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La crisis por la pandemia del coronavirus (Covid-19) sigue socavando las finanzas de la industria hospitalaria del País, aunque el salvavidas de las ayudas federales y estatales —así como los cambios en la orden ejecutiva de cierre y cuarentena de la gobernadora Wanda Vázquez— redujeron un poco la tendencia alcista en las pérdidas que estaban registrando por los pasados dos meses.

Durante el periodo del 15 de mayo al 14 de junio y debido a los cambios en la orden ejecutiva, los hospitales pudieron aumentar su demografía colectiva a un promedio de 50%, lo que redujo las pérdidas estimadas de $101 millones a $86.8 millones, unos $2.8 millones menos por día.

Sin embargo, durante los últimos 90 días los hospitales de Puerto Rico han perdido $289.1 millones y aunque se ha registrado cierta mejoría en sus finanzas, de prolongarse la pandemia hasta diciembre el estimado en pérdidas se acercaría a los $1,000 millones.

De acuerdo con Francisco Rodríguez, CEO de Birling Capital —firma responsable del estudio de actualización del impacto del Covid-19 en los hospitales del País—, pérdidas tan elevadas como las proyectadas hasta diciembre pudiesen repercutir en una significativa reducción operacional en al menos 30 hospitales y el cierre permanente de unas 15 instituciones hospitalarias.

Llega la ayuda económica

El gobierno de Puerto Rico creó un Programa de Asistencia a Hospitales Privados para proporcionar asistencia de emergencia —becas o préstamos a corto plazo— para gastos necesarios relacionados con la emergencia Covid-19. La asignación a cada institución se basó en un estándar de necesidad. Para ese fin asignaron $150 millones que fueron desembolsados durante la semana del 8 de junio.

“El impacto en los hospitales de Puerto Rico ha sido severo. Entre los hospitales incluidos en el análisis hay pérdidas estimadas por día de hasta $3,366 millones en el sector con fines de lucro, del 15 de marzo al 14 de mayo de 2020. En nuestro informe actualizado, observamos que las pérdidas se han reducido, pero el escenario sigue siendo de cuidado”, dijo Rodríguez.

Desafíos del sector

Aun cuando Estados Unidos —incluido Puerto Rico— está entre los lugares con mayor gasto sanitario ‘per cápita’, también ocupa el último lugar en un grupo de 11 países desarrollados en cuanto al desempeño de su sistema de salud. Del gasto total para la atención de la salud, un 38% va hacia los hospitales, y ha sido así durante los últimos 50 años.

Otro desafío considerable que enfrentan los hospitales de Puerto Rico e incluso los de los Estados Unidos es el hecho de que se ven obligados a reducir los costos —aun cuando el impacto de estas decisiones es potencialmente devastador en las comunidades que atienden— o tomar medidas que reducen los costos de forma menos agresiva, pero que les llevan a enfrentar dificultades financieras.

A lo anterior se suma el historial de trato estatutario diferencial para los programas y pagos de Medicare y Medicaid, junto a contextos económicos, culturales y socioeconómicos que Rodríguez entiende son únicos y que han deteriorado el desarrollo de la economía de la salud de la Isla en comparación con otros lugares de Estados Unidos.

La industria hospitalaria de Puerto Rico es un sector significativo de la economía que representa cerca del 13.4% de la fuerza laboral. Sin embargo, la Isla gasta alrededor del 13% de su Producto Interno Bruto (PIB) en atención médica, una cantidad menor que la de Estados Unidos.

reportera