Aumenta presión de varios países sobre Venezuela

Guaidó convocó a movilizaciones en todo el país para reactivar la campaña contra Maduro que lanzó en enero y que ha perdido impulso en los últimos meses.

BOGOTÁ — Representantes de más de una docena de países que integran el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) se reunieron el martes para aislar aún más a los aliados cercanos del presidente venezolano Nicolás Maduro a través de la imposición de sanciones económicas.

Los países miembros del Tratado de Río, que se remonta a 1947, concluyeron la reunión celebrada en Bogotá comprometiéndose a imponer sanciones y restricciones de viaje a los socios del gobierno de Maduro acusados de corrupción, narcotráfico, lavado de dinero o violaciones a los derechos humanos.

“La crisis política, económica y social en la República Bolivariana de Venezuela representa una amenaza para el mantenimiento de la paz y la seguridad del continente”, manifestó la canciller colombiana Claudia Blum en los últimos comentarios de la reunión.

Mientras que Estados Unidos y la Unión Europea han aplicado sanciones económicas a los socios de Maduro, las naciones latinoamericanas que respaldan al líder opositor Juan Guaidó han recurrido en gran medida a la presión diplomática, y dependerá de cada una decidir cómo proceder.

La promesa de una mayor presión económica contra Maduro surge en una época en que la oposición venezolana está flaqueando. Guaidó ha pasado apuros para que sus simpatizantes salgan a las calles y su popularidad ha disminuido. En tanto, las divisiones entre la oposición se están haciendo visibles luego de recientes controversias sobre supuestos abusos de poder.

David Smilde, investigador de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, dijo que la resolución de los miembros del Tratado de Río representa una “pequeña victoria” para la oposición, pero “es insuficiente para colocarlos realmente en un sitio diferente”.

“Su estrategia de máxima presión parece estar estancándose”, agregó.

Los 19 países miembros han incrementado cautelosamente la presión económica y diplomática sobre Venezuela, al tiempo que han prometido no invocar una cláusula del tratado que les autoriza una intervención militar. El acuerdo instruye a los participantes a considerar que una amenaza contra cualquiera de ellos representa un peligro para todos.

El presidente colombiano Iván Duque sostiene que Maduro está ofreciendo refugio seguro a las facciones rebeldes del Ejército de Liberación Nacional y a los disidentes de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, una afirmación que el mandatario venezolano rechaza. Duque exhortó a las naciones a permitir que se impongan sanciones más duras.

Sin embargo, aclaró que “no hay invitaciones al uso de la fuerza”.

Pese a varios comentarios de los miembros del tratado en los que indicaron que no buscarán una respuesta militar, las autoridades venezolanas sostuvieron que los participantes están conspirando para derrocar a Maduro y advirtieron a los ciudadanos que una intervención podría ser algo inminente.

“El pueblo debe estar preparado y alerta en la calle”, señaló Diosdado Cabello, presidente de la poderosa Asamblea Nacional Constituyente, el mismo martes.