Pobreza

La migración ha hecho aumentar el sector poblacional de los mayores de 65 años, uno de los grupos más empobrecidos. >Archivo / EL VOCERO

Un saldo de familias más empobrecidas, un incremento en la cantidad de hogares con índices de educación cada vez menores y una reducción de las personas más afluentes, es parte de la configuración del nuevo perfil del puertorriqueño.

Es el registro en los diferentes índices —principalmente en el Censo— y es lo que arrojan los resultados de análisis realizados por firmas investigadoras como Gaither International, entre otras.

EL VOCERO analizó los datos disponibles en la Isla y conversó con algunos analistas y aunque se trata de una tendencia sostenida desde hace más de una década, los pronósticos apuntan hacia su agudización y ni siquiera la avalancha de fondos federales para la reconstrucción de la Isla se espera que pueda provocar un cambio positivo en la movilidad social.

Se añade que el retrato de la pobreza actual en la Isla pinta más rostros con canas, según avanza la migración y se quedan los mayores con recursos escasos y pensiones en entredicho en medio de los ajustes fiscales del gobierno. Acorde con el Censo, el 38.9% de la población de 65 años o más, vive bajo pobreza. No obstante, en hogares con menores de 18 años, el 58.3% vive bajo la pobreza, al igual que el 42.1% de los hogares con personas entre las edades de 16 a 64 años.

“El cierre de negocios y la pérdida de activos impactó niveles altos e intermedios, que a su vez debilitaron los ingresos de la clase media y alta del País. No le debe sorprender a nadie, precisamente ese es el sector vulnerable y justamente por su preparación académica y su capacidad, son igualmente los de mayor movilidad y los que están emigrando en busca de mejores oportunidades. Hay que esperar como unos diez años para ver qué pasa con la economía”, señaló el economista Santos Negrón.

Dijo que al estimar la realidad de Puerto Rico con su desempeño económico, esto es lo que prevalece como en cualquier otro lugar en iguales condiciones. Para Negrón, el huracán de 2017 fue un detonante más que agudizó lo que había, por lo cual tomará tiempo alcanzar una ruptura, a pesar de las señales de mejoría que se puedan avistar.

Mientras, Luis Burset, director comercial de Gaither, mencionó que de los datos para el cierre de 2018, la incidencia de hogares que no reciben ayudas y la merma en el nivel de educación es altamente preocupante, porque envía un mensaje de que alcanzar cambios resultará cada vez una tarea más complicada.

Acorde con el censo 2017, la población por debajo del nivel de pobreza en la Isla alcanzaba el 44.9% de los hogares, cifra que al cierre del último año se disparó a 60%. En esos números, sobresale la mujer jefa de familia.

Burset mencionó que las estadísticas reflejan que a medida que incrementa el grado de preparación académica, el nivel de pobreza se reduce. Por ejemplo, en segmentos donde el nivel de educación apenas alcanza la escuela superior, el nivel de pobreza es 47.8%, cuando hay algún grado universitario, la cantidad de pobres se reduce a 34.6% y con un bachillerato o más, el nivel de pobreza alcanza un 14.8%.

La relación de pobreza y educación es un asunto que requiere mayor atención, ya que los estudios continuos que realiza Gaither muestran que, cada día son menos los hogares con personas que tengan grados universitarios.

La asistencia social

Cuando el ciclón María azotó la Isla en 2017 y dejó al descubierto mayores bolsillos de pobreza, los fondos especiales que empezaron a llegar para el Programa de Asistencia Nutricional (PAN) permitieron cubrir personas que antes no cualificaban y que pasaron a enfrentar niveles de precariedad económica.

En este aspecto, de un 47% de hogares que no recibían ayudas sociales a inicios de 2018, al final de año hubo más personas servidas. El caso del PAN es claro, cuando se analiza que para el primer trimestre de 2018 el 50% de la población recibía el beneficio y en el cuarto trimestre, ya estaba en 61.7%.

Ocurrió igual con el plan de cuidado médico Mi Salud, y de 56.8% beneficiarios a inicio de año, al final se elevó a 66.5%.

Los analistas identifican a esos nuevos beneficiarios como personas que realmente necesitan ayudas, pero entienden que las concesiones especiales no serán por siempre y en algún momento podrían quedar desprotegidos.

Movilidad social a la inversa

Los datos analizados también muestran —como había señalado EL VOCERO anteriormente— que la movilidad social al presente es a la inversa.

Así queda expuesto en la segmentación poblacional que realiza Gaither, a partir de estilos de vida de nivel alto, medio, medio bajo y bajo. Ello se determina en torno a la capacidad de adquisición o de posesión de ciertos bienes o servicios.

En el último año se ha registrado una merma en el estilo de vida, particularmente en el nivel alto y el medio. Mientras el nivel alto representaba el 10% de la población total hace un año, al presente es el 6%. El nivel medio era el 25% y ya va por 17%; el medio bajo y bajo, creció de 65% a un 73%.

Entretanto, la población trabajadora ha visto reducir sus ingresos significativamente. “No vemos en un futuro cercano nada que pueda revertir la tendencia de empobrecimiento que se está experimentando en la Isla”, indicó Burset.

reportera