Edwin Meléndez

Edwin Meléndez, director del Center for Puerto Rican Studies de Hunter College, presentó el estudio sobre las escuelas en la Isla.

El cierre de escuelas públicas que ejecutó la exsecretaria de Educación, Julia Keleher, fue “desproporcionado” e impactó mayormente las áreas rurales en la Isla donde se clausuró el 65% de los planteles, en comparación con un 35% en zonas urbanas, según una investigación del Centro de Estudios Puertorriqueños de Hunter College en Nueva York.

El análisis, titulado “Disminución poblacional y cierres de escuelas en Puerto Rico”, establece que 265 escuelas fueron cerradas. Sin embargo, EL VOCERO reveló el 23 de abril que en estos últimos dos años fueron cerradas 438 escuelas. De acuerdo a datos provistos por el Departamento de Educación (DE) a este diario, en el año fiscal 2017-2018 se eliminaron 183 escuelas, incluyendo 22 que sufrieron daños por el huracán María. Mientras que en el año fiscal 2018-2019 fueron 255.

No obstante, el estudio establece que los cierres respondieron a la reducción de un 44% de la matrícula estudiantil entre 2006 y 2017. En el 2006, las escuelas públicas tenían 544,138 alumnos, mientras que para 2018 la matrícula bajó a 306,652 debido, principalmente, a una combinación de bajas tasas de natalidad y migración.

Un cuadro no favorable

El director del Centro, Edwin Meléndez, indicó en conferencia de prensa que el declive de la población en edades productivas puede dirigir a la Isla a mayores desventajas económicas e, incluso, en reducciones en el dinero que el gobierno destina para la niñez.

“El hecho es que Puerto Rico experimenta un profundo cambio demográfico que afecta adversamente la economía y su desarrollo. Como consecuencia, es innegable que la capacidad del gobierno de mantener los servicios a la población se verá afectada”, explicó.

Meléndez dijo que, a nivel demográfico, la población infantil y en edades productivas en el escenario laboral de los puertorriqueños seguirá bajando mientras que la población de edad avanzada se expande. Estas tendencias son impulsadas por el éxodo de familias en edades reproductivas o familias con niños, en particular después de los huracanes Irma y María, y por la baja en nacimientos.

“Esta situación que calificamos como un invierno demográfico en Puerto Rico exige una reevaluación urgente de las necesidades sociales y económicas para poder implementar políticas efectivas para toda la población, que atienda los impactos negativos que se prevén”, sostuvo.

El estudio, además, establece que la población en la Isla bajó un 4% hasta alcanzar los 3.1 millones de habitantes y que la población de niños menores de 18 años disminuyó a un 42%. En 2006, la población era de 251,606 menores, pero esa cifra bajó a 146,699. Asimismo, indica que datos del DE revelan que 306,652 niños se matricularon en el presente año escolar, lo que representa una reducción de 11% comparado a la cifra de 2017 que fue de 346,096 estudiantes.

Recomendaciones

Entre las recomendaciones que ofrece el estudio para detener el cierre de más planteles se encuentra la expansión de las escuelas públicas Montessori y proyectos similares. Se ofrecen, además, ideas sobre cómo reutilizar para el beneficio comunitario las estructuras de las escuelas que han sido cerradas.