haddock
La Junta de Gobierno de la UPR reconoció que la destitución de Haddock no responde a un evento particular. >Josian E. Bruno Gómez/EL VOCERO

Desde hace meses, dentro de la Junta de Gobierno de la Universidad de Puerto Rico (UPR) se venía acumulando un descontento con el presidente de la institución, Jorge Haddock, por los problemas con las acreditaciones de programas, su postura ante los recortes presupuestarios impuestos por la Junta de Control Fiscal y hasta la poca información que le brindaba.

Así lo dieron a conocer ayer fuentes de EL VOCERO con vasto conocimiento de los procesos encaminados en la Administración Central de la UPR, quienes señalaron que había también cuestionamientos por planes ejecutados al amparo del plan fiscal de la UPR y la manera en que se daban a conocer gestiones importantes, ya que se informaba primero a la prensa.

En respuesta a una petición realizada por este medio, la Junta de Gobierno de la UPR reconoció que la destitución de Haddock no responde a un evento particular, pues la presidencia “es un rol complejo que está bajo continua evaluación”.

La salida del presidente universitario se da en momentos en que aumentan los señalamientos por los problemas de acreditación del programa de residencias de Neurocirugía, así como el programa de grado asociado en Tecnología Radiológica.

“Ha habido unas áreas de insatisfacción. Se dio espacio para ver la ejecución de ciertas metas y no se percibieron los resultados esperados. Hay sin duda un criterio coyuntural que se toma en cuenta, como es el periodo previo al inicio de un nuevo año académico. Es preferible que un cambio como este coincida con el cierre de aspectos administrativos”, dijo la junta en las declaraciones escritas enviadas a este medio.

El ente rector aseguró que el pedido de renuncia fue realizado en estos momentos para evitar el disloque administrativo y operacional de la universidad. Pero, aunque ayer finalmente se dio a conocer el cambio en la presidencia de la UPR, la Junta de Gobierno confirmó que desde el pasado 2 de julio se le había notificado por escrito a Haddock que sus funciones culminarían el 31 de este mes.

Voto unánime

Entre el martes y el miércoles, la Junta de Gobierno estuvo votando de manera electrónica para destituir a Haddock. Los 12 miembros votaron a favor de prescindir de los servicios del también ingeniero, quien fue reclutado en 2018 con un contrato por $240,000 anuales y la promesa de una plaza de catedrático en el recinto de Río Piedras una vez saliera de la presidencia.

“La primera iniciativa fue que renunciara porque si no se iba a destituir, que fue lo que finalmente ocurrió”, dijo una fuente. “Él se refugia en la interpretación que él tiene de su contrato y consideraba que no debía irse porque estaba contratado por cinco años”, mencionó otra fuente de la Administración Central de la UPR.

Otras fuentes de EL VOCERO coincidieron en que la comunidad universitaria —incluyendo los gremios, las asociaciones estudiantiles y cuerpos de gobernanza— entendían que la salida de Haddock era necesaria.

“El plan fiscal traía unas exigencias presupuestarias a la universidad y esas exigencias presupuestarias traen por obligación unos cambios en el funcionamiento de ellas, entiéndase reorganización administrativa, plan médico, retiro, negociación de convenios colectivos y entiendo que ellos esperaban un liderato mucho más contundente en todos estos procesos que no se dieron. Unos se empezaron, otros se quedaron a mitad y otros no han culminado”, dijo otra fuente.

Hablan miembros del ente rector

El presidente de la Junta de Gobierno de la UPR, Emilio Colón, agradeció ayer los servicios prestados por Haddock. “Con el arduo trabajo conjunto del equipo de presidencia y de la Junta de Gobierno, la institución ha cumplido con un número sustancial de sus metas en cuanto a eficiencias y ajustes en su operación, según han sido trazados en el plan fiscal”, dijo Colón en un comunicado de prensa.

Mientras, la representante claustral en la Junta de Gobierno, Margarita Villamil Torres, ofreció sus razones para votar a favor de la destitución del presidente de la UPR.

“Mi voto a favor de la destitución del doctor Haddock responde a hacer eco de la petición de la comunidad a la que represento. Yo estoy convencida que el desconocimiento que tenía el presidente saliente le hizo mucho daño a los procesos y a la universidad. Así que entendemos, como representante, como miembro de la comunidad universitaria, que es una buena decisión la salida del doctor Haddock”, dijo Villamil Torres a EL VOCERO.

En tanto, el secretario interino del Departamento de Educación, Eliezer Ramos Parés, quien también es miembro de la Junta de Gobierno de la UPR, consideró que la salida de Haddock no afectaría los fondos federales que recibe la UPR, lo que contradice las expresiones del funcionario saliente. “Entiendo que no, que la junta en pleno está en control de la universidad. Igualmente, va a haber reuniones con los rectores. Va a ser una transición ordenada”, sostuvo Ramos.

Ante esta destitución, la junta se dispone a activar el proceso de selección del presidente interino mediante la creación de un comité que elegirá entre un grupo de candidatos que deberán ser catedráticos.

El representante estudiantil a nivel subgraduado en la Junta de Gobierno, Eliud Rivas, dijo que el presidente interino debe tener varias cualidades, entre ellas “debe conocer bien de la idiosincrasia de la universidad, que trabaje de manera diligente, de manera seria, de manera comedida lo que son las acreditaciones”.

Más temprano, tanto la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU) como la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes (Heend) se habían alineado con el pedido de renuncia. Ambas organizaciones exigieron que para llenar la vacante de Haddock se deben llevar a cabo procesos transparentes de búsqueda y consulta, escuchando a la comunidad estudiantil.

Haddock no emitió declaraciones ayer tras confirmarse su destitución.