School desks on a black laptop computer keyboard, 3d illustration..

Los cambios en las universidades privadas en Puerto Rico para enfrentar la pandemia del Covid-19 e impactar lo menos posible el ofrecimiento de cursos llegaron para quedarse, aun cuando continúen los esfuerzos para recobrar la normalidad presencial que, según entienden, ya no será igual.

Así lo consignan oficiales de universidades consultados por EL VOCERO, quienes aseguraron que en medio de las primeras medidas de cuarentena en la Isla —que se consideran las más severas— las universidades privadas no dejaron de ofrecer sus clases. Indicaron que el concepto de educación a distancia está más ampliamente desarrollado en el nivel universitario que en otros niveles educativos en la Isla, y eso les dio alguna ventaja para enfrentar la emergencia desde marzo de 2020.

“Las universidades nunca han cerrado, siempre se han estado ofreciendo las clases a distancia a tono con las órdenes ejecutivas”, señaló Carmen Cividanes, directora ejecutiva de la Asociación de Colegios y Universidades Privadas (ACUP), la cual agrupa a 14 instituciones con una matrícula total de más de 220,000 estudiantes.

Aun cuando las universidades afiliadas a la ACUP asumen algunas acciones y estrategias de manera consensuada, cada una de ellas puede desarrollar acciones y estrategias propias para atender las necesidades específicas de la comunidad universitaria a la cual sirven. Por ejemplo, la Universidad del Sagrado Corazón (USC) ha mantenido sus ofrecimientos académicos principalmente por transmisiones en remoto, y tiene otros ofrecimientos de manera presencial.

“El grueso de los cursos se está ofreciendo en un formato híbrido, o en vivo a través de videoconferencia. Nosotros usamos la plataforma ‘ZOOM-Sagrado’, que nos ha resultado muy efectiva”, señaló el vicepresidente de asuntos académicos Jorge Silva Puras.

De acuerdo con Silva Puras, en la programación académica para el semestre que comenzó esta semana, se ofrecerán cursos siguiendo las cinco modalidades de enseñanza establecidas para el primer semestre del presente año académico. Tres de las modalidades son principalmente virtuales y dos con formatos que contemplan sesiones presenciales en el campus.

Diversifican la modalidad de clases

Más específicamente, cuentan con clases del tipo presencial flexible, donde el profesor imparte el curso desde el salón de clases y es transmitido como vídeoconferencia, pero hay un número de estudiantes —ajustado a los protocolos sanitarios— presentes en el salón que rotan su asistencia con otros estudiantes en diferentes días. En la modalidad híbrida flexible el 50% del curso se ofrece presencial flexible y el restante 50% en línea —se puede acceder al archivo de la clase en cualquier momento— a través del portal mi.sagrado.edu.

En el modo híbrido virtual se ofrece la mitad de las clases como videoconferencia y la otra mitad en línea. Los otros dos formatos de clase son enteramente en línea, o enteramente como videoconferencia.

Silva Puras informó que desde el pasado martes 19 de enero cuando comenzó el semestre, todas las clases se ofrecen en “una plataforma “videopresencial” que permite al estudiante interactuar con sus profesores y compañeros de clase.

Por su parte, el vicepresidente de asuntos académicos de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, en Ponce, Leandro Colón Alicea, señaló que hay casos en los que la disciplina académica requiere la enseñanza de manera presencial, como son los programas de enfermería, terapias médicas y artes culinarias, entre otros.

“En esos casos se requieren laboratorios de práctica, en los que manejamos pequeños grupos, en donde los estudiantes se van alternando presencialmente y por remoto”, explicó Colón Alicea.

“Por el momento vamos a continuar dando los cursos combinando lo típico ‘online’ con lo presencial remoto hasta que se determine si cambian las condiciones (de la pandemia y la cuarentena)”, expresó Colón Alicea, además de recalcar que esa fue la estrategia de enseñanza que se siguió el semestre pasado.

El vicepresidente de asuntos académicos señaló, además, que la universidad ofrece a los estudiantes todos los servicios —consejería, matrícula, orientación, asistencia sicológica o espiritual, entre otros— desde salones virtuales.

Para el programa de enfermería —una de las disciplinas que requiere la enseñanza presencial— la Universidad Central de Bayamón (UCB) continúa valiéndose de simuladores para la formación de los futuros profesionales de la salud. Estos simuladores son maniquíes que simulan a un ser humano, desde la piel hasta sus órganos internos, y son capaces de reproducir mediante programación las distintas condiciones de salud que pudiera sufrir un ser humano.

“Cada día es más difícil que los hospitales permitan acceso a los estudiantes —no obstante, se cumple con una cantidad de horas requeridas por las acreditadoras del programa— por eso usamos los simuladores para que el estudiante pueda tener todas las competencias para competir en el mundo laboral”, señaló Ángel Valentín, presidente de la UCB.

“No podemos, a través de una computadora, enseñar a un estudiante a sacar sangre. Nosotros tenemos un simulador donde el estudiante va aprendiendo a tomar el pulso de la sangre para identificar por donde está pasando la arteria para tomar la muestra de sangre”, explicó Valentín.

Mayor tecnología en las instituciones

A raíz de la pandemia de Covid-19, la UCB adquirió programación (software) que ofrece las funciones de “un hospital virtual al que el estudiante se conecta y puede practicar algunas de las competencias” de la disciplina.

De acuerdo con Valentín, en los casos de los laboratorios de enfermería y de otras disciplinas, se ha reducido la cantidad de estudiantes por sesión haciendo rotaciones para distintos días de la semana.

“Nosotros no estamos 100 por ciento presencial en ningún programa… Hemos buscado los espacios de internet, buscándole alternativas individualizadas a los estudiantes, tratando de cumplir con nuestra misión humanística-cristiana de proveerles una educación de excelencia sin olvidar al ser humano que se tiene de frente”, apuntó Valentín.

Al igual que en las universidades privadas reseñadas, Caribbean University también ha asumido las modalidades de clases en línea, híbridas y presenciales limitadas. De acuerdo con Ana Cucurella, presidenta de Caribbean University, la institución recibió fondos federales del Cares Act con los que se establecieron laboratorios en línea para los distintos programas académicos, como ciencias, ingeniería, enfermería, entre otros.

“Hay unas disciplinas que se pueden estar trabajando con las medidas de salubridad como lo hemos hecho para la división de educación técnico-vocacional: barbería, cosmetología, masaje terapéutico, etc. Esos muchachos vinieron y vienen al laboratorio con todo condicionado por las medidas contra el Covid-19”, explicó Cucurella.

Las medidas llegaron para quedarse

A pesar de que las medidas y estrategias que las universidades han puesto en práctica para cumplir con las funciones docentes fueron forzadas al inicio de la pandemia, los ejecutivos universitarios parecen coincidir en que varias —sino todas— llegaron para quedarse como parte de la experiencia universitaria futura.

“Yo creo que hemos aprendido mucho de esta situación en términos de cómo la tecnología nos puede ayudar a ofrecer una mejor educación a nuestros estudiantes. Estas (nuevas) plataformas nos van a permitir tener una calidad de enseñanza presencial en el salón de clases, además de integrar nuevas alternativas para el trabajo en equipo entre estudiantes, y materiales de la clase a los que un estudiante no haya podido acceder y servicios a estudiantes”, anticipó Silva Puras.