Leche

La merma en la producción de leche fresca —que promedia 1.9 millones de cuartillos cada 14 días— vuelve a abrir las puertas a la importación del producto, en esta ocasión desde Atlanta, Georgia.

El director ejecutivo del Fondo de Fomento de la Industria Lechera (FFIL), Orlando Fabre, en entrevista con EL VOCERO adjudicó la importación a tres aspectos fundamentales: que la pandemia ha obstaculizado la importación de novillas de reemplazo, el extremo calor —lo que reduce la producción— y el aumento en el consumo de productos lácteos en el hogar tales como leche fresca, leche procesada y quesos, entre otros.

De acuerdo con Fabre, la importación se prolongará por cinco semanas. Cada semana importarán 120,000 cuartillos, para un total de 600,000 cuartillos. “Lo que perseguimos es que el consumidor no carezca de los productos, ni que los comercios opten por sustituir los productos lácteos locales por falta de abastos. Confiamos en que esto se normalice para noviembre y se pueda seguir con el ciclo normal de la industria”, indicó.

El ejecutivo aseguró, además, que para los consumidores el impacto es transparente, ya que los precios se mantendrán intactos. De igual manera, enfatizó que a los ganaderos les representa garantizar su espacio en góndola, una vez se logre reanudar la producción.

En Puerto Rico, durante la pasada década, se ha importado leche en cuatro ocasiones: 2010, 2012, 2014 y ahora 2020, según señaló Fabre.

Respecto a dicha determinación, el secretario del Departamento de Agricultura, Carlos Flores Ortega, acentuó que la decisión no fue consultada con él. “Es algo que está haciendo el Fondo de Fomento de la Industria Lechera para beneficiar a Indulac, con el aval del Administrador de la Oficina para la Reglamentación de la Industria de Lechera (ORIL), Jorge A. Campos”, reaccionó.

En un sentido similar se expresó el ganadero Carlos Benítez, quien adjudica la importación a lo que cataloga como ineptitud administrativa de Campos y de Indulac. “En el tiempo de abundancia tenían que empacar leche UHT y almacenarla para suplir el mercado; alquilaron el almacén y ahora no tienen capacidad de almacenamiento. Esperamos que esa leche importada cumpla con los parámetros de calidad establecidos por el Administrador de ORIL, los cuales son más rigurosos que la Ordenanza para la Leche Pasteurizada (PMO, por sus siglas en inglés)”.

Benítez sostuvo que la importación responde no sólo al calor extremo y la falta de novillas de reemplazo recién paridas, sino también al incremento en el costo del transporte marítimo, la consecuencia de estimular mayor producción en época de abundancia —lo cual ocasionó exportar leche a la República Dominicana y pagarle al ganadero a 17 centavos por litro— y los cambios en el sistema de pago a los ganaderos.

Ante ello, Campos aclaró tratarse de una decisión que tomó la junta de directores del FFIL con el aval de todos los componentes de la industria, la cual los beneficia a todos. Enfatizó que “gracias a los modelos de liquidación impuestos por el secretario, se registró una merma en producción. Lo que se persigue ahora es mantener el mercado de leche fluida y sus derivados, lo cual nos ha costado mucho recuperar. Con esta estrategia todos los componentes de la industria pueden cumplir con los compromisos de mercado y no se reemplaza el producto local”.

Añadió, que a ORIL le solicitaron una licencia y la otorgaron como lo han hecho con otros productos, como la leche UHT.

En tanto, Juan Carlos Rivera, portavoz de la Cooperativa de Productores de Leche (Coople), aseguró que se trata de una necesidad de la industria lechera como tal. Enfatizó que la demanda actual de leche fresca es de nueve millones de cuartillos cada 14 días y están produciendo 7.1 millones de cuartillos, por lo que persiguen cubrir el desfase con la importación. “Este ha sido un año bien complicado, donde seguimos arrastrando el impacto del huracán María. Hemos experimentado sequía y un calor exorbitante, lo que ha incidido directamente en la producción. Tradicionalmente octubre suele ser el mes más caluroso, lo que genera un estrés adicional en los animales que redunda en baja de producción”, detalló.

Decomisaban leche

Mientras hoy se importa leche fresca, por los pasados meses la industria -acorde con datos del FFIL- ha decomisado 1.5 millones de cuartillos de leche. Las razones han sido variadas. Según Fabre enfatizó, en la mayoría de las ocasiones se trató de una medida de seguridad, tras el paso de tormentas —como Laura e Isaías por la Isla— que evitaron el recogido de la producción de leche en las vaquerías

Asimismo, la baja en demanda —ocasionada principalmente por las limitaciones impuestas por la orden ejecutiva que decretó el gobierno y el cierre de los comedores escolares— obligó a la industria a decomisar otros cientos de miles de cuartillos.

Los estimados del sector apuntan a pérdidas cercanas a los dos millones de dólares.

Realidad de la industria

Según datos suministrados por el sector de leche de la Asociación de Agricultores de Puerto Rico, hace cinco años la industria lechera vendía 350 millones de cuartillos anuales. Hoy esa cifra se ha reducido a 170 millones, con 236 ganaderos.

El sector entiende que ya no se trata de una industria lechera, sino una industria de productos lácteos, donde en ese segmento ya se vende cerca de $1,000 millones anuales, y del 100% de la producción de leche del País, solo el 35% se vende como leche fluida.

reportera