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El esperado ‘senior prom’ de los estudiantes que culminan el cuarto año de escuela superior se sigue llevando a cabo —aunque de manera diferente para evitar los contagios con covid-19— y ahora incluye protocolos sanitarios y el disfrute de la música... pero sin baile.

Estos ajustes han hecho posible que los estudiantes no se queden sin la fiesta de graduación y que los coordinadores de eventos, suplidores, hoteles, salones y tiendas de ropa puedan salir a flote entre las restricciones que imponen las órdenes ejecutivas para el manejo de la pandemia, aunque realizando eventos más pequeños y limitados.

Eddie Sosa, presidente del Comité de Educación de la Asociación de Coordinadores Profesionales de Eventos de Puerto Rico (ACPE-PR), declaró: “¡No te puedo mentir! Tenemos muchos menos eventos. El impacto ha sido bien grande para quienes vivimos de las actividades. Muchos prefieren no asistir a los ‘proms’ y se realizan con menos personas. Lo estamos haciendo con el 30% de ocupación y nos permiten hasta cinco horas de celebración”.

La oferta

Las clases graduandas están celebrando el ‘prom’ con una cena y aunque no pueden bailar —para asegurar el distanciamiento y evitar la aglomeración— sí pueden disfrutar desde la silla de agrupaciones musicales, batucadas o pleneros.

“Ahora el ‘prom’ es tipo cena; se le da más peso a la parte gastronómica. También están ofreciendo entretenimiento visual como espectáculos de payasos, comedia, grupos pequeños de baile como el flamenco. El registro lo hacemos de manera digital para evitar el contacto”, detalló Sosa.

Una empresa que ha tenido que adaptarse al nuevo estilo de organizar eventos es Sanabria Events, que sigue ofreciendo sus servicios, pero en cumplimiento con los protocolos de salubridad.

“Tuvimos un primer ‘prom’ el pasado 12 de marzo y algunos de 2020 se movieron como un encuentro para los próximos meses de 2021. Tenemos en agenda varios ‘proms’ para julio y agosto, lo más alejado del verano”, indicó Alfonso Sanabria, presidente de la empresa.

Según explicó, su compañía solicita una dispensa —que se requiere a todas las que realizan este tipo de evento— para que se permita llevar a cabo el ‘prom’ y que incluye el listado de los asistentes y de las personas vacunadas contra el covid-19.

“Esperamos que los mayores de 16 años estén vacunados —incluyendo productores, talento y suplidores— entre un 75% y 85% para tener cierta inmunidad de rebaño dentro del evento. También hay distanciamiento, mascarillas y un túnel de desinfección. Luego de irse los suplidores, se desinfecta el local y se sella hasta que llegue el encargado de la clase graduanda”, detalló Sanabria.

El empresario también resaltó que muchos ‘proms’ se realizan en la terraza de los hoteles o en haciendas donde la celebración es el aire libre, como medida de protección.

El vestuario

La venta de vestidos se ha mantenido, ya que es una de las prendas más importantes para las graduandas, quienes quieren lucir bellas y elegantes junto a la familia y amistades.

“Usualmente los vestidos de ‘prom’ se venden desde diciembre. Este año arrancó en febrero. Las redes sociales nos han ayudado mucho, vienen ya buscando un modelo en particular. Nos ha ido muy bien, aunque nunca como antes de la pandemia. Llegan muchas chicas de los pueblos de la Isla y también nos compran las mamás”, sostuvo Vivian Moll, propietaria de La Femme Boutique, en San Juan.

La venta sostenida se debe, según Moll, a que luego de estar encerrados a causa de la pandemia los estudiantes quieren celebrar y compartir con sus compañeros.

“Los hoteles quitan las pistas de baile y solo pueden cenar, pero yo les digo que por lo menos pueden desfilar y tomarse la foto para la posteridad. Esta situación es de día a día, pero hasta ahora me están llegando muchas clientas —sobre todo los sábados— y buscan hasta las mascarillas de tela que hace mi modista”, manifestó Moll.

En D’Royal Bride, en San Juan, se indicó que siguen recibiendo clientes y que ya tienen cerca de 40% del volumen de ventas de 2019.

“La venta está bien concurrida. Están haciendo cenas sin invitados. Vienen a compran trajes cortos y largos, se están ‘tirando la tela’. Aunque la actividad sea sencilla, quieren lucir radiantes porque es un momento muy importante para ellas”, expresó Andrea Santiago, directora de Ventas y Mercadeo de D’Royal Bride.

Según señaló, el hecho de que las escuelas no han podido realizar actividades como el Ring Ceremony o el Día de Logros ha tenido como resultado que las familias tengan dinero para el ‘prom’.

“No han gastado las cuotas en otros eventos y pueden hacer un buen ‘prom’. Yo los veo ilusionados, quieren salir de sus casas y tener cierta normalidad. Llegan y saben lo que quieren”, abundó Santiago.

La compra de vestidos ahora es por cita previa, se permite solo un acompañante por cliente y se limita la cantidad de trajes que se pueden medir. Según se informó a EL VOCERO, en las boutiques más concurridas están cobrando $25 para separar la fecha.

No obstante, la etiqueta para los graduandos se está vendiendo más lentamente, puntualizó Frank Sugden, propietario de Top Hat, en Bayamón, quien recientemente cerró sus tiendas en Caparra y Carolina ante la falta de volumen de ventas.

“Hay mucha gente indecisa; cambian las órdenes ejecutivas (sobre el covid-19) y rápido se ve el efecto en la venta. Han cambiado las actividades a unas más pequeñas. Se mueve, pero lento. También hay muchas actividades en playas o campos. Vamos a ver más adelante si la orden ejecutiva cambia a una más flexible”, puntualizó Sugden.