Huelga de la UPR

La asamblea de los estudiantes de la UPR. 

En medio de una maratónica asamblea, los estudiantes del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) decretaron una huelga indefinida, que comenzó tan pronto cerraron los trabajos del encuentro estudiantil.

De esta manera, el Recinto se une a Mayagüez, Humacao, Bayamón y Cayey, cuyas operaciones están detenidas.

El estudiante Emmanuel Bruno, de la Facultad de Educación, presentó la propuesta basada en que era el único método para hacerle frente a los recortes presupuestarios y dejarles una institución pública y accesible a las generaciones futuras.

“Entiendo, como estudiante, que ya basta del abuso del gobierno, del abuso de la Junta de Control Fiscal y ya está bueno el abuso de los dos partidos de mayoría del país. El momento de la huelga es ahora. ¡Estudiantes, se nos va la vida! Yo me gradúo ahora, pero ustedes de primer año son los que van a pagar los platos rotos de las decisiones de los dos partidos grandes de este país”, exclamó Bruno.

Dentro de la votación se aprobó que los estudiantes atletas, bailarines y porristas pasen a entrenar dentro del Recinto durante la duración de la huelga, a la vez que debe haber al menos 150 personas en los portones a la hora del conteo a las nueve de la mañana y de la noche.

Huelga en la UPR

Estudiantes de la UPR durante la votación que decretó la huelga indefinida. 

Los estudiantes llegaron a discutir alternativas como un paro de 48 horas y un paro definido, que finalizaba el 9 de noviembre y esbozaba unos reclamos definidos, pero esas mociones fueron derrotadas.

Jeremy Ortiz, de Ciencias Políticas, reiteró que “no podemos pensar solo en nosotros, sino los que vienen después de nosotros. Tenemos que tener una universidad accesible”.

Como parte de la determinación, los estudiantes acordaron unirse a la manifestación multisectorial del próximo 8 de noviembre, con una marcha que saldrá del portón principal del Recinto de Río Piedras, en la avenida Ponce de León, y llegará hasta el Tribunal Federal, en Hato Rey. A esos fines, solicitarían a la administración universitaria que decrete un receso académico para ese día.

Algunos estudiantes que estuvieron en contra plantearon que el movimiento estudiantil no contaba con la capacidad organizativa para mantener una huelga de manera indefinida.

El estudiante Ernesto Beltrán apuntó que “las huelgas por definición son un proceso de desgaste, mientras más gente pase, menos gente habrá en los portones”.

La estudiante Andrea Sánchez, por su parte, cuestionó cómo funcionaría una huelga indefinida en momentos en que las clases son virtuales.

Huelga de la UPR

Estudiantes de la UPR Río Piedras hacen fila para entrar en la asamblea que decretó la huelga el 3 de noviembre de 2021. 

“No entiendo cómo vamos a hacer una huelga completa y tener efectividad si nos pueden decir que sigamos de forma online, como pasó con Bayamón, que decretaron huelga y el Rector ordenó que se fueran online”, expresó Sánchez.

Al comienzo de la asamblea había 962 estudiantes de manera presencial en el Teatro del Recinto y 2,046 estudiantes conectados a través de Zoom, para un total de 3,008. Pasadas cinco horas de asamblea, la cantidad de estudiantes alcanzaba los 2,957, que todavía sobrepasaba la cantidad necesaria.

Para participar de manera virtual, los alumnos debían llenar un formulario previo al día del evento con el fin de validar que eran estudiantes activos.

Jorge Rivera, el representante estudiantil graduado ante la Junta de Gobierno de la UPR, resumió al estudiantado que la Junta de Control Fiscal ha recortado $426 millones del presupuesto operacional de la universidad en los pasados cinco años.

Huelga de la UPR

Un estudiante de la UPR Río Piedras se registra al llegar a la asamblea que decretó una huelga indefinida el 3 de noviembre de 2021. 

A eso le sumó que, desde un inicio, las discusiones en las reuniones de la Junta de Gobierno han ido dirigidas a aumentar los costos de matrícula y continuar el desmantelamiento de la UPR.

“El Plan Fiscal de la UPR nunca ha estado a la par con la matrícula graduada, siempre ha habido discrepancias como la Escuela de Derecho, la Escuela de Medicina, la Escuela de Medicina Dental y la Escuela de Farmacia. La propuesta inicial siempre ha sido que se lleve el costo del crédito a entre 400 dólares y 500 dólares”, advirtió Rivera, lo que desató gritos de incredulidad de los presentes.

Reacciona Pierluisi

Desde que los recintos y unidades comenzaron a decretar los cierres, la presidenta interina de la UPR, la doctora Mayra Olavarría, ha planteado su preocupación con la paralización de proyectos y la pérdida de la acreditación de la institución educativa.

“Una universidad vibrante, activa, que se nutra de la energía de nuestra presencia en los salones, en los pasillos y provoque nuevo conocimiento, nuevas alternativas para solucionar la crisis que como país enfrentamos. Puerto Rico necesita su universidad activa y lista para cumplir su misión social y académica”, había declarado Olavarría a EL VOCERO.

Mientras, el miércoles en la mañana, el gobernador Pedro Pierluisi alegó de forma similar que la acreditación de la Universidad de Puerto Rico podría estar en riesgo ante los paros estudiantiles.

Cuando se le preguntó entonces por el riesgo que implica para la acreditación no tener recursos suficientes para operar la universidad, indicó que la acreditación no está ahora mismo en riesgo de perderse.

“Entiendo que estos paros son resultado de la oposición al Plan de Ajuste que el Tribunal Federal está considerando al momento. Yo siempre apoyo el derecho a la expresión. El peligro de los paros es que va a afectar la acreditación de la universidad. Eso sería terrible porque todos queremos la universidad”, indicó.

Sobre la posibilidad de que se pierda acreditación por la falta de recursos económicos, contestó que “la acreditación no está en riesgo. Pudiera ponerse en riesgo por la interrupción de labores en los recintos”.

Pierluisi añadió que “la legislación que aprobó la Asamblea Legislativa y que yo firmé le garantiza a la Universidad por lo menos $500 millones al año. Yo lo que anticipo es que, tan pronto dejemos esa quiebra y mejoren las finanzas, vamos a poder mejorar esa aportación del gobierno central a la Universidad. No deben ver los $500 millones como algo estático o permanente. Tienen que verlo en el contexto de que los recortes ya eran mayores. Yo le he dado fondos federales para empatar la pelea, pero deben ver los $500 millones como un buen paso para mejorar las finanzas y asegurar que cumpla su cometido”.

La periodista Maricarmen Rivera colaboró con esta historia. 

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