Vagones

Se espera repunte la venta de casas vagones de lograrse el refinanciamiento.

Los fuertes sismos ocurridos en las pasadas semanas dejaron un saldo que incluye residencias colapsadas en la región suroeste de la Isla, lo que ha traído a discusión la necesidad de construir estructuras seguras, en el menor tiempo posible y que no necesariamente sean de concreto, lo que ha dado visibilidad a las llamadas casas vagones.

Aunque el uso de contenedores de acero para construir hogares ha cobrado notoriedad y relevancia en países como Estados Unidos, Canadá, España y Ámsterdam, en Puerto Rico, la venta no ha tenido el éxito esperado por la negativa de las instituciones hipotecarias a ofrecer financiamiento para este tipo de proyectos y la falta de un seguro si la construcción de la zapata no es realizada por la empresa vendedora, la que debe cumplir con los códigos establecidos.

No empece a esto, en la Isla existen varias empresas que se dedican al diseño, venta y construcción de este tipo de residencias y que han insistido por años en que estas estructuras son ideales para territorios susceptibles a desastres naturales —como Puerto Rico— por su durabilidad, resistencia y asequibilidad.

“Los bancos no dan financiamiento para este tipo de residencias y los interesados tienen que acudir a los préstamos personales. Esto no se ha movido porque es un concepto innovador de vivienda que puede representar un riesgo para las instituciones. Además, los tasadores no saben cómo establecer el precio”, comentó Joseph Maqueda, director de Arvada Corporation, dedicada a la venta de modelos prefabricados.

Maqueda enfatizó a EL VOCERO que en Puerto Rico sobre el 40% de la población vive bajo niveles de pobreza, por lo que la falta de financiamiento para este tipo de residencias —que comienzan en los $15 mil— evita que estas familias puedan tener un hogar digno. Ante este panorama, sentenció que está en comunicación con la Asociación de Bancos de Puerto Rico para discutir la problemática.

“A esta situación —que ya de por sí es complicada— se suma la devastación ocasionada por los recientes terremotos. Muchos han quedado sin vivienda y las casas vagones pudieran ser una excelente opción, pero no todos tienen $15 mil en el bolsillo de ahora para ahora. Esperamos que con esta emergencia, los bancos tomen mayor consciencia”, agregó el empresario.

Por su parte, Viviana Ríos, presidenta de LUOVA Container Homes, subsidiaria de Casas Mi Anhelo, explicó a este rotativo que al contenedor no tener una titularidad —como ocurre con los carros—, los bancos no quieren asumir el riesgo.

“LUOVA lleva desde el 2016 dentro del negocio de las casas contenedores. Por tres años y medio estuvimos mostrando nuestro modelo en conversaciones con siete instituciones de la Isla y a pesar de que es una excelente opción para satisfacer las necesidades de vivienda, no recibimos apoyo”, sentenció Ríos.

La empresaria recalcó que los contenedores están tomando auge en las islas del Caribe tras los recientes embates de fenómenos atmosféricos. “Los hemos vendido fuera de Puerto Rico, en St. Croix y St. Thomas y aún más luego de los huracanes. Allá las autoridades están utilizado este tipo de vivienda para ayudar a los desplazados”, agregó.

La mayoría de las residencias vagones prefabricadas en Puerto Rico cuentan con un diseño elegante, resistente y sostenible, y poseen de una a dos habitaciones, sala, cocina completa y un baño. Además, cumplen con las regulaciones y códigos de construcción internacionales y de FEMA.

Resaltan sus beneficios

Por su parte, Carla Gautier, fundadora de Konti Design, detalló a EL VOCERO los múltiples beneficios que tienen las construcciones con contenedores de acero. Según comentó, estas residencias pueden soportar la mayoría de los eventos naturales y vientos de 150 a 175 millas por hora.

“Muchas de las residencias que están colapsando no tienen la cantidad de acero necesaria y no son lo suficientemente flexibles para soportar un movimiento sísmico. Estas construcciones eliminan ese concreto que se puede romper y tenemos el acero que es totalmente flexible. Sí, se mueven, pero no sufren daños”, comentó Gautier.

Asimismo, la empresaria expuso que —a diferencia de una estructura de concreto cuya construcción puede durar hasta un año— las casas vagones tardan de dos a tres meses. En el caso de Konti Design, la residencia prefabricada comienza a construirse una vez se ejecuta la orden y cada unidad es personalizable.

“Para estas personas que se vieron afectadas por los sismos y que se quedaron sin residencias, es una opción viable. El vagón tarda hasta tres meses en construirse y la instalación un mes adicional. Si la persona ya tiene el terreno, se construye la zapata y se instala el vagón que —al ser modular— la residencia se puede expandir en cualquier momento”, aseguró.

Gautier enfatizó que los modelos básicos son asequibles para el salario promedio de la población de $20 mil. Actualmente, están en negociaciones con Popular para poder ofrecer sus unidades con financiamiento. “El precio promedio de un hogar podría superar los $100 mil, mientras que una de nuestras unidades podría salir en $39 mil”, agregó.

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