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Carlos Flores Ortega, secretario de Agricultura. 

Mientras se intensifica la sequía en la Isla y pasa de moderada a severa, y el gobierno mantiene activo el plan de racionamiento de agua, en el sector agrícola han logrado mantener un riego adecuado en las plantaciones, sin que represente una dificultad mayor por ahora. 

El secretario de Departamento de Agricultura, Carlos Flores Ortega, explicó a EL VOCERO que actualmente la agencia se encuentra en la etapa de investigación de campo para observar de cerca el comportamiento de las siembras y las prácticas de los agricultores.

“En estos momentos no existe problema al respecto, ya que la sequía no es una extrema, sino moderada. Una vez se siga complicando, entonces entra en función los programas estatales y federales que ayudan a mitigar el impacto. La sequía es un problema recurrente, que pasa todos los años y que los agricultores ya conocen y poco a poco se han ido preparando”, indicó.

Flores Ortega reconoció que los agricultores ya han establecido sistemas de riego en las áreas que suelen ser las más impactadas por la baja precipitación de lluvia, como las zonas de Isabela, Costa Sur y el Valle de Lajas.

Explicó que en años cuando las sequías han sido extremas, como ocurrió en el 2014, cuando hubo daños estimados en $20 millones, fue la industria del café la más afectada, seguida por las empresas de ganado vacuno, cabros y ovejas. En 2015, la sequía tuvo un costo de $14 millones. Para entonces se impactaron adversamente las áreas de producción de pasto y hubo pérdida de peso en el ganado, de entre las 100 y 150 libras.

Los años subsiguientes, con excepción de 2017 cuando azotó el huracán María, la agricultura no ha confrontado problemas de sequía, hasta ahora.

“Las lecciones aprendidas durante estos periodos permitieron establecer mecanismos más eficientes para el manejo del agua, particularmente para aquellas zonas donde las condiciones de sequía llegaron a nivel extremo”, señaló el secretario.

Ayudas disponibles

En la Isla existen ayudas locales y federales para subvencionar obras dirigidas a mitigar el impacto de la sequía, principalmente para el área noroeste del País, en municipios como Isabela, Santa Isabel, Juana Díaz y Aguadilla, entre otros.

Sin embargo, Flores Ortega aclaró que las ayudas van desde asignación económica para la compra de pastos mejorados, ayudas para suplementos alimenticios para los animales y sistemas de riego.

“Ahora estamos trabajando, de la mano de Recursos Naturales Federal para construir charcas que permitan el almacenaje de agua, que permita abastecer los canales de riego. Esta última iniciativa resulta gratis para el agricultor, ya que la ayuda federal les cubre el 90% del costo y el Departamento de Agricultura les aporta el restante 10%. Esto, además de ayudarlos a mantener la siembra, mejora sus instalaciones y agrega valor a sus fincas”, explicó.

También mencionó que tales programas permiten desarrollar una industria cada vez más resiliente. “Hoy, muchas fincas están dotadas con recursos de energía, reservas de agua, estructuras fuertes y entradas y salidas seguras. Ya estamos bastante preparados para no cometer los errores del pasado”, afirmó el secretario. Reconoció que los eventos de sequía pueden llegar a ser más frecuentes, por lo que es indispensable que las recomendaciones operacionales y normativas que la agencia ha presentado se implementen en la brevedad posible para que el País se encuentre más resiliente ante futuros eventos de sequía y se reduzcan los daños y las pérdidas relacionadas a estos eventos.

Recuperada la industria

Acorde con el titular de Agricultura, la industria agrícola del país se encuentra recuperada en un 80%, al levantarse desde cero, tras el impacto del huracán María en 2017. Aclaró, que, si este fenómeno atmosférico no hubiese pasado por la Isla, la producción local actual estaría por encima del 15%. La meta de la administración actual es duplicar la producción local hasta llegar a un 30%, en un periodo de ocho años.

Su optimismo lo fundamenta en dos estrategias. La primera de ellas el auge que ha experimentado los mercados familiares con presencia en 61 municipios, donde los agricultores de la zona pueden vender sus cultivos a los consumidores, principalmente a los tarjetahabientes del Programa de Asistencia Nutricional (PAN). Asimismo, han logrado acuerdos con las cadenas de supermercados para ampliar sus compras de productos agrícolas locales. “Con estas estrategias, se ha logrado que la producción de carne de cerdo, hortalizas, tomates, entre muchos otros productos se haya vendido en su totalidad. Esto permita mayor siembra en esos segmentos y ampliar la producción local, de manera que posamos seguir reduciendo la importación”, puntualizó.

reportera