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Una mujer de Texas ha sido condenada a 20 años en prisión tras ayudar a su novio a asesinar a su hija y fingir que seguía con vida utilizando una muñeca para reportarla como desaparecida; en realidad trataron de ocultar un brutal crimen.

Tiaundra Christon, de 23 años, fue sentenciada esta semana tras ser declarada culpable de manipular un cadáver humano, siendo los 20 años la pena máxima por este delito en Texas.

El cuerpo de Hazana Anderson, de 2 años, fue descubierto a finales de octubre de 2018 en el fondo del Lago Moses, estaba envuelto en una bolsa de plástico y atado con una cuerda a una roca.

El médico forense no logró determinar la causa de la muerte, y es por eso que la pareja no enfrentó cargos de homicidio.

La pareja alteró la escena del crimen para hacer creer a la policía que la niña había desaparecido en el parque de College Station, cuando realmente fabricaron pruebas para dañar y deshacerse del pequeño cadáver.

Para encubrir el asesinato, Christon acudió al parque, paseó a su “hija” en un coche y denunció ante la policía la desaparicion de la niña. Los testigos afirmaron que la vieron con su hija y las autoridades desataron una búsqueda masiva.

Sin embargo, poco después encontraron una muñeca de tamaño real en un contenedor de basura y descubrieron que la mujer la utilizó para fingir que era su hija.

Al ser interrogada sobre el hallazgo de la muñeca y sus contradicciones, la joven madre terminó confesando que su hija había muerto días antes.

Christon detalló que había viajado con su hija hasta Houston para visitar a su novio y los tres se alojaron en un hotel.

Durante sus vacaciones, un día Hewett salió a comprar comida y se llevó a la pequeña. Cuando regresaron, la niña estaba llorando y no paraba de hacerlo, fue entonces cuando el hombre comenzó a golpearla con un cinturón.

Hewett le pidió a la joven golpear a su hija, pero le quitó el cinturón para seguir golpeándola al considerar que ella no lo hacía con la suficiente fuerza. El hombre, entonces de 32 años, no paró hasta que la bebé quedó inconsciente.

A pesar de que la pequeña no respondió, ninguno llamó al 9-1-1 para pedir atención médica. En lugar de eso, la pareja metió a la niña bajo agua fría y fue entonces cuando la mujer descubrió que su novio había abusado sexualmente de su hija.

A pesar del descubrimiento y de que la temperatura de la niña disminuyó, Christon siguió sin llamar al 9-1-1 y decidió “calentar” a su hija con un secador de cabello, pero solo le provocaron severas quemaduras.

Finalmente, la pareja decidió envolver el cuerpo de la niña en plástico y lo dejaron en su vehículo por al menos tres días, hasta que lo hundieron en el lago y fingieron su desaparición.