Presidente UPR

En la foto Jorge Haddock, presidente de la UPR.

En medio de los señalamientos por la pérdida de acreditación del Programa de Residencia en Neurocirugía y la preocupación que tiene el estudiantado de que el escenario se repita en otras facultades, la Junta de Gobierno de la Universidad de Puerto Rico (UPR) votó a favor de pedir la renuncia del presidente de la institución, Jorge Haddock.

El funcionario se expresó sorprendido con la determinación del ente rector -que votó por correo electrónico-, pero no contestó categóricamente si presentará su dimisión, aunque en el comunicado de prensa circulado en la tarde de ayer aparenta despedirse del primer centro docente del País.

“Admito que me toma por sorpresa la decisión, debido a los resultados obtenidos y a que mi contratación tiene vigencia de cinco años. Responsablemente y pensando siempre en la universidad primero, me preocupa la dilación que provocará en el proceso de transformación institucional y la posible pérdida de fondos federales o el atraso que provocaría en la distribución a los estudiantes y a los recintos”, dijo Haddock.

El 3 de julio de 2018, Haddock fue elegido por la Junta de Gobierno de la UPR como presidente, con un salario de $240,000 anuales, $5,000 para gastos de mudanza y una plaza de catedrático cuando finalizara su contratación, según reseñó este medio en aquel momento.

“Siempre estaré orgulloso y honrado de haber tenido la oportunidad de servir a mi alma mater con honradez y rectitud, sin ceder a presiones de ninguna índole y dando a respetar su gobernanza”, mencionó Haddock, quien añadió que pese a los desafíos económicos no despidió empleados ni cerró recintos.

Estatus de acreditaciones

Horas antes de que trascendiera la noticia, Haddock -junto a otros siete funcionarios del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) y directivos de la Administración de Servicios Médicos (ASEM)- participó de una mesa redonda con EL VOCERO en la que se brindó información sobre el proceso de acreditación de residencias y la estructura implementada.

Haddock reconoció que ha habido retos, pero aseguró que se habían atendido “con gran valentía y prontitud”.

“Ahora que tenemos los nuevos recursos, estamos bien confiados en que no solamente las residencias van bien encaminadas, sino que en el futuro las colaboraciones de servicio al paciente van a ser mucho más efectivas…”, indicó.

Una comunicación escrita con fecha de ayer, firmada por la vicepresidenta asociada de Acreditación y Avalúo, Jennifer Alicea, establece que de los 179 programas acreditados de la UPR en todo el sistema universitario la mayoría se encuentra en cumplimiento.

“Solo hay cuatro programas que están ejecutando planes de acción para atender hallazgos de las agencias acreditadoras. De estos, tres continúan acreditados, pero en probatoria debido a aspectos relacionados con los resultados del examen de reválida”, sostuvo Alicea.

Recientemente, el RCM confirmó a este medio que no apelaría la pérdida de la acreditación del programa de neurocirugía -emitida por el Consejo de Acreditación para la Educación Médica Graduada (Acgme, por sus siglas en inglés)-, y que se encaminaba hacia una reestructuración del mismo. El retiro de la acreditación, según se ha informado, será efectivo el 30 de junio de 2022. Pero al día siguiente el RCM espera solicitar nuevamente la acreditación.

Ayer no se proveyó a EL VOCERO copia del informe emitido por la agencia acreditadora aludiendo a aspectos de confidencialidad, sino que más bien se hizo una presentación de los cambios, en la cual no quedó claro -de manera detallada- cuáles en efecto han sido los señalamientos de la Acgme.

Desglosan señalamientos

El decano interino de la Escuela de Medicina del RCM, Humberto Guiot, desglosó los señalamientos que hizo la Acgme en áreas administrativas, de facultad y desarrollo curricular, presentando de igual manera los ajustes que se han hecho para subsanar las fallas que se han esbozado.

