Gato de Surfside

Coco, uno de los gatos que está perdido desde el colapso del edificio en Surfside. Foto: Suministrada. 

Para algunas personas que lograron salir con vida del edificio colapsado de Surfside, lo son todo. “Estoy sola, no tengo a nadie”, dijo Susana Alvarez, una vecina que sobrevivió al derrumbe del condominio en Miami y que busca con angustia a su gata Mía que se encuentra perdida desde la madrugada del jueves cuando los 12 pisos de apartamentos se vinieron abajo. 

Como Mía, otro gato llamado Coco se cree que podría estar dentro de lo que quedó en pie del edificio. 

Un grupo de bomberos se han dedicado a dejar comida y agua en los balcones que aún resisten con la esperanza de que las mascotas salgan por ellos y puedan rescatarlos y reunirlos con sus dueños. 

“Esta búsqueda no está derivando esfuerzos”, dijo el Comisionado de la ciudad de Miami Ken Russell.

Lo que ha pasado con las mascotas del edificio Champlain Towers South es un misterio. Cuando los bomberos y equipos de rescate entraron en el edificio en busca de sobrevivientes y rescataron a 35 personas, su prioridad eran las vidas humanas.

“En la segunda búsqueda que hicimos en el edificio, obviamente, estábamos buscando vidas, individuos, pero si nos hubiésemos cruzado con alguna mascota, la hubiéramos rescatado igual. No nos cruzamos con animales ni con ningún tipo de mascotas”, aseguró Alan R. Cominsky, jefe de Bomberos de Miami-Dade en una conferencia de prensa. 

En las primeras horas tras la catástrofe, la atención de los rescatistas se centró en hallar a los residentes atrapados, donde fuera. Pero a casi una semana del colapso y con cientos de equipos de rescate que siguen buscando sobrevivientes, algunos esfuerzos se dirigen también a las mascotas perdidas.

"Nuestra prioridad es la vida humana", dijo Russell en una entrevista con The Washington Post. "Todavía estamos en una fase de rescate. Esa es la prioridad absoluta y ahí es donde están nuestros recursos. Estos esfuerzos de búsqueda de animales no están quitando ningún esfuerzo de búsqueda, recursos o tiempo para los humanos".

Según Alvarez, en el edificio solo se permitían mascotas terapéuticas. Sin embargo, se ha reportado que una residente tenía un cobayo o conejillo de indias. 

"Será terrible para la gente que lo perdió todo perder también a sus mascotas", dijo Yolanda Berkowitz, directora de la Fundación Amigos de los Animales de Miami, que ha abierto una línea telefónica (833-366-2642) para ayudar a los residentes a reencontrarse con sus mascotas, pero también para brindarles asistencia a quienes lograron salir con ellas del edificio. 

La noche del jueves del colapso, los bomberos rescataron a una mujer, a su hija y a su perro llamado Rigatoni de entre los escombros. 

Otra vecina, identificada como Sharon Schechter, dijo que logró salir de su apartamento en el piso 11 gracias a su perro, que la guió en su descenso por los restos del edificio. Para ellos y para otros residentes, sus animales son de lo poco que les ha quedado.