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 Desde que comenzó el cierre parcial en la Isla ante el alza en los contagios por la pandemia de Covid-19 el pasado 15 de marzo, las pérdidas estimadas para los hospitales de Puerto Rico —al 30 de noviembre— han aumentado a $633,355,327, lo que ha levantado alerta en el sector ante el reciente brote que amenaza con una crisis de riesgo sistémico, según la actualización del análisis realizado por la firma Birling Capital.

Acorde con el análisis, a medida que la pandemia continúe y sin más ayuda del gobierno federal, el sector de Salud y hospitales en Puerto Rico pudiesen registrar pérdidas ascendentes a los $800 millones para fines de 2020.

“El brote de coronavirus ha arrojado a los sistemas hospitalarios de los EE.UU. a una crisis de riesgo sistémico que incluye tanto el aspecto médico como financiero. Si bien las instituciones sólidas pueden ignorar el impacto de los efectos adversos de la pandemia, la mayoría de los hospitales en Puerto Rico no podrán recuperarse”, sostuvo Francisco Rodríguez, CEO de Birling Capital.

Agregó que al 30 de noviembre, Puerto Rico ha acumulado más de 52,645 casos positivos, con 1,110 muertes. “Estos números representan una tasa de crecimiento del 55.22% en el total de casos y del 34.88% en la mortalidad durante el último mes”.

Para fin de año, el análisis estima que de continuar la tendencia como hasta ahora, al menos 30 hospitales tendrían que reducir drásticamente sus operaciones y cerca de 15 cerrarían sus puertas de forma permanente. Lo que a su vez generaría la pérdida de cientos de trabajos, ya que se trata de una industria que genera alrededor de 45,000 empleos directos.

Entre los factores enumerados para las pérdidas estimadas figuran los gastos operativos ordinarios continuos en los que deben incurrir a pesar de que el nivel de utilización del paciente es bajo.

“Los hospitales cargan con un alto porcentaje de costos fijos que se han incrementado debido a la pandemia del Covid-19. Esto se debe a las extraordinarias e inusuales inversiones que deben realizar en equipos de protección personal (PPE) para los empleados, más otros costos asociados con la emergencia”, sostuvo Rodríguez.

A ellos sumó el gasto en la implantación de los protocolos de Covid-19 del Departamento de Salud de Puerto Rico y los ingresos no devengados, entre otros.

“La información financiera utilizada en nuestro análisis fue la información reportada en el Informe de costos de Medicare. Los hospitales deben presentar esta información ante el Intermediario Fiscal de los Centros de Servicios Medicare y Medicaid (CMS, por sus siglas en inglés) para el año fiscal. Además, incluimos en el análisis la información sobre las ayudas económicas de la Ley CARES del 27 de marzo de 2020 que han sido designadas para la industria de la salud en los Estados Unidos, incluido Puerto Rico”, agregó el CEO de Birling Capital.

El ejecutivo apuntó que una de las mayores amenazas que enfrenta la Isla es el riesgo sistémico en hospitales e instalaciones de Salud. Estados Unidos, incluido Puerto Rico, ocupa el primer lugar en gasto en salud per cápita.

Sin embargo, la Isla está en el último lugar en el desempeño del sistema de salud de 11 de los principales países desarrollados. Del gasto total en atención médica, un 38% se destina a hospitales, y así ha sido durante los últimos 50 años.

Mencionó, además, que otro desafío considerable que enfrentan los hospitales de Puerto Rico e incluso los de EE.UU., es el hecho de que se ven obligados a reducir costos a expensas de crear impactos potencialmente devastadores en las comunidades atendidas o tomar medidas de reducción de costos menos agresivas con el riesgo de enfrentar graves problemas financieros.

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