Corn leaf damaged by fall armyworm Spodoptera frugiperda.Corn leaves attacked by worms in maize field.

Cerca del 30% del producto agrícola que se produce anualmente se afecta por la presencia de los insectos que son parte del ecosistema, por lo que implementar sistemas de control de plagas es vital para el éxito de los cultivos, evitar que se dañen los frutos y detener las pérdidas económicas de los agricultores del País.

Así lo expuso a EL VOCERO el agrónomo Carlos J. Ruíz Vargas, gerente de Manejo Integrado de Plagas (MIP) de Bayer, empresa multinacional dirigida a la salud, la nutrición y la agricultura.

“Las plagas en la agricultura son una situación compleja, que incluye insectos, enfermedades y malezas. Afortunadamente, los agricultores y agrónomos cuentan con una variedad de herramientas para manejar estas amenazas a sus cultivos a través de una combinación de técnicas culturales, físicas, etológicas, biológicas y agroquímicas”, explicó Ruíz.

En 2010, la Asociación de la Industria de Biotecnología Agrícola de Puerto Rico (Prabia, por sus siglas en inglés) concluyó que Puerto Rico necesita desarrollar el MIP para mejorar de manera sostenible las prácticas agrícolas y agronómicas. Para lograr esta meta, se indicó que han implementado en la Isla programas enfocados en la prevención, monitoreo y análisis de campo.

“Las plagas tienen diferentes preferencias alimentarias, hábitats, ciclos de vida, habilidades de vuelo, y otras características que las distinguen. Conocer al detalle a qué plaga nos enfrentamos es muy importante en la selección del mejor método de control”, indicó el ejecutivo.

Bayer Crop Science, en Juana Díaz, una división de Bayer Group dirigida a los agricultores para producir alimentos saludables y asequibles, cuenta con un programa MIP que combina estrategias que han logrado la reducción en hasta 15% del número de aplicaciones de insecticidas realizadas por campo o ciclo sembrado en los cultivos de soya, algodón y maíz.

“Tenemos un control biológico. Utilizamos insectos beneficiosos que atacan a los insectos perjudiciales, controlando naturalmente la población de estos últimos en las fincas. También usamos productos cuyo ingrediente activo son bacterias, hongos, virus o nemátodos, lo que resulta eficaz hasta un 95% en el control del gusano de la mazorca de maíz”, aseguró el agrónomo.

Entre las estrategias que promueve la empresa para proteger las cosechas está el control de las malezas, ya que el 45% de la agricultura que se produce en un año es afectada por las malezas que compiten con los cultivos por alimento, luz y agua, además de que son hospederos de insectos.

“Estas prácticas de control nos benefician significativamente en una reducción de hasta un 60% de aplicaciones de herbicidas en un acre de terreno. Por otro lado, nos ayuda a minimizar en hasta un 60% las cantidades de ingredientes activos de estos productos que van directamente al suelo”, añadió Ruiz.

El control físico es otra técnica utilizada en la protección de los cultivos y consiste en barreras, luz, frío o calor que modifiquen el medio ambiente de la plaga, así como el invernadero inteligente que cuenta con tecnología de control climático para regular la temperatura, luz, techos retractables, el riego y las aplicaciones de control de plagas.

Las paredes y mallas también minimizan la entrada de plagas a los cultivos, mientras que las trampas de luz atraen insectos y los remueven de los cultivos.

El agrónomo sostuvo, además, que utilizar programas de colección y análisis de datos en el monitoreo de plagas, así como el uso de la tecnología, ha permitido que la empresa establezca planes de acción y decisiones de control de plagas con mayor rapidez.

“Se utilizan sembradoras guiadas por GPS, dosis calculadas por computadora y drones para el monitoreo de los cultivos. Otro método es el control etológico —la utilización de métodos de control que aprovechan las reacciones de comportamiento en respuesta a la presencia u ocurrencia de estímulos de naturaleza química, física y/o mecánica— para atrapar insectos fuera de los cultivos, evitando que entren, los consuman y se reproduzcan. Las trampas como métodos de captura nos benefician con menos aplicaciones de productos con alto perfil toxicológico en hasta un 60%”, puntualizó.