SANTA BÁRBARA, California — Un incendio arrasó la mañana del lunes con una embarcación de buceo recreativo anclada cerca de una isla del sur de California, dejando al menos ocho muertos y cada vez menos esperanza de encontrar con vida al resto de los 26 desaparecidos.

Cinco miembros de la tripulación escaparon al saltar por la borda y refugiarse en un bote inflable.

Los rescatistas recuperaron cuatro cuerpos de las aguas frente a la Isla Santa Cruz y avistaron otros cuatro en las aguas cercanas al lugar en donde se hundió la embarcación. El personal de rescate continuaba con la búsqueda de sobrevivientes, pero la capitana de la Guardia Costera Monica Rochester advirtió que es poco probable que se encuentre a alguien con vida.

“Continuaremos con la búsqueda durante toda la noche y hasta la mañana, pero creo que todos deberíamos prepararnos para el peor escenario”, dijo por la tarde en una conferencia de prensa.

Los cuatro cuerpos recuperados unos 90 millas al noroeste de Los Ángeles tenían lesiones consistentes con ahogamiento, dijo el capitán de corbeta de la Guardia Costera, Matthew Kroll.

Se desconoce por el momento cuándo se recuperaran los cuerpos que yacen en el lecho marino o cuándo es que los buzos podrán inspeccionar la embarcación en busca de más víctimas.

“Está de cabeza y en aguas relativamente poco profundas con mareas que la mueven”, dijo el jefe de policía del condado de Santa Bárbara, Bill Brown.

El fuego se originó a bordo del velero Conception frente a la Isla Santa Cruz, parte de una serie de islotes que forman el Parque Nacional Channel Islands en el Pacífico.

Los cinco tripulantes que escaparon fueron rescatados por otra embarcación, The Grape Escape, que estaba anclada cerca del lugar. Dos de ellos sufrieron heridas menores, dijo el suboficial de la Guardia Costera, Mark Barney.

Los dueños del Grape Escape, Bob y Shirley Hansen, narraron al The New York Times que estaban dormidos cuando escucharon un chapoteo a un costado de su velero de 60 pies de eslora en la madrugada y descubrieron a los aterrados tripulantes. Dijeron a la pareja que huyeron cuando el fuego se salió de control.

“El otro bote estaba totalmente devorado por las llamas, de proa a popa”, dijo Bob Hansen, que calculaba que estaba a no más de 100 yardas de su navío. “Podía ver el fuego saliendo por los lados del bote. Había explosiones... Era horrendo”.