Gimnasio, Covid-19

Al igual que otros estados, Virginia Occidental ha reportado un aumento de casos de Covid-19.

Tras la nueva Orden Ejecutiva 2020-060 que ordena que del 1ro al 15 de agosto de 2020 permanezcan cerrados los establecimientos que se consideran por los expertos en salud como lugares con alto potencial de contagio al Covid-19 —como los gimnasios, casinos y cines, entre otros— los líderes de estos sectores reiteran que esta decisión es equivocada y causará el cierre permanente de muchos negocios.

Este es el caso de los gimnasios que defienden el servicio que les brindan a sus clientes describiéndolo como necesario y beneficioso para la salud, sobre todo durante la actual crisis. Estos establecimientos estuvieron abiertos por algunas semanas, pero luego se les volvió a ordenar el cierre al público a pesar de cumplir con los protocolos de seguridad establecidos para poder operar y de no reportar ningún caso de contagio.

“Teníamos un 25% de ocupación y estábamos buscando ganarnos la confianza de nuestros clientes y vino el cierre. Ahora estamos es una situación extremadamente crítica y muchos tendrán que cerrar. Los dueños de los locales no aguantan más y nos exigen las rentas y no tuvimos ni tiempo durante el mes que abrimos para conseguir dinero y poder pagar. No sabemos hasta cuando vamos a aguantar, pero el panorama cada vez es más crítico”, comentó Pablo Acosta, propietario de Crunch Fitness.

Por su parte, Ismael Vega, gerente general de Casino Metro, describió la decisión de la nueva orden ejecutiva como muy injusta y entiende que pone en peligro cerca de 3,000 empleos directos.

“Es una injusticia que paguemos justos por pecadores. La industria de los casinos no tuvo nada que ver con el alza de casos positivos de Covid-19 en los últimos meses. Fuimos penalizados cuando hicimos todo bien, esto no se resuelve cerrándonos. Puede haber un balance si todo el mundo hace su parte. Nosotros no somos el problema”, aseguró Vega.

Reto para los restaurantes

La industria de los restaurantes —que habían solicitado se le permitiera abrir con una capacidad del 75%—continuará operando con un 50% de capacidad y vendiendo bebidas alcohólicas solo hasta las 7:00 p.m., excepto los domingos cuando se prohibió la venta en los establecimientos durante todo el día. Este sector ahora tampoco podrá abrir los salones comedores los domingos, cuando solo podrá vender alimentos ‘carry out’ o ‘delivery’.

“La nueva orden representa un reto. Hay muchos restaurantes que no tienen autoservicio. Hemos hecho inversiones numerosas para poder cumplir, pero sigue la limitación de capacidad. La orden nos coloca en una situación complicada, hay que ver cómo la industria logra adaptarse, pero desafortunadamente muchos de los pequeños y medianos restaurantes no van a poder aguantar este tiempo adicional sin producir. Venimos de una economía lacerada y no hemos logrado llevar las ventas a más de 25% o 30%. Este nuevo cierre puede agudizar esa tendencia”, dijo Gadiel Lebrón, director ejecutivo de la Asociación de Restaurantes (Asore),

Los cines continuarán cerrados. Mayra Ramírez, directora de Mercadeo de Caribbean Cinemas, expresó que siempre mantuvieron los protocolos de salud necesarios mientras estuvieron abiertos.

“Nuestra esperanza es que para la próxima orden nos tomen en consideración. No tuvimos ningún caso reportado y nuestra capacidad de ocupación se mantuvo en menos de 30%, un público muy limitado. Promovimos la compra por internet para evitar el contacto físico y sentimos que cumplimos teniendo un tráfico bastante moderado. No nos pueden comparar con las barras o chinchorros, no vendemos alcohol. Nuestra operación no significó un riesgo, por lo que estamos desilusionados”, señaló.

“Esperamos nos permitan abrir para el 16 de agosto, porque somos un sector que aporta a la economía y nuestros empleados tienen que trabajar”, declaró Ramírez.

Para el presidente de la Cámara de Comercio de Puerto Rico, Juan Carlos Agosto, la nueva orden ejecutiva es una prudente, ya que entiende que para que haya economía tienen que haber controles que imposibiliten el crecimiento de los contagios en la Isla para evitar lo que ha ocurrido en los EE.UU.

“Es prudente la acción tomada, la orden mantiene controles y eso genera que baje el contagio. Se trata de que todas las partes pongan de su parte y cooperen para salir de esta situación lo más pronto posible. Sí, tiene su impacto económico, pero se trata de prioridades. Entendemos que la salud del pueblo es algo importante, pero muchos comerciantes van a sufrir grandes consecuencias económicas”, concluyó Agosto.