Graph showing business decline

El cierre del año 2020 dejó la pérdida de 55,733 empleos en el sector privado, lo que incapacita a la economía para generar suficiente producción, según datos suministrados por la firma Estudios Técnicos.

El total de empleos en 2020 fue de 824,700, comparado con 880,800 en 2019. El gobierno, sin embargo, se mantuvo prácticamente sin cambio.

El economista José J. Villamil explicó que aunque hubo un aumento del empleo en 2019, entre 2015 y 2019 el empleo privado solamente aumentó en términos netos, unos 2,833 empleos.

“La pérdida en el 2020 reforzó la tendencia de los cinco años anteriores de pobre desempeño en el mercado laboral, con la excepción del 2019”, indicó.

Acorde con los datos de la firma, aunque todos los sectores —menos transportación y utilidades, que aumentó en 250 empleos— registraron pérdidas en el empleo privado, la mayoría de los empleos perdidos se concentraron en tres áreas particulares: hoteles y restaurantes, con una reducción de 16,383 empleos; comercio al detalle, con una disminución de 14,417, y servicios profesionales y comerciales, con 11,208 puestos de trabajo menos, seguido de construcción, que experimentó una merma de 5,875 empleos. La manufactura vio reducida la mano de obra en 433.

El economista Santos Negrón señaló que aunque el número en la manufactura parece haber sido el menos afectado, no se puede obviar que desde la desaparición de la Sección 936 el sector ha perdido alrededor de 90,000 puestos de trabajo. “Lo preocupante de esta merma laboral es que se trata de puestos de trabajos altamente remunerados, que generan un impacto superior a la economía en general”, puntualizó.

Negrón entiende que aunque muchos de los empleos perdidos responden al cierre o reducción de operaciones de algunos negocios tras el impacto de la pandemia del Covid-19, igualmente identificó otros sectores que inciden en dicha tendencia a la baja. Entre ellos mencionó el avance de la automatización en muchos sectores, tales como la banca, la manufactura y la construcción; y el ahorro de mano de obra por parte de muchos establecimientos comerciales, principalmente en las áreas de servicio y el comercio. “Al apretarse la economía muchas empresas optan por reducir costos, siendo la mano de obra una de las primeras en experimentar recortes. Ya eso lo estamos viendo. Son innumerables las empresas donde un mismo empleado hace varias funciones a la vez. Asimismo, si visitas las tiendas puedes ver departamentos donde antes había siete empleados, hoy con suerte consigues dos”, agregó.

Indicó que en Puerto Rico es intensa la utilización de mano de obra, ya que existe cierto rezago tecnológico y cultural donde gran cantidad de personas todavía prefiere hacer las gestiones cotidianas —desde el pago de utilidades hasta procesos gubernamentales— de manera presencial. Sin embargo, entiende que la automatización va a seguir avanzando, no empece la barrera que supone primordialmente para las personas de edad avanzada.

Ambos economistas coinciden que el reto que confronta la economía en 2021 es compensar esa pérdida laboral en un entorno difícil, aun si se aprobara el plan del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de un nuevo paquete de estímulo económico.

Para Villamil, uno de los puntos debatibles en la aspiración a generar empleos es el aumento en el salario mínimo —incluido en la propuesta de Biden— lo que entiende posiblemente tenga un resultado adverso.

Con el planteamiento coincide la economista de la firma Inteligencia Económica (IE), Chantal Benet, quien expuso en un estudio realizado por la empresa que la última vez que se aumentó el salario mínimo en la Isla, se produjo el cierre de 15.6% de las pymes y 6.6% de las empresas grandes.

Benet insistió que si se repite este patrón con un aumento similar de $2 la hora, se pudiera ver el cierre de hasta 6,900 pequeñas empresas y 147 medianas. Insistió en que un aumento de $7.75 —para llegar a $15— generaría un impacto más significativo. “Un aumento en el salario mínimo a la escala de la que se está hablando mata a la empresa local, particularmente las pequeñas y medianas empresas”, alertó.

Tasa de participación

Aunque las transferencias federales han aumentado, los ingresos por concepto de compensación a los empleados se han reducido significativamente —de 55.0% en el fiscal 2000, a un 40% en 2020— reflejo de la disminución en el empleo a través de estos años, según los datos suministrados por Estudios Técnicos.

Para Negrón, las ayudas federales representan un persuasivo para que las personas no trabajen. Explicó que las personas que reciben ingresos sin el mayor esfuerzo se van acostumbrando y se desalientan en la búsqueda de empleo.

Puntualizó que el problema estriba en que una vez culminan las ayudas pasan a ser una carga económica para el gobierno, quien igualmente ha visto reducida la productividad que se traduce en ingresos para el fisco y en desarrollo económico.

reportera