A little boy protects himself with his palms and covers his face. Stop abusing boy violence. violence, terrified , A fearful child

La falta de continuidad de las políticas públicas establecidas cada cuatro años por las diferentes administraciones de gobierno en los casos de explotación y abuso sexual de menores, así como la atención inadecuada de los mismos contribuyen a que esta problemática en Puerto Rico esté lejos de atajarse, opinó el exsecretario de Educación César Rey.

“Cada cuatro años se reinventa la rueda y eso no ayuda a que haya una continuidad y en ocasiones lo que un administrador pensó que era lo más importante, otro administrador piensa que no es prioridad. Todavía estamos debatiendo con cosas tan particulares como perspectiva de género, algo que hemos dicho que es vital en la capacitación y educación de los menores. Creo que la educación sexual es parte del problema”, señaló Rey en entrevista con EL VOCERO.

Rey —quien ha efectuado investigaciones para la Fundación Ricky Martin— expuso que en los pasados diez años se han aprobado varios estatutos y que no percolan en la funcionalidad de las leyes orgánicas de las agencias concernidas.

“Definitivamente, no se están atendiendo adecuadamente los casos. Incluso, no se han atendido ni tan siquiera los reclamos de la legislatura o el ejecutivo en muchos de los departamentos, y las políticas de improvisación de cada cuatro años agravó el asunto”, afirmó el también profesor de la Universidad de Puerto Rico (UPR).

Planteó que aún no se ha establecido un protocolo adecuado del manejo de casos cuando llegan menores a las salas de emergencias en las diferentes instituciones de salud. 

Comentó que en muchas ocasiones no se sabe si cuando estos casos llegan, son víctimas de golpes o violación a su integridad física en todo el sentido de la palabra.

“No hace mucho hubo un caso en donde una joven menor de edad fue a una sala de emergencia con un sangrado vaginal en compañía de un adulto y otro menor. No ofreció suficiente información y hubo poco manejo de información. Por la Ley HIPPA, el manejo inadecuado por la falta de conocimiento de esa sala de emergencia en particular, pues se puede perder un caso (en un tribunal). Y es bien común”, acotó.

Adelantó que trabaja en un cuarto estudio sobre la salud, las salas de emergencia y los problemas de trata y explotación sexual.

Destacó el pobre manejo en las estadísticas de estos casos y los de trata humana.

“Hay inadecuacidad en el manejo de estadísticas; no hay una actualización. Todavía la nomenclatura no se entiende aun cuando han habido esfuerzos… muchas cosas de estas se quedan en la intención”, expuso.

Indicó que como parte de la investigación de este semestre, efectuó un recuento junto a un estudiante asistente sobre las estadísticas de la Policía sobre la trata humana.

Afirmó que aunque existe la nomenclatura de trata humana, las estadísticas no están actualizadas.

Precisó que solo aparece registrado un caso de trata humana en la uniformada.

“Obviamente, puede ser especulativo el número que te dé, pero ciertamente un caso solo no es. Estoy seguro que más de una treintena de casos deben haber ocurrido. Mínimamente deben haber ocurrido dos por mes, mínimamente. Aquí todos los días se pierde una niña o un niño o desaparece una mujer; aquí hay migrantes, aquí hay tráfico de gente todos los días, en la operación de drogas en un punto (también) se implican a menores. Aquí se prostituyen menores. Familia tiene que tener una estadística distinta”, aseveró.

“¿Cuáles casos de esos son de abuso o de explotación? Al no manejarse educativamente el fenómeno, la adjudicación del crimen no se da. Pasa primariamente por los jueces y por eso la Administración de Tribunales ha tomado interés. Si el policía no registra adecuadamente los casos en el diario de novedades, si el fiscal no levanta una evidencia como tal porque no está instruido en esa dirección, el caso se perdió”, agregó.

Consideró que la Isla solo se está asomando a la cabeza del “iceberg” en relación a este asunto.

“Es una bomba de tiempo y aquí hay mucha incidencia y eso nos llevó a estudiar la incidencia sexual y violencia sexual contra los menores. Pasa también con ancianos. Esto es un fenómeno que tiene ramificaciones dramáticas y al no manejarse adecuadamente se invisibiliza”, apuntó.