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La campaña educativa consta de artes informativos en las redes sociales del RCM.

El Programa Biopsicosocial del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR) lanzó la campaña educativa Reconoce las señales de maltrato infantil cerca de ti, que circulará a través de las redes sociales de la institución educativa.

Abril es el mes de la prevención y concienciación contra el abuso infantil.

“Sabemos que sobre un 85% de las situaciones de abuso ocurren en el hogar o por personas conocidas. Para algunos niños el hogar es el ambiente más violento. A esto se suman los cambios sociales que ha causado la pandemia. Por ejemplo, las escuelas fueron cerradas y con ello se interrumpieron los servicios sociales que allí se ofrecen. Muchos servicios de salud tuvieron que ser recalendarizados, ofreciendo algunos mediante telemedicina. Las agencias de servicios y negocios limitaron el acceso a menores, lo que no permite observar las condiciones físicas y emocionales que están viviendo”, expuso en un parte de prensa la doctora Yanira Carmona Quiñones, directora del programa.

Se destacó que este programa es el único en la Isla que ofrece servicios pediátricos especializados ante todas las tipologías de maltrato. Entre los servicios que se ofrecen están: evaluación médico forense, evaluación de la sospecha de abuso, servicios legales enfocados en la protección de los niños, terapia psicológica integrada con arte, servicios psiquiátricos, intercesoría legal, servicios de enlace con la comunidad y talleres psicoeducativos a cuidadores no ofensores.

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La campaña inició ayer, lunes.

Mientras, Carmona Quiñones agregó que “los niños llevan casi un año confinados en sus hogares, en muchos casos están allí con sus agresores y no cuentan con los medios para protegerse”.

Asimismo, la experta destacó que los casos de agresión y violencia infantil resultan en serias secuelas en la vida de un niño a corto y a largo plazo.

“A corto plazo pueden experimentar enfermedades de transmisión sexual, embarazo, depresión, ideas suicidas y hasta la pérdida de la vida. Si las secuelas del abuso no se trabajan, a largo plazo se afecta la percepción de sí mismo, las relaciones interpersonales, la confianza y la regulación de las emociones. También puede acarrear dificultades sociales de adaptación y trastornos de personalidad que pueden terminar en conductas delictivas, en adicciones y en la reproducción de comportamiento abusivo y violento”, advirtió.

De igual modo, sostuvo que la pandemia ha incrementado las situaciones de estrés, desesperanza y problemas económicos en las familias.

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Abril es el mes de la prevención y concienciación contra el abuso infantil.

“Los adultos se han visto obligados a realizar roles simultáneos para cumplir con el trabajo a distancia, supervisar las tareas educativas de los niños mediante servicios tecnológicos que no dominan, y la realización de actividades domésticas dirigida a cubrir las necesidades básicas. Todas estas situaciones son precursores que de no manejarse adecuadamente podrían desencadenar en situaciones violentas. Además, anticipan un repunte de casos de abuso infantil que requieren que la comunidad esté alerta sobre cómo prevenir, identificar o responder a la violencia infantil”, añadió la doctora.

Ante esto, Carmona Quiñones exhortó a la ciudadanía a unirse al llamado para reconocer algunas señales de maltrato infantil.

“Si no se cree en la posibilidad de un abuso, no se protege y se agravan las consecuencias que este produce. Es importante denunciar el abuso y educar sobre la importancia de no normalizar la violencia. Esto, creando los medios para ayudar a los adultos a brindarle una mejor calidad de vida a sus niños”.