Según el académico, en el afán por atender a todos los pacientes que necesitan una evaluación neuroquirúrgica pudo haber surgido “un desbalance” entre el tiempo dedicado a la enseñanza -que se supone que sea el propósito principal del programa- y el servicio que se brinda. “Esto es algo que las agencias (acreditadoras) tienen bien en mente, de que ese balance esté bien constituido y que el servicio no abrume la capacidad de los residentes de poder aprender adecuadamente”, mencionó.

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Guiot resaltó la compra de materiales, mejoras en salas y nuevos equipos para el programa de neurocirugía.

Otros de los señalamientos están relacionados con los recursos, según Guiot, quien reconoció que neurocirugía es un área que necesita instrumentos bien especializados, equipos sofisticados y caros. Sin embargo, aseguró que se ha hecho una inversión para compra de materiales, mejoras en salas y nuevos equipos.

“Se evidenció mejorías por parte de las agencias acreditadoras. Ellos reconocen que hay mejorías en esa área, pero nuevamente el tiempo no fue suficiente para demostrar que esa mejoría era una evolución constante”, subrayó.

En 2019 se emitió una probatoria al programa, pero no fue hasta este año cuando se notifica finalmente la pérdida de la acreditación. A la alusión constante de Guiot sobre que “el tiempo no fue suficiente”, este medio preguntó: “¿En que se falló entonces dado a la diferencia de dos años desde que comienza el levantamiento de bandera?”.

“Los cambios eran cambios en diferentes esferas. Lo otro es que no es lo mismo estar en probatorias en tiempos de abundancia que estar en probatorias en los tiempos que hemos vivido recientemente. El anuncio de la probatoria de neurocirugía surgió en abril del 2019, se encaminó la compra de unos equipos, pero todos sabemos cómo fue el verano del 2019 en Puerto Rico, así que eso retrasó unas compras y la llegada de unos equipos”, justificó.

“Posteriormente tuvimos los terremotos y después de eso vino una pandemia (covid-19). Hubo unas áreas en las que ciertamente se retrasó más de lo que hubiéramos esperado el poder estabilizar y concluir satisfactoriamente todas las exigencias de Acgme”, agregó Guiot.

“Sabemos que a pesar de que el programa de neurocirugía estuvo en probatoria, el resto de los 37 programas están totalmente acreditados. Así que es un panorama único, pero que nos ha dado el éxito a través de las décadas”, afirmó.

De esos 37 programas de residencia de la Escuela de Medicina, 29 no tienen señalamientos de la agencia acreditadora en estos momentos, dijo. Esto significa que ocho programas sí tienen señalamientos, pero no se detalló cuáles.

Al hacer referencia al cierre de programas de neurocirugías en Estados Unidos, Jorge Falcón, decano asociado de Educación Médica Graduada del RCM, afirmó que “lo más que han durado ha sido un año nada más de probatorias. Nosotros logramos estar dos años de probatoria, lo cual quiere decir que el trabajo que se estuvo haciendo ellos lo estuvieron reconociendo y vieron cómo iba mejorando”.

ASEM toma medidas

Pero Jorge Matta, director ejecutivo de ASEM, afirmó que desde antes de recibirse la noticia de la puesta en probatoria del programa ya se estaban tomando medidas. “Muchos de los señalamientos, la forma de resolverlos son issues económicos, que hace falta dinero para mayormente dar unos servicios”, señaló.

Matta dijo que han adquirido equipos y que se han hecho cambios organizacionales en las instituciones. Añadió que ahora los practicantes van a estar respaldados por médicos generalistas, ya que se les asignaron los fondos. Estimó que se han asignado unos $19 millones para subsanar distintas necesidades desde 2019.

“Son alrededor de 60 médicos generalistas que van a estar trabajando de la mano de estos médicos, no solamente los neurocirujanos, sino en todas las demás áreas. Nada más de neurocirugía son 30 médicos que van a estar cubriendo 24/7 trabajando”, comentó el titular de ASEM.