%.

Este último porcentaje es el que persiguen cambiar atrayendo al visitante de otros países, lo que entienden provocaría mayor flujo de huéspedes y redundaría en más empleos y recaudos para el gobierno. En la actualidad los paradores generan el 2% del ingreso de las hospederías en la Isla, lo que significa cerca de $2.5 millones anuales en recaudos.

“Hemos tenido turistas de países como Australia, Tasmania, Patagonia, Hawái y Alaska, de todos los continentes, pero los más que recibimos son de la costa este de Estados Unidos y Europa. Principalmente de España y Alemania, porque tenemos vuelos directos. Queremos diversificar ese turista, traer nuevos mercados”, adelantó sobre los planes de la Asociación.

El ejecutivo considera que contar con nuevos mercados es esencial para los paradores, ya que necesitan al turista de afuera para ocupar las reservas en la temporada baja.

“El turista local nos visita entre los meses de mayo y agosto, además de entre noviembre y febrero. Mientras que el extranjero viene de septiembre a diciembre y entre marzo y mayo, huyéndole al frío. Antes de la pandemia, en Combate Beach Resort el turista no residente significaba el 40% y ya estamos en 32%. Eso muestra que estamos recuperándonos”, informó Ramírez, quien es codueño de dicha hospedería.

Por su parte, Daphne Barbeito, portavoz de la Alianza Turística por Puerto Rico (ATPR), apuntó a que como estrategia, los paradores pueden mirar lo que están haciendo otros países para renovar el concepto y atraer a nuevos visitantes.

“Los paradores tienen un valor y hay que refrescarlo, sobre todo en este momento de tanta competencia. Ver qué ha funcionado en otras partes del mundo —como España— y sacarle partido a la experiencia que se puede vivir alrededor de ellos y a las bondades de donde están ubicados”, sostuvo.

Barbeito destacó que lamentablemente los pasajeros de cruceros se quedan en los hoteles de la zona metropolitana porque usualmente solo se hospedan en la Isla uno o dos días.

El atractivo de los paradores

La estadía en los paradores generalmente fluctúa entre $85 y $125 la noche, aunque algunos cuentan con suites familiares con amenidades adicionales que puedan rondar los $230, lo que significa que tienen tarifas para todo tipo de presupuesto, y algunas incluyen desayuno, almuerzo y cena, detalló Ramírez.

“Estas hospederías, al ser familiares y pequeñas, se distinguen por el trato personalizado al cliente y por ubicar en zonas privilegiadas, muy cercanas a los lugares de interés de cada región”, sostuvo.

“Estamos diseñados para que el cliente no se quede todo el tiempo en el hotel porque la experiencia de un parador es bien regionalizada”, agregó.

Como ejemplo mencionó a Villas de Sotomayor, en Adjuntas, que está al lado de ríos en el campo, y Combate Beach Resort en el oeste, que ofrece más playa.

“Les damos razones para que vengan múltiples veces porque en una visita no pueden verlo todo. Tenemos un producto turístico diverso. Cada parador es diferente y tiene su historia y su encanto. Además, varios de nuestros paradores son reconocidos a nivel mundial por su alta calidad y servicio. Somos familias puertorriqueñas sirviendo a otras familias del mundo”, expresó Ramírez.

Resaltó, además, que los viajeros buscan vivir una experiencia auténtica y disfrutar de la naturaleza —a través de actividades al aire libre, junto a la gastronomía, música, historia y la cultura del lugar que visitan— a un costo accesible.

Christian Rivera, vicepresidente de la asociación y codueño del Parador Guánica 1929, afirmó que “los paradores están ubicados en centros de alto interés ecoturístico y representan las tradiciones y la hospitalidad puertorriqueña”.

Desde marzo hasta agosto de este año, los paradores en la asociación observaron un nivel de ocupación superior al mismo periodo de 2019. Atribuyen este aumento a dos factores principales: el apoyo que le brindan a los huéspedes en las hospederías —con estándares altos de salud y seguridad— y el mercadeo y promoción que lleva a cabo la Compañía de Turismo y Discover Puerto Rico (DMO) para impulsar el turismo responsable y atraer a los viajeros residentes locales y extranjeros, hacia las regiones turísticas de la Isla.