Economía

El ritmo de crecimiento de la economía proyectado por la Junta de Planificación (JP) para el periodo comprendido entre 2022 y 2031 en 1.1% es visto por la mayoría de los economistas consultados por EL VOCERO como un escenario pesimista.

Para estimar las proyecciones de los años fiscales en dicho periodo la JP se basó en supuestos como los fondos federales asignados a la reconstrucción del País, en especial los fondos Cdbg-dr y los fondos de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), que se espera impacten la actividad de la construcción. Al análisis agregaron la transformación del sistema eléctrico de la Isla, así como la infraestructura en general.

Igualmente, la JP hizo el ejercicio basado en la ley de OKUN, que establece que los cambios en la tasa de desempleo determinan el comportamiento de la tasa de crecimiento del producto bruto real.

Según la ley de OKUN, el reajuste positivo en el mercado laboral propiciará un ritmo de crecimiento sostenido en la economía de Puerto Rico desde el año fiscal 2022 al año fiscal 2031, proyección que no parece convencer a los economistas.

Acorde con los expertos consultados, ese crecimiento —aunque positivo— se sostiene en la llegada de los miles de millones de dólares de fondos federales asignados a Puerto Rico y que deberán ser distribuidos durante ese periodo.

Sin embargo, expresaron preocupación porque se trata de un crecimiento que no contempla la capacidad endógena para promover la producción, sino que es impulsado por un evento incidental.

Para el economista José J. Villamil, esos estimados dependerán mucho de cuán rápido se obligan y desembolsan los fondos federales.

“Los fondos federales van a desarrollar un alza en el consumo y en la construcción de manera momentánea, pero no traen consigo ningún crecimiento endógeno que le permita a la economía continuar en tendencia alcista”, señaló Villamil. “Estas proyecciones no hacen sentido en un ambiente de tanta incertidumbre. Proyectar a diez años no se puede hacer de manera lineal, sino bajo varios escenarios. No me hace sentido la proyección ante tantos desconocidos que existen hoy”, abundó.

La base en la que sostienen el crecimiento de la economía también resultó preocupante para el economista Argeo Quiñones, quien entiende que estos estimados reflejan un escenario muy pesimista para la Isla, principalmente cuando el crecimiento está directamente vinculado a la llegada de fondos federales, pero no contempla el efecto expansionario o multiplicador asociado a la bonanza de la inyección de esos dineros federales en el desarrollo económico del País.

“Esta situación pudiese afectar hasta la capacidad de la Isla para poder cumplir con el servicio de la deuda. El panorama no es nada alentador para Puerto Rico. Con los nuevos planes aprobados para reestructurar la deuda y este estimado de crecimiento económico tan bajo vamos a volver a entrar en un ‘default’”, expuso Quiñones.

El economista aseguró, además, que la falta de iniciativas de desarrollo económico y de futuros endógenos que se puedan controlar no promete un futuro alentador, máxime cuando la apuesta económica está fundamentada solo en la llegada de fondos federales.

Acentuó que el 1.1% de crecimiento frente a las necesidades que tiene la Isla es preocupante. Aceptó que el problema de Puerto Rico no es falta de fondos externos, sino el problema interno del mal manejo del dinero, donde lo que entra se escapa.

“Mientras no haya cambios institucionales necesarios en la Isla, el panorama no pinta nada halagador. No es muy prometedor el futuro de la economía”, apuntó Quiñones.

Incertidumbre a futuro

Aunque por los pasados años la Isla ha experimentado crecimiento económico cercano a cero o negativo, el que se proyecte un crecimiento de 1.1% sin mayores certezas no es visto por el economista Antonio Fernós como asunto para preocuparse. Entiende que es un reflejo de que Puerto Rico tiene una economía en transición, que no es de primer mundo.

“Por ahora hay que acostumbrarse a la nueva normalidad”, afirmó.

Sin embargo, para Fernós es preocupante el futuro de la Isla después de 2035, cuando se extingan todos los fondos federales y la Isla no haya podido trascender a modelos autosustentables.

“Esos fondos federales son fuentes no recurrentes, situación que se agrava con un perfil demográfico de adultos mayores. Vamos a ser la égida más grande del Caribe, con una población reducida, fundamentada en personas mayores bajo nivel de pobreza”, alertó Fernós. “Se sigue sin atender la planificación. Aquí la planificación es de consumo y no de inversión”, añadió.Impacto en el ciudadano de a pie

Para la economista Martha Quiñones, el bajo crecimiento de la economía tendrá un impacto directo en el ciudadano de a pie. Aseguró que se experimentarán mayores impuestos, menos servicio directo al consumidor y un alza inflacionaria en la que se pagará más caro por todo lo que se adquiera.

“El panorama no es nada alentador. Podemos experimentar algún cambio si la Isla logra salir de LUMA Energy, de la Junta de Control Fiscal y de la corrupción rampante que existe. Si eliminamos esos problemas, el futuro será mejor”, afirmó Quiñones.

Como otro efecto de pobre desempeño en la economía, Fernós identificó que el sector productivo del País no tendrá muchas esperanzas de conseguir mejores trabajos y buenos salarios.

reportera