Restaurante

La emergencia ocasionada por la propagación del coronavirus (Covid-19) en Puerto Rico, ha ocasionado el cierre del 50 % aproximado de los restaurantes de la Isla, lo que supone un trastoque significativo que se suma a los efectos nefastos que experimentaron tras la serie de terremotos a principios de año.

La presidenta de la Asociación de Restaurantes de Puerto Rico (Asore), Marisol Vega Couto, señaló a EL VOCERO que estiman que en los próximos días el total de restaurantes abiertos en la Isla caiga a un 20 %. Indicó, además, que un 80 % de los socios estimaron en un 75 % o más las pérdidas de sus negocios desde el inicio de la emergencia. “Son más de 74 mil familias que dependen de nuestra industria para subsistir”, puntualizó.

Por su parte, José Salvatella, expresidente de Asore y vicepresidente ejecutivo del Grupo Colón Gerena, comentó que a pesar de que están operando parcialmente, la situación es significativamente desfavorable y la más grave que han enfrentado en los últimos años. Esto supone un riesgo para los 63,800 empleos directos que generan.

“El coronavirus, sin duda, ha ocasionado un trastoque económico significativo en la industria a diferencia de los demás eventos. Todos nos afectaron, pero este tiene un efecto mucho más fuerte porque es a nivel de toda la Isla, obligó a muchos a cerrar y las ventas han mermado”, indicó el ejecutivo.

A principios de semana, la cadena local de restaurantes Metropol —especializada en comida cubana y puertorriqueña— anunció el cierre de sus 10 establecimientos en Puerto Rico y Miami por un periodo indefinido luego de que un empleado arrojara positivo al Covid-19. La empresa emplea 650 personas que se verán afectadas con la situación. Asimismo, cadenas como Ponderosa —aunque no han registrado ningún caso— también han optado por el cierre.

“Salvaguardando la seguridad de nuestros empleados y con la responsabilidad que nos caracteriza ante nuestro pueblo, hemos determinado cerrar nuestros restaurantes. Este cierre es efectivo hasta tanto termine la crisis provocada por la pandemia del coronavirus”, indicó la gerencia.

Salvatella explicó que la situación actual no le brinda espacio a la industria para poder disipar las pérdidas como en ocasiones anteriores. Tras el embate de los huracanes en 2017, los restaurantes —de servicio rápido principalmente— se convirtieron en un refugio para los puertorriqueños y el impacto de los recientes terremotos se centró mayormente en una sola región, lo que en ambas ocasiones les permitió recuperar lo perdido.

“Ahora todo es diferente porque —aunque estamos operando parcialmente— la gente está en sus hogares y hay unas restricciones de salida. Ciertamente nuestros negocios se han visto bien afectados en las ventas. La situación es bien desfavorable para nosotros y aproximadamente el 50 % de los restaurantes ha tenido que cerrar”, señaló.

El empresario comentó, además, que tras la orden ejecutiva que limita las operaciones de los establecimientos, muchos optaron por dispensar la comida mediante las plataformas de entrega a domicilio, pero no les fue viable y se vieron obligados también a cesar sus operaciones por el periodo que dure la emergencia.

Medidas de sanidad

Salvatella indicó, también, que en medio de la baja en ventas la industria ha tenido que incrementar sus medidas de salubridad que ya de ordinario eran rigurosas. Asimismo, enfatizó que las prácticas de sanidad que emplean están certificadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el Departamento de Salud.

“Si hay una industria bien regulada y con unos estándares bien altos de higiene, es la de los restaurantes. Estas se han incrementado aún más cumpliendo con las regulaciones federales y estatales. Comer en los restaurantes es seguro y me atrevo a decir que más seguro que visitar un supermercado en estos momentos”, enfatizó.

Expansiones paralizadas

Por otro lado, Salvatella, quien también es vicepresidente ejecutivo del Grupo Colón Gerena —empresa que dirige las cadenas Wendy’s, Olive Garden, Applebee’s, Longhorn, Sizzler y Red Lobster— comentó que la crisis ha afectado los planes de expansión de las marcas que representan.

“Esto ha atrasado todo lo que es construcción, incluyendo nuestros desarrollos en distintas partes de la Isla. Estábamos terminando el Olive Garden de Santa Isabel que sabemos que es bien esperado en el área y tenemos otro en construcción en Montehiedra. Igualmente, vislumbrábamos comenzar con la expansión de Applebee’s también en Montehiedra. Todo se ha retrasado”, agregó.